Este blog desea servir de vehículo de encuentro y de divulgación de los mitos latinoamericanos, para contribuir a que los antiguos personajes y situaciones simbólicas arquetípicas se contacten de nuevo con nuestras conciencias, despertando esa antigua habilidad que tenían nuestros antepasados de leerlas intuitivamente y de servirse de ellas como alimento espiritual. Para contextualizar el tema recomendamos iniciar con las lecturas de Pueblos indígenas en Latinoamérica, Pueblos indígenas en Colombia, Sentir Indígena, Definición de Mito, Consecuencias de olvidar los mitos, Mitos en Latinoamerica, Formas del Mito y Mitos de Creación. En estos últimos se desea hacer un especial énfasis.



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martes, 29 de abril de 2008

Bolivia - Mito Inca - Héroe civilizador


Los Incas se consolidaron como el estado prehispánico de mayor extensión en América. Abarcó los territorios andinos que corresponden actualmente al sur de Colombia, pasando por Ecuador, Perú, Bolivia, hasta el centro de Chile y el noroeste de Argentina. El mito boliviano que contamos a continuación complementa un mito peruano relatado anteriormente. Lo nuevo de esta historia es que profundiza en la obra de Manco Capac y su esposa Mama Ocllo. Este mito fue recogido y adaptado de la página web Aquí Bolivia:
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Luego de su primera creación de gigantes, Viracocha vio que esos no eran los seres que había deseado crear, por lo que produjo un gigantesco diluvio que anegó la tierra. Las aguas de los lagos Titicaca y Poopó son recuerdos de aquel inmenso diluvio que provocó Viracocha. Para la nueva creación, Wirakocha quiso dar Luz a la nueva raza de hombres; descendió entonces a las profundidades del lago Titicaca y de sus aguas sacó las esferas luminosas del Sol y de la Luna y las elevó al firmamento, asignando a cada una la función de iluminar a la Tierra y a la humanidad que iba a crear. Al Sol le encargó el día y a la Luna, la noche. Desde entonces, los dos astros recorren infatigables, como dos compañeros que nunca se ven, el mismo camino por el Cielo.
Virakocha decidió crear la nueva raza, la cual debía ser superior a todas las precedentes, porque debía tener el don del sentir profundo; así que esta vez no utilizó la piedra ni ningún material duro; la hizo de materiales blandos. Esta fue la nueva raza que saliendo de las cavernas de Pacarij Tampu repobló la Tierra.
Pero estos runas que se extendieron por las cuatro direcciones y hasta los confines del mundo carecían de los medios que ahora disponemos: no sabían tallar, ni tejer, ni hacer construcciones; desconocían la ciencia del cultivo y el cuidado de los animales; ignoraban la utilización del fuego y la forja de metales. Cubrían su desnudez con pieles y guarecíanse en las oquedades de las cavernas.
Entonces, el gran Inti, el que nos da Luz y Vida al aparecer cada mañana, vino a compadecerse de aquellos seres. Sabiendo que estos hombres eran capaces de mejores cosas, envió a dos hijos suyos: un hombre y una mujer, con la misión de sacar a aquella gente del estado de barbarie en que vivían, enseñándoles los oficios y artes de una vida verdaderamente humana. El hombre se llamaba Manco Capac y su mujer, hermana de origen, se llamaba Mama Ocllo.
Entregó á los dos hermanos una vara de oro advirtiéndoles antes de partir:
"Esta vara debeis llevarla con vosotros porque ella va a indicaros en donde construireis Mi Templo y éste será el centro mismo de la ciudad que ha de regir la nueva nación".
"En cada alto del camino, sea para dormir, comer o descansar, tratad de introducir la vara en la tierra. No todo lugar es apto para que esta vara de oro se introduzca; solo aquél en que la vara se hunda como si fuera en el agua, será el lugar apropiado."
"Al llegar allá debeis cuidar a aquellas gentes como Yo cuido a la Tierra o como un Padre cuida a sus retoños."
"Ahora voy a dejaros en el punto donde debeis comenzar vuestro recorrido."
Virakocha trasladó a Manco Capac y Mama Ocllo hasta la isla del Sol en el interior del lago Titicaca y dejándolos allí, señalóles rumbo al Norte.
Manco Capac y Mama Ocllo tomaron las márgenes del lago e iniciaron la marcha. Atravesaron muchos valles, cuencas y elevaciones cordilleranas; subieron laderas y montañas y en cada lugar encontraron gente viviendo en condiciones subhumanas.
Siempre que se sentaban a descansar, Manco Capac sacaba la vara y trataba de introducirla en el suelo; no obstante, parecía que toda tierra era dura y jamás se introduciría; pero un día, al llegar a los pies del cerro Goanakauri y al poner Manco Capac la vara sobre el suelo, ésta se hundió sin dificultad -como si el agua estuviera- produciéndose y cumpliéndose lo previsto: Inti, a través del oro, se unía a la tierra; el mundo celeste se interpenetraba con el terrestre por este prodigio y este lugar era la Guaca esperada.
Antes de iniciar la construcción tenían que reunir a la gente que formarían la nación Incaica. Manco Capac viajó hacia el Norte y su hermana se dirigió al Sur.
En el largo caminar, los hijos del Sol liberaron a mucha gente del estado en que vivían, enseñándoles las ciencias y las artes: el cultivo de la tierra; las fases de la Luna; la selección de la semilla; la construcción de acueductos y terrazas; el uso de la piel y lana de los llamas y alpacas; la utilización de plantas y elementos vivos para la curación de enfermedades.
Estos fueron los saberes que impartieron Manco Capac y Mama Ocllo en su camino, amalgamando inmensos grupos de gente y formando una gran nación.
Más tarde, los miembros de dicha nación construyeron el Intiwasi o Templo del Sol en la grandiosa ciudad que ahora es el Cusco.

domingo, 27 de abril de 2008

Colombia - Mito Kogi - Origen del agua - Video


Los Kogi se encuentran ubicados en la vertiente norte y sur de la Sierra Nevada de Santa Marta, Colombia, en la parte correspondiente a Guatapurí, en el Resguado Arhuaco de la Sierra; la mayoría de su población vive en los departamentos de La Guajira, Cesar y Magdalena. La población se estima en 9.911 personas y su lengua aborigen pertenece a la familia linguistica Chibcha. Este mito fue tomado de la obra Los Kogi de Sierra Nevada, de Gerardo Reichel-Dolmatoff:
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Así fue como se formó el mundo. Como nació Sintána; como consiguió la Tierra Negra y como nacieron los Buenos y los Malos Mamas'. Pero no había comida todavía. Sólo había gente, hombres y mujeres. Entonces Nyíueldue tomó una mujer y un hombre y con ellos hizo comida. Tomó la mujer y de su canilla hizo la yuca, de su muslo el ñame, de sus brazos otra clase de ñame, de sus manos otra clase de yuca, de sus ríñones la batata, de sus intestinos los fríjoles, de su talón la papa, del dedo de su pie la malanga, de sus ojos el árbol totumo, de su saliva el algodón, de su pelo la coca, de sus senos la totuma, de su cabeza el ñame de cabeza y de su vagina una fruta que ya no hay. Entonces tomó al hombre y de él hizo el maíz. De su tejáuaw hizo el ñame de bejuco. Entonces cogió los corazones de ambos y de ellos hizo gente. Así Nyíueldue hizo la comida y todos comieron y sembraron las semillas.
Entonces, como todavía no había agua dulce en la tierra, la Madre mandó bajar a Satuviá. Satuviá hizo las lagunas en el Páramo y de las lagunas hizo nacer ríos que bajaban al mar. Así había agua para beber. Entonces la Madre mandó a JaIyuintána para que se hiciera cargo del mar. Entonces la Madre mandó a Kassaúgi a la tierra y Kassaúgi hizo todos los árboles.
Entonces vino Auitsáma, la Madre de las Culebras. Ella vivía, en el Monte y se iba a todas las lagunas y allá dejaba culebras que nacían de su cuerpo. Así nacieron diez y ocho clases de culebras, pero un Mamá recogió las culebras y las puso en una olla grande y la puso en el fogón para matarlas.
Todas murieron, pero cuatro culebras se fueron y de ellas vienen todas las culebras que hay. Por eso hay cuatro Padres de las Culebras: Aldauhuíku, Aldu-kúkui, Aldáui-kúkui y Shiváldo-kukui.
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Acompañamos este relato con el interesante video El Canto del Origen, producido en España por Irene Bernal y Ma Eugenia González, en el que se presenta el encuentro de miembros de la comunidad Kogi con escenarios europeos.



Colombia - Mito Barí - Origen de los seres


Los Barí viven en la frontera con Venezuela en la serranía de los Motilones, departamento de Norte de Santander, Colombia. Habitan una región del bosque húmedo tropical en la hoya del río Catatumbo. Su población se estima en 3.617 personas. Su lengua pertenece a la familia linguística Chibcha. El mito que se cuenta a continuación fue recogido del libro Colombia: Mitos y Leyendas del autor Luis María Sánchez. La historia cuenta lo siguiente:
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En el principio de los tiempos los Barí vivían en el cielo, un lugar situado arriba, muy arriba de la tierra; era una especie de edén cubierto de árboles hermosos y aguas cristalinas, en cuyas fuentes no sólo se reflejaban sus figuras, sino que jugueteaban los peces con las siluetas bellamente coloreadas de las flores.
Un día miraron por entre un tenue follaje hacia abajo y descubrieron la tierra y en ella no sólo bosques con animales de todas las especies, sino ríos plenos de peces y frutas por doquier.
-"Cómo será de agradable cazar y pescar allá" - se dijeron y... optaron por descender; para ello se valieron de larguísimos y resistentes bejucos que iban uniendo por sus extremos; cuando lo consideraron suficientemente largo, lo arrojaron al vacío y comenzaron a bajar por él, unos detrás de otros.
Cuando todos se encontraban sobre la tierra pasó un zamuro o gallinazo y con el pico cortó el larguísimo bejuco. Así quedaron los Barí por fuera de su cielo y desde entonces vagan sin cesar por las regiones del Catatumbo, esperando encontrar algún día el camino del cielo para volver a encontrarse en el lugar de sus más grandes aspiraciones.

sábado, 26 de abril de 2008

Colombia - Mito Kogi - Origen del fuego - Video


El grupo Kogi se asentó en la costa caribe de Colombia, en las vertientes norte y sur de la Sierra Nevada de Santa Marta, cuyos picos se elevan a casi 6.000 metros sobre el nivel del mar. Actualmente su población es aproximadamente de 5.000 personas. Su lengua pertenece a la familia lingüística chibcha que guardan parentesco con los antiguos Tayronas y habitan en el resguardo Arhuaco, compartido con otras comunidades. Este mito que transcribimos fue tomado de la obra Los Kogi de Sierra Nevada, de Gerardo Reichel-Dolmatoff:
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Sintána, el primer hombre, vivía en la playa del mar. Pero no tenía fuego. Entonces pidió a la Madre que le diera fuego para preparar su comida, pero la Madre dijo: 'No te daré fuego porque
hace daño'. Entonces Sintána pidió otra vez a la Madre y dijo: 'Madre, dame fuego'. Pero la Madre contestó: 'No te lo daré'. Por fin, cuando Sintána le pidió otra vez, la Madre parió un niño. Lo llamó Guxtsé-Fuego.
Sintána había subido de la playa hacia la montaña. Allá encontró muchos árboles pero no encontró comida. Encontró mucha piedra pero no encontró fuego. Algunas piedras finas tenían algo de fuego y también algunos árboles pero no era buen fuego. Entonces Sintána estaba con mucha hambre. Quiso comer pero el árbol de guayabo le dijo: 'No me comas; yo no te sirvo'.
La macana dijo: 'No me comas; tengo espinas'.
Entonces bajó Guxtsé a la tierra. A donde pisaba se quemó el monte. Entonces Guxtsé cogió su arco y sus flechas y disparó hacia el Norte, el Este, el Sur y el Oeste. A donde cayeron sus flechas allá hubo fuego. Entonces Guxtsé se fue otra vez y se subió a donde la Madre y se quedó con ella.
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Complementamos esta historia con el video Kogi-Hopi Dreams que recoge imágenes de la comunidad Kogi y su entorno. Se trata de una producción de Luis Mejía y Eric Dez.


Colombia - Mito Desana - Diluvio


Los Desana se encuentran ubicados al noroeste del departamento del Amazonas. Su territorio está localizado en el Resguardo Parte Oriental del Vaupés. Cuenta con una población de 2.457 personas y su lengua corresponde a la familia linguistica Tucano Oriental. Este mito del Diluvio que transcribimos fue recogido de la obra Desana: simbolismo de los indios Tukano del Vaupés, del antropólogo autro-colombiano Gerardo Reichel-Dolmatoff:
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Cuando todo ya estaba creado, el mundo se llenó de plagas y de fieras. No se sabe por qué. Había muchas fieras y demonios en todas partes: el boráro, los uaxti y otros más. Entonces había una gente muy mala que se llamaban vearí-maxsa, los engañadores o saqueadores. Raptaban por engaño. Aparecían en los caminos y cerca de las malocas bajo forma de amigos o parientes y violaban la gente. Los invitaban a seguir con ellos y luego hacían que se perdieran en la selva. También aparecieron los vixí-maxsa y cuando las mujeres tenían la menstruación, asaltaban las malocas para violarlas. Todas estas fieras querían cohabitar con la gente y trataban de violarlas. Siempre estaban cerca de las malocas, escuchando todo lo que se hablaba. Las fieras tomaban la figura de un hermano, de un tío o de algún pariente y así engañaban la gente. Decían: "Vamos a pescar", pero era para violar a los que los acompañaban.
También vinieron los kusíro. Eran como unos tábanos grandes que picaban a la gente y los atacaban. Era un gran zumbido cuando estos tábanos volaban en círculos alrededor de la gente, atacándola con sus aguijones. Entonces los hombres decidieron matar los tábanos. Los mataron con tabaco, soplando el humo sobre sus cuerpos y así murieron. A los tábanos se los comían y sabían a miel.
Cuando el Sol vio que la Creación estaba sufriendo y que había tantas cosas malas, decidió bajar a la tierra para tomar el mando y acabar con las fieras. Primero mandó una gran inundación y todas las fieras se ahogaron. Luego mandó un gran verano y todo se incendió y se quemó. Sólo se salvaron los que vivían hacia los Llanos Orientales. Sólo el armadillo se salvó porque hizo una cueva y se escondió, pero se le quemó el rabo que antes era grande y velludo.
De las aves se salvó sólo el ború, un pajarito blanco que canta por la tarde y es de buen agüero, y la gallina del monte. Entonces volvió otra vez la vida. Vino otra época. Eso es de cincuenta lustros para acá.

Colombia - Mito Desana - Creación de los seres


Los Desana se encuentran ubicados al noroeste del departamento del Amazonas. Su territorio está localizado en el Resguardo Parte Oriental del Vaupés. Cuenta con una población de 2.457 personas y su lengua corresponde a la familia linguistica Tucano Oriental. Este mito de la creación de los seres humanos que transcribimos fue recogido de la obra Desana: simbolismo de los indios Tukano del Vaupés, del antropólogo autro-colombiano Gerardo Reichel-Dolmatoff:
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El Sol había creado la tierra, con sus animales y plantas, pero aún no había gente. Luego decidió poblar la tierra y para eso hizo un hombre de cada tribu del Vaupés; hizo un Desana y un Pira-Tapuya, un Uanano, un Tuyuka y otros más, de cada tribu uno. Entonces, para enviar la gente a la tierra, el Sol se sirvió de un personaje llamado Pamurí-maxse. Era un hombre, un creador de gente, a quien el Sol envió a poblar la tierra. Pamurí-maxse estaba en Axpikon-diá y allí se embarcó en una gran canoa.
Era una canoa viva pues en realidad era una gran culebra que nadaba por el fondo de las aguas. La piel de esta canoa-culebra estaba pintada de amarillo y de rayas y rombos negros. En su interior, que era rojo, venía la gente: un Desana, un Pira-Tapuya, un Üanano, de cada tribu uno. Junto con la Canoa-culebra venían los peces, pero no en el interior sino afuera, en las agallas; también venían los cangrejos, agarrados de la cola. Fue un viaje muy largo y la Canoa-culebra estaba subiendo los ríos porque Pamurí-maxse iba a establecer la humanidad en las cabeceras. Al llegar a los grandes raudales, la Canoa-culebra hacía crecer las aguas para poder pasar y hacía que el agua se amansara. Así seguían por largo tiempo y la gente ya estaba cansada.
En este entonces aún no se conocía la noche y así viajaron con luz, siempre a la luz amarilla del Sol. Cuando los primeros hombres se habían embarcado, el Sol le dio a cada uno alguna cosa, algún objeto, para que lo llevara con mucho cuidado. A uno de ellos le había dado una pequeña bolsa negra, bien amarrada, y ahora con el viaje tan largo, el hombre se puso a mirar la bolsa. No sabía qué había adentro. Se puso a abrirla y de pronto salió de la bolsa una multitud de hormigas negras, tantas que taparon la luz y todo se oscureció. Eso fue la primera noche.
Pamurí-maxse dio a cada hombre un cocuyo para que se alumbrara, pero la luz fue muy poca. Las hormigas se multiplicaron y los hombres trataban de invocarlas para que volvieran a la bolsa, pero todavía no conocían las invocaciones. Entonces vino el mismo Sol y con una varita azotó la bolsa e hizo entrar otra vez las hormigas. Pero las que no cupieron se quedaron en la selva y hacían sus hormigueros. Desde entonces hay hormigas. Una vez que las hormigas estaban dentro de la bolsa, volvió la luz pero desde entonces también existe la noche. Eso fue la primera noche, la Noche de la Hormiga.
Seguían viajando en la Canoa-culebra pero al llegar a Ipanoré, sobre el río Vaupés, tropezaron con una gran roca horadada que yacía allá en la orilla. La gente salió a tierra porque estaban cansados del largo viaje y pensaban que ya iban llegando a su destino. Salieron por un hueco en la punta de la canoa. Pamurí-maxse no quería que desembarcasen allá pues los pensaba llevar a las cabeceras de los ríos y así tapó el hueco con el pie. Pero la gente ya había salido, ya había brotado de la Canoa-culebra e iban dispersándose por ríos y montes. Pero antes de irse ellos, Pamurí-maxse dio a cada uno los objetos que habían traído desde Axpikon-diá y que, de ahí en adelante, iban a indicar las futuras actividades de cada tribu. Al Desana le dio arco y flecha; al Tukano, Pira-Tapuya, Waiyára y Neéroa les dio la vara de pesca; al Kuripáko dio el rallo de yuca; al Makú dio la cerbatana y un canasto y al Cubeo una máscara de tela de corteza. A cada uno le dio un cubresexo, pero al Desana le dio sólo una cuerda. Fijó los lugares donde cada tribu debía establecerse, pero cuando iba a indicar al Desana su futuro hogar, éste ya había huido para buscar refugio en las cabeceras. El Uanano también se había ido pues subió a las nubes del cielo. Entonces Pamurí maxse se embarcó nuevamente y volvió a Axpikon-diá.

Colombia - Mito Desana - Creación y origen de los astros


Los Desana se encuentran ubicados al noroeste del departamento del Amazonas. Su territorio está localizado en el Resguardo Parte Oriental del Vaupés. Cuenta con una población de 2.457 personas y su lengua corresponde a la familia linguistica Tucano Oriental. El mito de creación que transcribimos fue recogido de la obra Desana: simbolismo de los indios Tukano del Vaupés, del antropólogo autro-colombiano Gerardo Reichel-Dolmatoff:

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En el comienzo de todo estaban el Sol y la Luna. Eran hermanos gemelos. Primero existían solos, pero luego el Sol tuvo una hija y vivía con ella como con su mujer. El hermano Luna no tenía mujer y así se puso celoso y trató de enamorar a la mujer del Sol. Pero el Sol se dio cuenta; había una fiesta en el cielo, en la casa del Sol, y cuando el hermano Luna vino a bailar, el sol le quitó, como castigo, la gran corona de plumas que llevaba y que era igual a la corona del Sol. Dejó al hermano Luna con una corona pequeña y con un par de zarcillos de cobre. Desde entonces el Sol y la Luna se separaron y están siempre distanciados en el cielo, como recuerdo del castigo que recibió el hermano Luna por su maldad.
El Sol creó el Universo y por eso se llama Padre Sol. Es el padre de todos los Desana. El Sol creó el Universo con el poder de su luz amarilla y le dio vida y estabilidad. Desde su morada, bañada de reflejos amarillos, el Sol hizo la tierra, con sus selvas y ríos, sus animales y plantas. El Sol pensó muy bien su Creación, pues le quedó perfecta.

Este mundo en que vivimos tiene la forma de un gran disco, un inmenso plato redondo. Es el mundo de los hombres y de los animales, el mundo de la vida. Mientras que la morada del Sol es de un color amarillo, el color del poder del Sol, la morada de los hombres y de los animales es de un color rojo, el color de la fecundidad y de la sangre de los seres vivientes. Nuestra tierra se llama "piso de encima" porque debajo yace otro mundo, el "piso de abajo". Este mundo de abajo se llama Axpikon-diá, el paraíso. Su color es verde y allá van las almas de los muertos que han sido buenos Desana durante toda su vida. En el lado donde sale el sol, en Axpikon-diá, hay un gran lago y los ríos de la tierra desembocan en él ya que todos corren hacia el Este. Así Axpikon-día queda conectado con nuestra tierra, por las aguas de los ríos. En el lado donde se pone el sol, en Axpikon-diá, está la Parte Oscura. Es la parte de la noche y es una parte mala.
Vista desde abajo, desde Axpikon-diá, nuestra tierra se parecea una gran telaraña. Es transparente y el Sol mira a través. Los hilos de esta telaraña son como las normas según las cuales deben vivir los hombres y ellos van por estos hilos, buscando vivir bien, y el Sol los mira.
Por encima de nuestra tierra, el Sol creó la Vía Láctea. La Vía Láctea sale como una gran corriente espumosa de Axpikon-diá y se dirige de Este a Oeste. Por la Vía Láctea corren los grandes vientos y toda aquella parte es azul. Es la región intermedia entre el poder amarillo del Sol y el estado rojo de la tierra. Por eso es una zona peligrosa, porque es allí donde la gente se comunica con el mundo invisible y con los espíritus.
El Sol creó los animales y las plantas. A cada uno le dio su lugar donde debía vivir. Hizo todos los animales excepto los peces y las culebras; a estos los hizo después. También junto con los animales, el Sol creó los espíritus y demonios de la selva y de las aguas. Todo eso lo creó el Sol cuando tuvo la intención amarilla, cuando hizo penetrar el poder de su luz amarilla, para que de ésta se formara el mundo.

jueves, 24 de abril de 2008

Colombia - Mito Wayúu - Origen de los seres


El pueblo Wayú habita la península de la Guajira al norte de Colombia y noroeste de Venezuela, sobre el mar Caribe. Según los censos realizados, su población está constituida por 144.003 personas y constituyen el 48 % de la población de la Península de la Guajira. La mayor densidad de su asentamiento se presenta en Nazareth. Este relato sobre la diosa Palaa fue tomado y adaptado de la página web Colombia Indymedia, y es narrada por Weildler Guerra:
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Palaa es la mar. Se presenta como una joven hiladora de algodón que no quería acceder a las pretensiones amorosas del héroe Maleiwa . Cuando éste se propasó, ella invadió toda la tierra cubriendo los picos más altos de La Guajira, a excepción del cerro de Itujolu, en la serranía de la Macuira.

Maleiwa huyó delante de ella. Trepó a la cima del Itujolu, hasta la parte más estrecha. La mar invadía la tierra. La mar cubría toda la tierra. Todos los cerros grandes habían desaparecido, sólo faltaba la punta del Itujolu para que todo fuese sumergido.

Maleiwa acudió a la madera de un árbol de caujaro para hacer fuego, calentar piedras y arrojarlas con su honda hasta que la mar se retirara de la tierra y volviera a sus orillas iniciales.

Una vez logrado esto, Maleiwa creó a los hombres con sus respectivos clanes, creó a los alijuna y también a los Wayúu.

Empero, las vaginas de las primeras mujeres tenían dientes y no podía haber descendencia humana, por lo que el héroe disparó una fecha y arrancó los dientes de la vagina de Wolunka, mujer primigenia, que con su sangre tiñó de rojo algunas piedras en la Alta Guajira. Con la sangre restante de Wolunka se bañaron algunos pájaros como el Iisho o cardenal guajiro y aves marinas como los tokoko o flamencos rosados.

Los amenazadores dientes de Wolunka se encuentran hoy, según la tradición oral de los pescadores indígenas, en la boca del tiburón. El mar primigenio es considerado un mar cimarrón: Simaruna Palaa.

miércoles, 23 de abril de 2008

Colombia - Mito Chibcha - Héroe civilizador


Los Chibchas o Muiscas, son un pueblo amerindio perteneciente a la familia lingüística chibcha que habitaron las riberas del río Magdalena, cerca de Bogotá, Colombia. En el pasado ocupaban parte de la actual Panamá y los altiplanos de la cordillera Oriental de Colombia. El siguiente mito sobre Nemqueteba fue tomado del libro Colombia: Mitos y Leyendas del autor Luis María Sánchez. La historia cuenta lo siguiente:
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Muchos años después de que Bachué diera origen a la raza humana, apareció por el oriente de la altiplanicie donde moraban los chibchas un anciano montado en un desconocido animal.
El extraño personaje infundía respeto y era a todas luces venerable; tenía largos y abundantes cabellos y su barba, extraordinariamente blanca, llegaba soberana e imponente hasta su cintura; un manto blanco, recogido elegantemente por sus puntas en el hombro izquierdo, le servía de vestido; sus pies estaban descalzos.
El pueblo chibcha era hasta entonces ignorante y el benévolo anciano venía con la misión de instruirlo: los enseñó a cultivar la tierra, a tejer y colorear mantas, a elaborar hermosos objetos de barro, inclusive ollas y cántaros para cocer los alimentos, a trabajar el oro y hacer obras preciosas que sirvieran como adorno y sobre todo, los enseñó a vivir en armonía y a establecer la diferencia habida entre el bien y el mal. Las virtudes fueron practicadas con su ejemplo y la vida espiritual germinó con sus enseñanzas.
Los jefes supieron cómo gobernar y manejar a los suyos y éstos, cómo rendir culto al dios sol; en una palabra, los chibchas aprendieron del patriarca Nemqueteba todas las leyes: espirituales, gubernamentales, de armonía y de trabajo.
Todas las regiones fueron visitadas por él y a todas fue seguido por una multitud que se extasiaba aprendiendo sus enseñanzas.
Un día el virtuoso anciano desapareció sin dejar la más insignificante de las huellas: Nemqueteba sabía que debía ir a otros lugares lejanos a continuar sus pláticas y sus prédicas.
Una honda tristeza se apoderó de los chibchas al no volver a ver al protector y al maestro venerado, y al descubrir con el tiempo, la huella de uno de sus pies grabada en una roca, dieron al camino por donde creyeron que había marchado el nombre de Sugamuxi -el desaparecido.
Los chibchas lloraron su ausencia definitiva, rindiéronle tributos y ofreciéronle sacrificios y, al lado de Bachué y de Bochica, lo entronizaron como dios. Por algo habían recordado que en una de sus pláticas les anunció su partida, así como su regreso para consolarlos y enseñarles algo nuevo.

Argentina - Mito Guaraní - Creación


Los guaraníes son un grupo de pueblos sudamericanos, cuyos habitantes viven en la región amazónica del actual territorio de la Argentina, Brasil, Paraguay y Bolivia. En Argentina, se subdividieron en distintos grupos dependiendo de la zona donde habitaban. La historia mítica que relatamos enseguida fue adaptada de la página web CEIA - Centro de Identidad Aborigen:
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En el principio de los tiempos estaba solo el Dios Creador, llamado Ñanderú. Ñanderú se había creado a sí mismo, de a poco.
En ese entonces no había ni árboles ni montañas, ni gente, ni nada. En su soledad, Ñanderú empezó a crear. Creó primero el lenguaje de los hombres, las palabras. Y entonces quiso que alguien más pudiera hablar y creó a otros dioses, cuatro parejas de dioses que a su vez iban a tener hijos también dioses.
Después, Ñanderú hizo que la punta del bastón que siempre llevaba en la mano empezara a engordar, más y más. De allí salió la Tierra, de a poquito.
Para que la Tierra no se moviera, creó una palmera. Era una palmera que iba a durar para siempre y estaba justo en el medio de la Tierra. Después creó otra palmera igual en el Este (que es por donde sale el sol), otra en el Oeste, otra en el Norte y otra en el Sur. Y así, con esas cinco palmeras que iban a vivir siempre, sin secarse nunca, la Tierra quedó como clavada, bien firme.
Al cielo lo dejó apoyado sobre cuatro columnas, cuatro postes de madera iguales a su bastón
Fue entonces cuando hizo los primeros animales y las primeras plantas. Uno de los primeros que voló por ahí fue el Colibrí; la Víbora fue la primera que se arrastró. La primera en cantar fue la Cigarra.
Ñanderú había hecho la Tierra toda tapada por una selva que no se acababa más; parece ser que después pensó que era mejor que hubiera también campos sin árboles, y ahí creó a la Langosta. La Langosta iba por todos lados, a los saltos, y en algunos lugares clavaba la cola en el suelo (igual que hacen hoy todas las langostas para poner sus huevos). En ese lugar crecía el pasto y desaparecían los árboles y es así que las llanuras aparecieron después que vino la Langosta. Cuando estuvieron listos esos campos, llegó la Perdiz, que se alegró, cantó de contenta y se quedó a vivir ahí.
Después Ñanderú inventó el Tatú, que se puso enseguida a escarbar la tierra.
La Lechuza quedó como dueña de la oscuridad; por eso, sale nada más que de noche y duerme de día.
Después vinieron otros muchos animales y también los primeros hombres y mujeres.
Entonces, Ñanderú se volvió al cielo y les dejó encargado a los otros dioses que cuidaran bien de todo.
Pasó el tiempo; algunas personas se habían vuelto muy buenas pero otras se habían vuelto muy malas: no todo andaba bien, así que los dioses decidieron que era mejor hacer arreglos.
Pero para no dejar las cosas a medias, mandaron un diluvio: toda la Tierra se inundó. La gente buena pudo subir al cielo con Ñanderú pero los que eran malos se transformaron en animales: ranas, peces y otros bichos.
Después, Ñanderú le pidió a otro de los dioses, que se llamaba Jakaira, que se encargara de hacer de nuevo la tierra. Jakaira, a su vez, le dio trabajo a su hijo Pa-pa Mirí.
Pa-pa Mirí trabajó mucho. Hizo nuevas plantas, nuevos animales; fue amasando la tierra nueva y llenándola de árboles y pasto. Hizo ríos y arroyos. Pero parece que antes de que terminara lo llamó la madre, porque lo quería ver, y Pa-pa Mirí dejó las cosas como estaban. Por eso hay montañas que no son sino montones de tierra y piedras que le sobraron al dios y que a la gente no le sirven de nada.

martes, 22 de abril de 2008

Perú - Mito Inca - Creación


Los Incas se consolidaron como el estado prehispánico de mayor extensión en América. Abarcó los territorios andinos que corresponden actualmente al sur de Colombia, pasando por Ecuador, Perú, Bolivia, hasta el centro de Chile y el noroeste de Argentina. La capital del Imperio fue la ciudad de Cusco (ombligo del mundo), por ser el centro del desarrollo de la etnia Inca desde sus inicios y su fundación por Manco Capac. El mito peruano de Viracocha que contamos a continuación fue tomado de la página web Mitos y Leyendas ancestrales, y dice:
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En el principio, Viracocha creó un mundo oscuro, y luego de ordenar el cielo y la tierra, creó una raza de gigantes. A estos les mandó que viniesen en paz para que lo sirviesen, mas como no fueron recíprocos con él, los convirtió en piedras, enviándoles a la vez un diluvio general al cual llaman Unu Pachacuti, que quiere decir "el agua que transformó el mundo".
Pasado el diluvio y seca la tierra, Viracocha determinó poblarla por segunda vez y para hacerlo con más perfección determinó crear luminarias que diesen claridad. Para ello fue al gran lago Titicaca y mandó allí que salieran el Sol, la Luna y las estrellas y subiesen al cielo para dar su luz al mundo. Dicen que la Luna tenía más claridad que el Sol, por lo que éste, al tiempo que subían, le echó un puñado de ceniza en la cara y que desde esa vez quedó la Luna con el color que ahora tiene.
Luego que todo esto pasó, en la dirección Sur apareció el enviado de Viracocha, un hombre de crecido cuerpo, el cual en su aspecto y en su persona mostraba gran autoridad, llamándolo Viracochan o Tunupa. Vestía una túnica andrajosa que le daba hasta los pies: traía el cabello corto, una corona en la cabeza y un báculo como los que llevaban los sacerdotes y astrónomos antiguos. Dicen también que llevaba a cuestas un bulto en el que transportaba los dones con los que premiaba a los pueblos que lo escuchaban. Dicen que este hombre tenía gran poder, que de los cerros hacía llanuras y de las llanuras, cerros grandes. Hacía también cosas mayores por que dio ser a los hombres y animales, y que, en fin, por su mano vino notable beneficio.
Luego se dirigió a Tiahuanaco y en este lugar dibujó y esculpió en una losa grande todas las naciones que pensaba crear. Después de esto, inició su peregrinaje obrando maravillas por el camino de la serranía, mandando salir a los pueblos de sus Paqarinas diciendo: "Gente y naciones, oigan y obedezcan que yo les mando salir, multiplicar y henchir la tierra". Todos los lugares obedecieron y así unos pueblos salieron de los suelos, otros de los lagos, fuentes, valles, cuevas, árboles, peñas y montes. A la vez que esto sucedía, pintaba a cada pueblo el traje y vestido que habrían de llevar y así mismo dio a cada nación la lengua que habría de hablar, sus cantares y las semillas.
Así, en este camino de los Andes y montañas de la tierra fue dando y poniendo nombres a todos los árboles grandes y pequeños, tanto como a sus flores y frutos, mostrando a la gente los que eran buenos para comer y los que no y los que eran buenos para medicina y, asimismo, puso nombre a todas las yerbas e indicó el tiempo en el que habrían de florecer y fructificar. También dio orden a los hombres sobre cómo vivir, hablándoles amorosamente con mucha mansedumbre, amonestándole para que fuesen buenos, y los otros no se hiciesen daño ni se injuriasen; luego les enseñó cómo cultivar; para esto rompía la tierra con la punta de su báculo quedando esta dispuesta para sembrarse, y así con su sola palabra hacía nacer el maíz y los demás alimentos.
En ese largo peregrinar, dicen que también halló algunas naciones rebeldes que no habían cumplido con su mandato, por lo que los convirtió en piedras, en figuras de hombres y mujeres con el mismo traje que traían. Estas conversiones fueron hechas en Tiahuanaco, Pucara y Jauja. En dichos lugares se encuentran unos bultos de piedras grandes y en algunas otras partes dicen que tienen tamaños casi gigantes.
Es así como llegó a la provincia de Cacha habitada por los Canas, y éstos, como no lo conocían, salieron armados y dispuestos a matarlo. Entonces Viracocha, al observar esta actitud, hizo que cayese fuego volcánico sobre ellos. Los canas, por el temor de verse quemados, arrojaron sus armas y lo veneraron. Viendo esto, Viracocha tomó su báculo y paró el fuego; luego, puso orden entre ellos.
Después de este suceso llegó al pueblo de Urcos, y subió a un cerro alto desde donde mandó que saliesen de él los naturales de Urcos, por lo que con el tiempo le erigieron en este lugar un rico adoratorio, edificando en este un escaño de oro fino y una imagen a semejanza suya. Luego, Viracocha prosiguió su camino y llegando a cierto sitio creó a un señor al cual puso el nombre de Alcaviza y al lugar por nombre Cusco; dejando el mensaje que después de este señor vendrían los Incas Orejones a quienes todos respetarían.
A este Viracocha los pueblos lo llamaban también Tunupa, Tarapaca, Viracochan Pachayachicachan, Bichaycamayoc, Cunacuycamayoc Pachacan; que quiere decir el enviado de Viracocha, su fuente, el predicador, el encargado del presente o el conocedor del tiempo. Dicen que Viracocha se dirigió al pueblo del curaca Apotambo (Señor de Tanpu, Tambo u Ollantaytambo), a donde llegó cuando se celebraban unas bodas. Fue en esas circunstancias que el Curaca escuchó sus razonamientos y predicamentos con mucho amor, mas su pueblo no lo hizo así, por lo que Viracocha los reprendió con amor afable. Luego de esto, en un gesto de reciprocidad, entregó el báculo que portaba, en el que se encontraban grabados todos sus conocimientos, al curaca Apotambo. Pasado esto, en memoria de Viracocha labraron una montaña a imagen y semejanza suya, a la cual veneraron muchísimo.
Luego, este Viracocha prosiguió su camino haciendo sus obras hasta que llegó a la línea equinoccial cerca al Ecuador, donde queriendo dejar esta tierra, informó a la gente sobre las muchas cosas que habrían de suceder. Les dijo que con el tiempo habrían de venir gente diciendo ser Viracochas y a los cuales no les deberían de creer. Dicho esto, se metió al mar caminando por sobre el agua como si fuese su espuma...
Dicen que pasado el tiempo y luego de que el pueblo de Tambo u Ollantaytambo floreció gracias a los conocimientos dejados por Viracocha, el báculo dejado por él, se transformó en oro fino en el momento en que nació uno de los descendientes de Apotambo llamado Manco Capac quién vino a ser el primer Inca, y con este báculo de oro pasado los años se dirigió a las partes altas de una serranía para fundar la que con el tiempo sería la capital del Imperio de los Incas: el Cusco.

lunes, 21 de abril de 2008

Paraguay - Mito Guaraní - Origen del fuego


Este mito que presentamos enseguida pertenece a una de las comunidades con lengua guaraní, habitante del Paraguay. La lengua guaraní es hablada hoy en día por poblaciones que se han integrado a la sociedad de otros países vecinos a Paraguay, en donde también han residido, tales como el norte de Argentina, Bolivia y Brasil. El relato transcrito se recogió de la página web Leyendas de Nuestra América.
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Después de la lluvia de cuarenta días y cuarenta noches, el Padre Primero hizo una Tierra Nueva. Miró todo lo que había creado: montañas, ríos, selvas, mares; y se acercó a las cabañas donde vivían los hombres. Oyó un ruido extraño y al asomarse vió que provenía de los hombres al masticar raíces y carne cruda. Pensó que no tenían el fuego para cocinar y sentarse alrededor a conversar y contar cuentos.

Miró las altas montañas donde sí había fuego. Los seres gigantes que allí vivían eran malvados sin corazón que se habían apoderado del fuego para no compartirlo y poder cocinar a los hombres en las llamas de los volcanes. Buscó quién le ayudara en su empresa de llevarse el fuego entre los seres del agua. Llamó a Cururú, el sapo tan verde como la hierba. Como Cururú era bueno cazando cosas que salieran volando, atraparía las brasas.

Ya en terreno de gigantes, el dios tomó forma humana y se tiró al suelo de espaldas, como desmayado. Cururú, corazón verde, se ocultó en el pasto. Los gigantes celebraron el hallazgo de comida con una buena fogata. Pusieron al hombre en la fogata pero éste no se quemaba, ni siquiera se calentaba. Cuando las llamas lo cubrían, el Padre Primero dió una patada a las brasas haciéndolas volar por el aire; los gigantes no se daban cuenta de nada. Cururú se tragó una que pasaba junto a él y gritó: !cucururú! . Entonces el Padre Primero salió de las brasas tan tranquilo mientras los gigantes se quedaban boquiabiertos sin comprender.

Estando lejos, el Padre Primero dijo a corazón verde que arrojara el fuego y que buscara el arco y las flechas del dios. Aquel encendió la punta de una flecha y la lanzó con el arco hacia el tronco de un árbol de laurel. Y el árbol no se quemó pues el fuego quedó metido dentro de la madera.El Padre Primero llamó a los hombres y les mostró el laurel. Les explicó que para hacer una buena fogata había que cortar un trozo, fabricarle un agujero y meterle allí una flecha haciéndola girar rapidísimo con las manos: entonces saldrían llamitas para encender hojas y ramas más grandes.

De esta manera los guaraníes cocieron sus alimentos y nunca más metieron ruido al comer. El Padre Primero convirtió a los gigantes negros en unos pájaros del mismo color y que sólo comen carroña; son los urubúes.

domingo, 20 de abril de 2008

México Mito Purépecha - Origen de los seres y Diluvio


Los purépecha son un pueblo indígena que habita primordialmente en el estado de Michoacán, México. Actualmente hay asimismo grupos migrantes establecidos en otros estados de México, así como en Estados Unidos. Fueron llamados tarascos por los españoles. El mito transcrito se recogió de la página web Leyendas de Nuestra América.
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Cuando en la tierra sólo habitaban los animales y la hierba y los árboles crecían libres, Tucup Achá -regente del universo- creó del barro a la primera mujer y al primer hombre... pero al bañarse en el río se deshicieron.
Entoces tomó cenizas y con ella los formó; así también se desbaratron con el agua. Fue cuando los fabricó en metal. Ocurrió que al entrar al río se multiplicaron y fundaron los pueblos de la tierra.
Después vino un diluvio. Solamente un hombre, Tezpi, y su familia lograron salvarse. Aquel construyó una canoa donde embarcó muchos animales para conservar las especies y la llenó de provisiones. Navegó por largo tiempo derca de las nubes.Cuando bajaron las aguas tezpi envió un zopilote, pero el pájaro no regresó. Después soltó un colibrí que volvió pronto con sus plumas llenas de los reflejos de la naturaleza, anunciando que ya se podía habitar en la tierra pues llevaba en su pico un pétalo de los campos poblados de flores. Tezpi supo que el colibrí era el mensajero del sol padre de los hombres; desembarcó y con su familia pobló el mundo.

jueves, 17 de abril de 2008

Colombia - Mito Huitoto - Origen del fuego


Los indígenas Huitoto (o witoto) habitan en la zona del sur del departamento del Amazonas de Colombia. Se estima que esta etnia tiene una población de 6.245 personas. Los Huitoto hablan diversos dialectos de acuerdo con la zona donde se asientan. Este relato del mito sobre el robo del fuego está adaptado del libro Religión y mitología de los Uitotos, de Konrad Th. Preuss. La historia es el siguiente:
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Hasta entonces el casabe se preparaba calentando la yuca en la axila o en la corva, o bien al sol. Cierto día, cuando todos los adultos se van a traer yuca, llega una anciana donde los niños que se han quedado. Se trata de la "mujer-fuego", llamada también "dormilona", de acuerdo con el pájaro nocturno dormilón. Ella hace que le muestren su casabe y que le cuenten la manera como lo preparan; pero les dice que al consumir cruda la raíz manchan sus bocas, y que ella posee el fuego para la preparación de la raíz. Después de ello manda traer leña, extrae el fuego de su boca, toma de su cesto todos los utensilios necesarios para preparar el casabe y lo tuesta. Este casabe es del agrado de los niños.
Cuando los padres están por llegar, ella empaca todo de nuevo, apaga el fuego y conmina a los niños para que no cuenten nada de lo sucedido. Todas las preguntas de los padres, de cómo han tostado el casabe, quedan sin respuesta. Al día siguiente se repite la misma escena.
La anciana suministra a los niños el nombre de las distintas clases de casabe y de los utensilios usados para su preparación. Al regresar sus padres, los niños no pueden resistir más a sus preguntas y cuentan todo. Entonces sus padres los exhortan a robar, en la siguiente oportunidad, el fuego, lo cual sucede. Mientras es tostado el casabe guardan un poco de brasa en una ollita, atizan el fuego amarillo y cada uno toma algo de él y lo lleva a su casa, a su pueblo. Una vez más llega la anciana. Se muestra amistosa con los niños, aun cuando ya se ha enterado del robo; les recomienda fabricar tiestos. Luego, la mujer del fuego, la dormilona, descansa al lado de la explanada, en la ceniza del fogón.

Colombia - Mito Puinave - Origen del Sol y de la Luna


Los Puinave se localizan en el río Inírida, en el departamento del Guainía, Colombia. También viven en los departamentos de Guaviare y Vichada. Su población es de 6.604 personas. En Venezuela, se localizan en el estado de Amazonas con una población de 774 personas. El siguiente mito del origen del Sol y de la Luna fue tomado del libro Colombia: Mitos y Leyendas del autor Luis María Sánchez. El mito cuenta lo siguiente.
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En el principio todo era oscuridad y sólo vivían cuatro hermanos puinaves de nombre Guarirom, Kwai, Pirkibiari y Nibdá; el primero era el mayor de todos y fue el hacedor del universo, y la última era la única mujer.
Guarirom creó primero el cielo, el sol, la luna y las estrellas; después hizo la tierra, los ríos, los peces y las aves, y por último hizo los hombres; sin embargo todo permanecía oscuro porque infinidad de nubes había por doquier y no dejaban alumbrar el sol; en medio de esa oscuridad se bañaban todos los niños y el sol y la luna, que vivían juntos, aprovechaban la oportunidad para robárselos, asarlos y comérselos.
Los padres veían que desaparecían sus hijos pero no alcanzaban a imaginarse ni el cómo ni el por qué, hasta que un día, puestos en vigilancia, se dieron cuenta de la causa y resolvieron vengarse; en efecto, invitaron al sol y a la luna a una gran fiesta para la que las mujeres hicieron mucha chicha valiéndose del guarapo obtenido por los hombres de una gran cantidad
de caña molida.
La fiesta empezó a desarrollarse con cánticos y bailes y dando a beber chicha en forma continua al sol y a la luna hasta conseguir emborracharlos; el sol, mareado por el mucho consumo, se tiró al suelo y la luna, muy borracha, se acostó a su lado; una vez que estuvieron dormidos les prendieron candela.
El calor del fuego los despertó y corrieron hacia el río; la luna se arrojó a las aguas y el sol se sentó en la proa de una curiara -canoa-; la luna arrojaba agua a su esposo y éste le decía que no lo apagara porque tenía que dar mucha luz a la gente cuyos niños había robado y comido para así compensarlos en algo; -debo secar el casabe que llevan para sus viajes y el monte para que cultiven el plátano y siembren la yuca; debo pagar el mal que les he hecho- y empezó a elevarse; Guarirom, que muy cerca los observaba, separó las nubes y la luz brilló sobre la tierra; sobra decir que la luna como buena esposa lo siguió a las alturas; no sin antes decir a los puinaves que si bien ella no alumbraría todos los días, al menos no permitiría la oscuridad continua de las noches, para tratar de pagarles un poco la flata cometida.

México - Mito Azteca - Universo


Los aztecas, antes llamados mexicas, se ubican entre los grupos hablantes de náhuatl del norte de México y antecesores de los asentados durante la etapa chichimeca. El siguiente mito se elaboró con base en el presentado en la página web El Tiempo y la Humanidad:
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A pesar de la continua destrucción y reordenación del Mundo a lo largo de las cinco creaciones de los cinco soles, el Universo se mantiene con una estructura permanente e intacta. La estructura básica del Universo se compone de tres partes: el cielo, la tierra y el inframundo. Los seres humanos vivimos en la Tierra, que es como un enorme disco situado en el centro del Universo. Rodeando la Tierra hay un anillo de agua que conecta a la Tierra con el Cielo. El Cielo estaba estructurado en forma piramidal compuesta por trece niveles; trece cielos que sirven de morada a los dioses. Los primeros cuatro niveles constituían el llamado Teteocán, que estaba ocupado por las tormentas, el sol, el firmamento, las estrellas, la luna, etc... Los siguientes niveles del Cielo se conocían con el nombre de Ilhuicatl, donde se encontraban el Dios Rojo del Fuego, el lugar del Dios de la Estrella Blanca del Atardecer y el Dios Amarillo del Sol. El último nivel del Cielo, el más elevado, lo ocupaba el dios Ometecuhlti, el supremo creador de todo.
Por debajo de la Tierra se encontraba el inframundo, que también se componía de varios niveles, pero de número inferior al Cielo. En total eran nueve los inframundos y eran conocidos con el nombre de Mictlán, el lugar de los muertos. En el nivel inferior vivía el dios Mictlanteutli, que era el Dios de la Muerte. La lucha a través de esos inframundos hasta llegar al último, era angustiosa y muy costosa y el sufrimiento se sucedía continuamente hasta llegar al noveno nivel, donde uno podía descansar para siempre junto a Mictlanteutli, también encontrado como Mectlatecuhtli. Sin embargo, existía la posibilidad de ir al cielo cuando uno moría. Así, por ejemplo, cuando una madre moría en el parto o un guerrero moría en la batalla, podía ir al Tlalocán, el primer nivel del Cielo.

La Tierra por su parte, fue creada por los dioses inspirándose en el primitivo monstruo marino llamado Cipactli, con cuerpo de cocodrilo y de pez; así, la Tierra fue concebida como un enorme cocodrilo que flotaba sobre el mar original. Las esquinas de ese cocodrilo creado por los dioses fueron estirándose hacia arriba hasta poder sujetar el cielo.
Con respecto a la creación de los seres humanos en esta quinta era, esta labor le correspondió al dios Quetzalcoatl, una de las divinidades principales. Es el dios del cielo, creador y sabio legislador. Quetzalcoatl organizó el cosmos original y participó en la creación y construcción de los mundos de los distintos periodos. Este dios descendió al Mictlán, el inframundo, y allí recogió los huesos de los seres humanos de los períodos precedentes. A su vuelta, él esparció su propia sangre sobre estos huesos para convertirlos en los seres humanos de esta quinta era. Quetzalcoatl gobierna el ciclo del quinto mundo y es quien creó en él a los humanos.

miércoles, 16 de abril de 2008

Colombia - Mito Kogi - Origen del Sol y la Luna


El grupo Kogi se asentó en la costa caribe de Colombia, en las vertientes norte y sur de la Sierra Nevada de Santa Marta, cuyos picos se elevan a casi 6.000 metros sobre el nivel del mar. Actualmente su población es aproximadamente de 5.000 personas. Su lengua pertenece a la familia lingüística chibcha que guardan parentesco con los antiguos Tayronas y habitan en el resguardo Arhuaco, compartido con otras comunidades. Este mito que transcribimos fue tomado de la obra Los Kogi de Sierra Nevada, de Gerardo Reichel-Dolmatoff:
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El sol es un hombre con una máscara de oro. De ella salen rayos y estos rayos hacen que las siembras nazcan y que todo crezca. El sol va sobre el cielo, pero de su cara se ve sólo el perfil, porque si la volteara del todo hacía la tierra, ésta se quemaría; dos Mamas, Uldihué y Huíngelda, lo llevan en sus hombros. El sol es un Hijo de la Madre. Como todo hombre está casado. Al sol le gustan las mujeres. Primero cuando la Madre le dio la primera coca, el sol cohabitó con Seldabauku y ésta lo persigue desde entonces. Luego el sol se casó con el Sapo y cuando éste lo engañó con otros hombres, se casó con la Culebra. Pero como ésta tampoco le sirvió, se casó por fin con la Luna. Seldabauku se enfureció y botó ceniza a la cara de la Luna. Entonces el Sol se casó con otras mujeres, con el Jaguar Azul, con el Jaguar Grande, con el Cangrejo, con el Alacrán y con otras. Un día un Máma malo cambió al hijo del Sol Enduksáma en mujer y el Sol cohabitó con ella sin saber que era su hijo. Todas las estrellas son mujeres o niños del sol. Ellas van sobre la Vía Láctea cuando regresan a su casa por la mañana. El Sol, la Luna y las Estrellas son una familia grande y son muy buenos.
El Sol vive en su casa y el cielo es su techo. Allí en esta casa duerme. Nunca sale de ella, sólo va de una puerta a Ia otra. Allá está sentado en su banquito y come coca. Entonces se levanta y, pasito, pasito, va a la puerta. Entonces amanece el día. Así el Sol va siempre descansando. Coge su banquito y se sienta y come coca. Entonces otra vez se levanta, camina y luego se sienta y descansa otra vez. Así va nueve veces. Luego llega a la otra puerta; la cierra y anochece. Al medio día, cuando el Sol descansa, Enduksáma le trae bollos de maíz y el Sol come. A veces tiene rabia y quiere quemar la tierra. Así, cuando uno va por el camino al sembrado, de día, de golpe todo se obscurece. A veces está tostando hojas de coca. Entonces hace mucho calor en la tierra.

Venezuela - Mito Tamanaco - Diluvio y origen seres


Los tamanacos, pueblo indígena de filiación lingüística caribe hoy desaparecido, habitaron el norte del actual distrito Cedeño del estado Bolivar, Venezuela, área en la que situaban su punto de origen. El mito que se reproduce a continuación fue adaptado del libro Breve Diccionario de Mitología Grecolatina, del autor Germán Flóres.
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Amalivaca, el creador del género humano, llegó una vez en una canoa en el momento de la gran inundación que llaman la "edad del agua", cuando las oleadas del océano se estrellaban en el interior de las tierras, contra las montañas de La Encaramada. Todos los hombres se ahogaron, con la excepción de una pareja hombre y mujer, que se salvaron sobre las montañas, cerca de las orilllas del Asiveru, que los españoles llaman Cuchivero.
Amalivaca, viajando en un barco, grabó las figuras de la luna y del sol sobre la Roca Pintada (Tepumereme) de La Encaramada.
Después de la inundación, Amalivaca le dijo a la pareja, que él quería que ellos repoblaran otra vez las tierras.
-¿Cómo podemos hacerlo? -dijeron ellos, pensando que por muchos hijos que pudieran tener no podrían repoblar la tierra-.
-Arrojen detrás de ustedes los frutos de la palma moriche-.
Ellos buscaron la palmera de la vida que alzaba su tronco y tal como Amalivaca lo ordenó así lo hicieron: de cada semilla arrojada así, nacían hombres y mujeres tamanacos. Por eso los caribes del Cuchivero se llamaban "hijos del moriche".
Además, Amalivaca tenía unas hijas a quienes les gustaba mucho viajar. Para hacerlas sedentarias, Amalivaca les rompió las piernas y las unió a hombres nacidos de las semillas para, de esa manera, ayudar a la repoblación.
Cerca de esa caverna había una piedra grande; para los indígenas era un instrumento de música: la caja del tambor de Amalivaca. Amalivaca tenía un hermano, llamado Vochi, que lo ayudó a darle a la tierra la forma que tiene ahora. Los dos hermanos querían arreglar el Orinoco para que siempre se pudiera seguir la corriente del agua tanto para bajar como para subir. Así evitarían el uso de remos para ir a las fuentes del río; pero no pudieron nunca los hombres lograr que el Orinoco tuviera una doble inclinación.
Amalivaca arregló todo en América y se embarcó para ir a "la otra orilla", el mismo punto de donde había venido.

Venezuela - Mito Sanema - Orígen del fuego


Los Sanema-Yanoama son una tribu seminómada del alto Orinoco. El Sanumá es uno de los idiomas Yanomami hablados en Venezuela y Brasil con una cercana relación entre ellos; es hablado por 4,612 personas en Venezuela y 462 en Brasil. En Venezuela, se habla el idioma en la vecindad del río Caura y sus afluentes, los ríos Erebato y Ventuari, en el estado Bolívar, así también en los alrededores del río Auaris. Este relato fue tomado de la obra Mitos de Creación de la Cuenca del Orinoco.


Iwá, el caimán en tiempos remotos era gente como todos los demás animales y todos los animales hablaban.
Había también indios Sanema-Yanoama pero la gente comía todo crudo porque no conocían el fuego. El dueño del ruego era Iwá, también llamado Iwaramé, el caimán. Iwá pasaba todo el día en el agua para cazar, pero su comida la preparaba en la cueva donde dormía. Todos los demás animales sabían que Iwá era dueño del fuego. También sabían que Iwá todo lo que comía lo asaba y cuando Iwá asaba su comida olía sabroso. Los demás animales suponían que
Iwá era el más fuerte de todos los animales porque comía asado. Cuando Iwá o Iwaramé abría su boca se le veía el fuego, entonces los indios sanema y muchos animales traían carne para colocarla frente a la cueva de Iwá para que cuando abriera la boca la asara. Así ocurrió muchas veces, los indios y los demás animales se llevaban lo que podían ya que Iwá se comía gran parte de la carne que ponían frente a su cueva y después dormía. Cuando dormía cerraba su boca y nadie podía ver el fuego. Cuando se despertaba salía de cacería y traía diversas presas de carne o pescado, estas presas las llevaba a su casa y cuando quería comer abría su boca y así encendía la leña y sobre la leña asaba todo lo que se comía, carne o pescado, pero él solo asaba su comida de noche y luego cerraba su boca para que nadie le robara el fuego.
Pero sucedió que una vez, un joven cazador sanema que andaba con su padre de cacería se extravió en la selva y por casualidad llegó a la cueva de Iwá, pero Iwá estaba dormido. Como el muchacho sabía que estaba en la casa del "Dueño del fuego" estaba muy asustado pero buscó por todas partes presas cocinadas o algún leño encendido pero no lo consiguió, apenas se encontró con una hoja chamuscada la que tomó lleno de terror y luego salió con la hoja fuera de la cueva. En la selva, se volvió a encontrar con su padre y le mostró la hoja quemada y le dijo a su padre: -papá, encontré esta hoja chamuscada-. ¿Dónde la encontraste? -En la casa de Iwá, el caimán- ¿No encontraste el fuego? -No, tampoco había carne asada. El fuego lo tiene dentro de su boca.
Su padre se puso a pensar: ¿Cómo haremos para robar el fuego de Iwaramé?...
Su padre siguió pensando en cómo robar el fuego del temible caimán y un día organizó una gran fiesta con todos los indios sanema y con todos los animales. La festividad era para disfrutar, comer y beber y tenía que ser inmediatamente después de la puesta del sol. Iwá o Iwaramé fue invitado y salió de su casa para asistir a la fiesta.
Todos los indios y todos los animales tenían instrucciones de que debían hacer chistes, piruetas y cualquier otra acción que los hiciera reir. De esta manera/ todos se reían a carcajadas pero Iwá, no se reía, mantenía su bocota totalmente cerrada.

Todos los animales se destacaban por sus habilidades y muy especialmente los pájaros que hacían piruetas en el aire.
Jashimó la gallineta azul/ bailaba y saltaba de un lado para otro/ levantaba su cola y lanzaba chorros de excrementos y sonaba: plo, plo, plo.
Todos los invitados se caían al suelo de la risa y otros se agarraban la barriga para no reventar de risa, pero Iwaramé, ni se sonreía ni abría la boca.
Ahora bailó Hiimá, el perro, y haciendo diversas piruetas lanzó un tremendo paquete de heces a los otros animales que bailaban y todos se reían, pero Iwaramé seguía muy serio.
Por fin se aparece en el gran patio Jiomonikoshwán el astuto pájaro montañero de color rojo como el fuego y comenzó un baile muy exótico y levantaba su cola y le ponía enfrente su ano a todos los personajes que bailaban. Cuando le tocó pasar frente a Iwá, le levantó la cola, le puso su ano frente a su boca pero a la vez le echó un finísimo chorro de heces sobre sus fauces. Esto sí le hizo gracia a Iwaramé y soltó una estruendosa carcajada: ja, ja, jaaa...
El fuego entonces comenzó a salir por llamaradas fuera de la boca y sonaba: fluum, fluum...
De inmediato, el pájaro Maipomué, que es el pájaro tijereta de doble cola larguísima, voló rápido y entró como un relámpago en la boca de Iwaramé y le tomó con su pico la bola de fuego de Iwá, luego voló por encima de todos los invitados y se llevó la bola de fuego a depositarla en el corazón del árbol Fuloi.
La mujer de Iwá, llamada Blajeyoma corrió hacia el árbol Puloi y orinaba en las raíces del árbol para apagar su fuego pero como el fuego estaba en el corazón del árbol, no lo logró.

Cuando el fuego salió de las fauces del caimán, la lengua se le achicó y por eso ahora es pequeña.
Desde entonces, Iwá, el caimán, avergonzado por su derrota se retiró de su cueva y se fue a vivir al agua y actualmente allí vive compartiendo territorio con Lalakilpará, la gran serpiente de las aguas, quien es la verdadera dueña de las aguas.
Desde ese tiempo, entonces los Sanema y los Yanomami van a buscar el fuego al corazón del Árbol Sagrado Puloi, porque allí lo dejó Maipomué.

domingo, 13 de abril de 2008

Colombia - Mito Chibcha - Origen del Sol y de la Luna


Los Chibchas o Muiscas, son un pueblo amerindio perteneciente a la familia lingüística chibcha que habitaron las riberas del río Magdalena, cerca de Bogotá, Colombia. En el pasado ocupaban parte de la actual Panamá y los altiplanos de la cordillera Oriental de Colombia. El siguiente mito de los caciques Iraca y Ramiriquí, origen del Sol y de la Luna fue tomado del libro Colombia: Mitos y Leyendas del autor Luis María Sánchez. La historia cuenta lo siguiente:
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En un principio todo era oscuridad; una interminable noche sin luna y sin estrellas cubría la tierra en forma total y sólo dos personas la habitaban: el cacique de Iraca y el cacique de Ramiriquí.
Como eran familiares y amigos, resolvieron un buen día terminar de una vez con la soledad reinante; se reunieron, intercambiaron ideas y concluyeron que debían llenar la tierra de seres humanos.
En efecto, hicieron muchas figuras de barro teniendo como modelo el uno al otro, y luego construyeron otras más hemosas con juncos y bambú; un soplo les dio vida; las primeras se trans formaron en hombres y las segundas en mujeres; por parejas tomaron diferentes caminos.
Pero todos siguieron viviendo en la oscuridad.
Con el correr del tiempo el cacique de Iraca empezó a sentirse triste en medio de las tinieblas y resolvió pedir al cacique de Ramiriquí que fuera a las alturas a traer la luz.
Como el uno y el otro se servían mutuamente sin reparos de ninguna naturaleza, el cacique se lanzó al espacio y subiendo, subiendo llegó a una de las partes más altas; allí, sin pensarlo y de un momento a otro, se convirtió en el más refulgente de los astros: el sol.
Instantáneamente la luz llegó a la tierra y ante los ojos humanos apareció toda la hermosura que nos rodea; las matas florecieron agradecidas y hubo muchos frutos; los pájaros cantaron alegres y volaron satisfechos; el paisaje no cesó de mostrarse esplendoroso y... luz, más luz, apareció por todas partes.
Empero, al cacique de Iraca se le veía todavía insatisfecho: estaba contento cuando llegaba la tarde y sabía que a continuación vendría un período de oscuridad, tal como antes oculta; era la noche y esto lo acongojaba; resolvió entonces ir a buscar la luz para este lapso y, siguiendo el mismo camino por donde había partido el cacique de Ramiriquí, recorrió distancias en forma vertiginosa; de repente, alto, muy alto, pero menos de donde su amigo había llegado, se convirtió en otro objeto luminoso, aunque de menor intensidad que el sol: era la luna.
Así se disiparon las tinieblas en la tierra: un sol arrogante y esplendoroso para el día y una luna delicada y tenue para la noche.

jueves, 10 de abril de 2008

Venezuela- Mito Piaroa - La creación y origen de los seres


Los Piaroa son un pueblo indígena que viven a lo largo de las riberas del río Orinoco y sus afluentes en la actual Venezuela, y en algunos lugares dispersos en otras partes de ese paísa y de Colombia. Su población actual es de unas 12000 personas. Este relato fue tomado de la obra Mitos de Creación de la Cuenca del Orinoco.
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Todo estaba oscuro, no había sol, no había agua, no había cielo, no había montañas, no había hombres. Wajari, creador de los elementos, de los animales y del ser humano aún no había nacido.

De pronto apareció Buoka al lado de un hermoso árbol que él mismo llamó Kareru. Este árbol producía el jugo del conocimiento. Enemey Ofoda, un espíritu, le dijo a Buoka que bebiera el jugo de este árbol. Buoka así lo hizo y tuvo visiones de lo que podía hacer.

Kareru es el primer árbol, es el árbol abuelo y el árbol padre. De él nacieron el báquiro padre, el chachare padre y el armadillo padre. Buoka bebió del jugo del árbol Kareru. Entonces tuvo visiones. En esas visiones viajó y llegó a los lugares sagrados subterráneos de los espíritus del báquiro, de los cachicamos y de otros animales de la selva. Vio todos los animales espíritus que viven en las profundidades de la tierra y escuchó las voces de los instrumentos musicales del báquiro.
Estas visiones las logró con un solo trago de jugo del Kareru. También miró la imagen de los demás instrumentos musicales y vio a través de las cascadas, atravesó el cielo con sus ojos y alcanzó a ver los espíritus de las montañas. Vio el nacimiento y la desembocadura del gran padre de las aguas, el río Orinoco. También la montaña de Paria, el río Sipapo y el Alto Cuao. También vio los lugares sagrados de los animales de las montañas.
El árbol Kareru reproduce la voz del padre báquiro, del padre chachare y del padre armadillo. También está dentro de él la voz del abuelo y el grito del oso de las montañas.
La segunda vez que Buoka bebió el jugo del árbol Kareru, en sus visiones vio a su hermano y pensó en hacerlo realidad para que se convirtiera en gran jefe del mundo.
Buoka, se arrancó entonces el ojo derecho y del ojo derecho nació Wajari. Buoka pensó que los ojos de Wajari deberían ser claros como los ojos del tapir pero Wajari vino al mundo ciego. No obstante Wajari era sabio y antes de nacer ya había visto y visitado diversas partes de la tierra.

De esta manera preguntó a Buoka, su Creador: Hermano, ¿cómo puedes vivir sin agua, sin la tierra y sin el sol ? Entonces Wajari creó el agua para el mundo entero. Seguidamente le dijo al hermano: con las visiones que te da el jugo de Kareru y con mis pensamientos, comencemos a trabajar para crear los elementos de la naturaleza y todo lo que necesitan los Piaroa para vivir. Así, entre los dos hicieron el sol, las estrellas, la tierra, las cascadas y Buoka tuvo visiones sobre la organización de la familia: mujer, hijos, nietos. Los dos hermanos comentaban que todo lo que hacían también era necesario para otros pueblos indígenas que aparecieron en sus
visiones, los Baniva, los Waika, los Yabarana.
Wajari creó el sol en la tierra, luego lo limpió, lo sopló y lo levantó hacia el firmamento, pero el sol al principio no alumbraba nada. Wajari pensó que él sólo podía haberse perdido y decidió ir a visitar diversos sitios sagrados de las montañas para ver si lo encontraba. Al fin lo encontró y tomándolo dio un salto tan grande con él que lo colocó en el firmamento y lo puso a calentar muy fuerte. Cuando Wajari saltó con el sol en la mano se escuchó un trueno, era la voz del báquiro. Wajari elevó más el sol y sus rayos llegaron a todas partes para que el mundo lo viera. Su hermano Buoka, que había creado la luna, quiso hacer lo mismo con ella; la tomó, saltó, pero su salto no fue tan grande como el de Wajari ya que pegó contra el firmamento y la luna se golpeó la cara, luego la colocó un poco más abajo del firmamento y no le dio calor como hizo Wajari con el sol.

Cuando Buoka regresó a la tierra exclamó que sus pensamientos no eran tan fuertes y dijo que no tenía máscaras para los chacharos. Que también necesitaría fuerza para detener las enfermedades de los Piaroa.
Wajari, mientras tanto, pidió la ayuda de Ku-upa, el relámpago, compañero celestial cuando subió al firmamento y le pidió que le ayudara en la elaboración del ser humano. Ku-upa lo ayudó y Wajari/ sentado en el relámpago/ creó al hombre. Le hizo todas sus partes: piel, huesos, ojos y mientras hacía las partes del cuerpo, el relámpago enviaba diversos destellos y su voz se escuchaba en el firmamento. Esta es la voz del trueno y según las partes del cuerpo, algunas voces son suaves y otras fuertes. Mientras Wajari trabajaba sobre el relámpago, desde la tierra había crecido una palmera de cucurito que llegaba al cielo y una vez que terminó su labor, Wajari saltó al penacho de la palmera acompañado de la alegría de la creación del hombre que se manifestaba por los relámpagos y por los truenos. Mientras Wajari saltaba sobre la palmera del cucurito se seguían escuchando las voces del trueno y Wajari decía que ahora pintaría al cielo. También llamaba a su hermano Buoka, pero Buoka se encontraba recorriendo la tierra.
Cuando escuchó a su hermano Wajari llegó a ayudarlo en su creación y así le puso orejas a los hombres. Buoka se quedó ahora en el cucurito y Wajari bajó a la tierra para recorrer diversos lugares.

Después que Buoka lo ayudó saltó de la palmera hacia la tierra y produjo tanto ruido que golpeó la sangre y el corazón de Wajari. También los demás animales que estaban creados como el báquiro y el chachare, se sorprendieron.

Cuando Buoka regresó a la tierra y se encontró con su hermano Wajari le preguntó: ¿qué te pareció mi voz? También he creado las enfermedades de los animales. Wajari entendió que esto era malo y quiso que intercambiaran sus voces, pero Buoka no aceptó. Entonces Wajari, colérico le dijo: está bien, quédate con tu voz que yo crearé ahora a Redyo (Reñu), el huérfano de la selva, el dueño de las enfermedades que ordenará a los animales para que transmitan las enfermedades a los Piaroa.
Wajari se sentó en el banquito de madera de los huérfanos y se dio a la tarea de formar sus partes: la sangre, los pies, la piel, los huesos y la voz. Luego le dijo el nombre de los animales que transmiten las enfermedades. También les hizo una larga lista de nombres de lugares sagrados que son portadores de enfermedades.

Los pensamientos de Wajari y de Redyo visitaron todos los lugares sagrados. Redyo pasa a ser el abuelo de todos los animales, el que controla las enfermedades de los animales y el que comprueba si en verdad los hombres han recibido la enfermedad de los animales.
Luego, Wajari enumeró los nombres de los grupos piaroa y de todos los lugares sagrados donde los animales fueron creados. Después dijo a su hermano: se han creado muchas enfermedades peligrosas para mujeres y niños. Los niños no pueden comer animales. Cuando tomes "agua amarga" no comas animales, tampoco debes comer animales cuando en las fiestas de iniciación te atraviesen la lengua con la espina de la raya (sibári). No comas animales. Las enfermedades de los animales serán peligrosas tanto para los jóvenes como para los viejos. Esto dijo Wajari a su hermano.
Wajari mientras hablaba escuchaba voces maravillosas. Sus pensamientos escucharon las voces del Warime. Entonces dijo: a los Piaroa les quedará el Warime. Los personajes del Warime son personajes de la creación. Yo los he creado con mis pensamientos, yo fui quien creó los animales, los hombres y los alimentos.
También acudieron a los pensamientos de Wajari todas las frutas de la selva. Por eso Wajari es el Señor de las frutas de la selva. En las visiones que tuvo bajo los efectos del Kurey, Mariweka percibió también la imagen de su hermana Tchejeru. También miró en sus visiones a otros personajes como Neya'wa, Mararedyo, Enemey y Puruna. Los pensamientos de ellos también son pensamientos sabios como los de Wajari. Wajari se golpeaba el cuerpo con las mazorcas de maíz y decía: yo veo el futuro.
Su hermanaTchejeru se hizo realidad y sus pensamientos eran similares. Sus pensamientos viajaron por encima y por debajo del Mariweka. Así surgieron también los Meñeruwa, los dueños de la palabra y del canto. Por eso es que los actuales Meñeruwa pueden enseñar y cantar, ellos también tienen importantes pensamientos. Para su aprendizaje los Meñeruwa se someten a diferentes pruebas: se dejan picar por las hormigas, por las avispas y les atraviesan la lengua con la espina de la raya. También tienen que tomar agua amarga y pasar por la "fiesta de las puyas". Si no tienes miedo aprenderás más rápido. Si tienes miedo no podrás aprender nada porque tus pensamientos no serán productivos. Tienes que aprender hasta la muerte y someterte a la fiesta de las puyas. Tus hijos tendrán que hacer lo mismo. Esta es la enseñanza de Wajari,el padre de los Piaroa.

miércoles, 9 de abril de 2008

Colombia - Mito Kogi - Universo


El grupo Kogi se asentó en la costa caribe de Colombia, en las vertientes norte y sur de la Sierra Nevada de Santa Marta, cuyos picos se elevan a casi 6.000 metros sobre el nivel del mar. Actualmente su población es aproximadamente de 5.000 personas. Su lengua pertenece a la familia lingüística chibcha que guardan parentesco con los antiguos Tayronas y habitan en el resguardo Arhuaco, compartido con otras comunidades. Este mito que transcribimos fue adaptado de la obra Los Kogi de Sierra Nevada, de Gerardo Reichel-Dolmatoff:
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En un principio, no había orden universal. El sol vagaba por el cielo sin curso fijo; los muertos eran visibles materialmente y regresaban a la tierra para causar daños; las hormigas y aves destrozaban los sembrados sin que nadie lo pudiera impedir.


Entonces, de acuerdo con la Madre Universal, la misma naturaleza se dirigió al hombre y le indicó cómo debía tratarla. El sol dijo: 'Quiero que me canten y que me den comida. Si no, les voy a quemar la tierra'. Las hormigas dijeron: 'Queremos que nos canten. Si nadie nos canta, les vamos a dañar los sembrados'. Los muertos pidieron que se les hicieran ofrendas e indicaron en detalle el modo como se les debía enterrar.


Así hablaban todos y de esta manera la Madre hizo la 'ley' para que no vuelva el desorden universal y con él el 'Fin del Mundo'. Todos ellos temen que 'la ley se pierda', que 'la luz se apague' y que nuevas generaciones ya no sepan cantar, ni bailar, ni hacer las ofrendas en su debida forma.


Cada aguacero, cada cosecha perdida, cada enfermedad significa que el grupo o el individuo no cumplió con su deber. Las malas cosechas aumentan, las tierras se agotan y las enfermedades se hacen más y más sensibles. Es un gran espejo en el cual se mira la cultura pero se refleja el individuo.
Hay dos modos de ver las cosas. Uno puede mirar un árbol y uno ve un árbol. Luego uno puede mirar el mismo árbol pero uno no ve un árbol sino uno ve una culebra.

Colombia - Mito Huitoto - Universo


Este relato del mito sobre el universo está adaptado del libro Religión y mitología de los Uitotos, de Konrad Th. Preuss. Los indígenas Huitoto (o witoto) habitan en la zona del sur del departamento del Amazonas de Colombia. Se estima que esta etnia tiene una población de 6.245 personas. Los Huitoto hablan diversos dialectos de acuerdo con la zona donde se asientan. El relato es el siguiente:
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El mundo, el lugar que corresponde a todos estos seres, consta de cinco partes superpuestas. En el centro se halla el mundo de los hombres o anadiko, es decir, 'el mundo situado debajo del cielo'. Recibe también el nombre de nikairani (lo soñado, la imagen onírica). Sobre él existen dos cielos y, debajo, dos Inframundos.
En el primer cielo, se distingue uno azul y uno blanco. Pero, por otro lado, se mencionan tres partes de este cielo, donde la más importante es el mundo de ]uzmamui, el dios del cielo; sobre ésta se halla el cielo luminoso, claramente separado de la morada de ]uziñamui; y abajo, jiarereiko, quizá el cielo rojo, de jiarei (rojo). Este último es el cielo que nosotros vemos, gracias al cual el sol no calienta tan fuerte; de lo contrario, todos nos quemaríamos. El cielo luminoso, sobre el sol, es siempre claro. Cuando se mira al sol, éste se ve como un cristal que la mirada puede traspasar.
El cielo más alto está habitado por un ser dotado de poderes mágicos, similar a una araña, cuyo nombre es Ziinamo. Por tal razón, el cielo se llama cielo para Ziinamo. De él no sabemos nada más.

El primer Inframundo, aquél de los antepasados, lleva el nombre de el mundo de Okinuema. Debajo de éste se encuentra la morada del Padre Creador, el mundo inferior, que se llama juyarai o igori y que está lleno de fuego.

Colombia - Mito Arhuaco - Origen astros


Los Arhuacos son un pueblo amerindio que habita la vertiente meridional de la Sierra Nevada de Santa Marta, Colombia, en un área reconocida por el Estado como resguardo indígena de propiedad colectiva. Son aproximadamente 9 mil personas. La historia que relatamos fue tomada de la obra Colombia: Mitos y Leyendas, de Luis María Sánchez.

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En medio de la oscuridad una hermosa india arhuaca tuvo dos niños que despedían luz por todo el cuerpo y, temerosa de que al verlos se los robaran, los escondió en una cueva; sin embargo, el resplandor que producían era tanto que se filtraba por las rendijas de la puerta y fácilmente fue visto por los démás indios que, curiosos, quisieron saber qué había adentro. Con flautas, caracoles y tambores llegaron hasta las cercanías de la cueva y empezaron a tocar una música hermosísima; las suaves notas llegaron a oídos de los niños indios y Yuí, el varón, salió para escucharla mejor.

No fue sino verlo los indios y trataron de cogerlo, pero Yuí voló y subió hasta el cielo donde se convirtió en sol; los indígenas que miraron para verlo subir quedaron convertidos en piedras.
Empero, la luminosidad habida en la cueva continuaba y tenues rayos se asomaban por las hendiduras; los indígenas resolvieron tocar más hermoso y Tima, la hermana de Yuí, también salió para escuchar mejor; los indios, temerosos de que se les escapara, le arrojaron ceniza a los ojos para así enceguecerla, pero ella también voló en la misma dirección de su hermano y se situó muy cerca.
Como la cara le había sido encenizada no tuvo el mismo resplandor que Yuí, pero en las noches vigila los prados de los ijcas; Tima se convirtió en luna.

martes, 8 de abril de 2008

Colombia - Mito Huitoto - Creación

Este relato del mito de la Creación está tomado del libro Religión y mitología de los Uitotos, de Konrad Th. Preuss. Los indígenas Huitoto (o witoto) habitan en la zona del sur del departamento del Amazonas de Colombia. Se estima que esta etnia tiene una población de 6.245 personas. Los Huitoto hablan diversos dialectos de acuerdo con la zona donde se asientan. La narración es la siguiente:

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El Padre Naainuema, aun sin que nada existiera, tocó una misteriosa figura imaginaria y, estando en trance, la retuvo con ayuda de un hilo de ensueño a través del hálito de su boca. Sin embargo, al examinar el fondo imaginario, no había nada. Palpando aquí y allá, adhirió en el vacío la mágica substancia pegajosa arebaiki y la retuvo, de nuevo en estado de trance, con la materia mágica vaporosa izeiki. Luego, aplanó repetidas veces con sus pies el fondo imaginario y se estableció en aquello que había soñado, que es el nombre de la tierra.
Mientras sacaba el agua de su boca, para que la vegetación surgiera, mantenía la existencia imaginaria en su poder y separaba de la tierra el cielo, es decir, el cielo azul y el blanco. Después de eso, Rafuema, estando al pie del cielo, es decir, en el Inframundo, creó, tras una larga reflexión, esta narración para que nosotros la trajéramos arriba, sobre la tierra.
En la tierra surgieron todos los árboles y lianas, y él creó el grillo, los animales de la selva, que son enumerados individualmente; en el aire, las aves, cuyos nombres nos son dados a conocer igualmente; y en el agua, el sapo pequeño y el grande. En un principio, todos, incluso nosotros, teníamos cola. La avispa se la cortó primero al sapo, luego a los hombres, y cuando la avispa se hubo cansado de cortarla, los restantes se convirtieron en micos churucos, después de haber sido hombres. Esta especie de mico aparece además en la lista de los mamíferos creados por el Padre.
El Padre, o sea la palabra, tras haber creado el agua, creó en ella la planta nuizi. Después de haberla desprendido de sí, colocó una serpiente en el fondo, bajo la superficie del agua... Cuando hubo desprendido de su cuerpo la serpiente que él creó, vio que nosotros seríamos los primeros hombres. Allí se originó komuide, nuestro jefe.
Cuando el Padre creó las palabras, o sea, los cantos de la fiesta, tenía un maguaré. Cuando lo tocó, invocó al agua, y puesto que el Padre poseía fuerzas especiales para el agua, hizo que cayera por, primera vez del cielo.

Colombia - Mito Kogi - El Universo


El grupo Kogi se asentó en la costa caribe de Colombia, en las vertientes norte y sur de la Sierra Nevada de Santa Marta, cuyos picos se elevan a casi 6.000 metros sobre el nivel del mar. Actualmente su población es aproximadamente de 5.000 personas. Su lengua pertenece a la familia lingüística chibcha que guardan parentesco con los antiguos Tayronas y habitan en el resguardo Arhuaco, compartido con otras comunidades. Este mito que transcribimos fue tomado de la obra Los Kogi de Sierra Nevada, de Gerardo Reichel-Dolmatoff:
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El mundo tiene la forma de un huevo muy grande, puesto con la punta hacia arriba. Dentro de este huevo están las nueve tierras. Son como grandes platos redondos, el uno puesto sobre el otro. Nosotros vivimos en la tierra de en medio, en Senenúmayang. A ella siguen hacia arriba Bunkuáneyumang, Alúnayumang, Elnauyang y Koktómayangb. Estas tierras son buenas y se llaman Nyuí-nulang, tierras del sol. Hacia abajo siguen Kaxtashíftmayang, Kaxyúnomanga, Munkuányumangs y Séyunmanglü. Estas tierras son malas y se llaman Séi-nulang. La última tierra de arriba, es la más pequeña y muy estrecha por estar tan cerca del techo del mundo.
Este huevo grande que es el universo, es muy pesado. Está puesto sobre dos largas vigas y cuatro hombres lo sostienen, dos parados en el Oeste y dos en el Este. Los del Este son Sintána y Namsíku y los del Oeste son Nandú e Ibáui. Cada uno tiene sobre un hombro un extremo de una viga. Debajo del mundo hay agua. A flor de agua, flotando en la superficie, hay una piedra muy grande, plana y bella. Sobre esta piedra está sentada la Madre. Está desnuda. Ella da comida a los cuatro hombres y les da agua y los cuida. Les soba los brazos, los hombros y las espaldas para que no se cansen. Cuidar de estos cuatro hombres para que no se cansen de sostener la tierra, es todo lo que hace la Madre. De vez en cuando uno de los cuatro cambia la viga de un hombro al otro. Entonces la tierra tiembla. Por eso es malo brincar, tirar piedras, hacer rodar rocas en el monte o gritar duro. Por eso es malo que las mujeres se muevan durante el coito. El mundo temblaría y podría caerse de los hombros de los cuatro que los sostienen.
Cada una de las nueve tierras tiene su Madre, su sol, su luna y sus estrellas y en cada una de ellas vive gente. En la tierra más alta viven los gigantes. En la tierra más baja viven los enanos que se llaman Noanayómang. Su Madre es Haba Núbia. El sol de la tierra más alta se cambió hace mucho tiempo y fue Sintána quien lo puso allí. Este sol vivía antes en Kavikúngui y era muy malo. Le gustaba quemar la tierra.
Entonces Sintána lo cogió y lo puso en la tierra más alta. Pero desde entonces el sol no se mueve y siempre está como en el lugar de las 9 de la mañana. Para que la gente supiera cuándo era día y cuándo era noche, Sintána envió allí un pájaro que canta a la hora del amanecer.
En tiempos antiguos la gente de nuestra tierra iba a visitar las tierras de arriba y allí nadie se envejecía. Pero ahora ya no se puede ir. Nuestra tierra es la novena hija de la Madre, la Tierra Negra. Antes vivían en ella sólo indios, sólo hermanos. Pero entonces vinieron los blancos y persiguieron a los indios con enfermedades y maldades. Ellos vinieron de otra tierra, de una de las tierras de abajo. Por eso son malos. Un día, los cuatro hombres estarán cansados y no tendrán más fuerza para sostener el mundo. El uno dejará caer su viga y luego el otro, y así se volteará el universo y caerá al agua. Pero al caer el mundo, éste se abrirá y caerá sobre la Madre sin hacerle daño. Ella quedará dentro del mundo, en medio, como en un huevo grande. Ella será la única que vivirá entonces porque toda la gente morirá al caerse el mundo. Cuando suceda eso, vendrán de nuevo los Padres y las Madres. Entonces bajará del cielo un hilo largo y por ese hilo subirán los que han sido buenos. Los que se ahogan ahora y los que se matan en caídas, o los que son mordidos por culebras, resucitarán entonces. Por eso los ahogados no se entierran sino se ponen en una cueva a la orilla del agua. Nosotros, los Kogi hemos durado ya nueve siglos. Dentro de un siglo cumpliremos con la mitad de la vida y estaremos en la mitad del camino. Luego vendrán otros mil años y luego los cuatro hombres estarán viejos ya. Entonces el mundo se acabará.