Este blog desea servir de vehículo de encuentro y de divulgación de los mitos latinoamericanos, para contribuir a que los antiguos personajes y situaciones simbólicas arquetípicas se contacten de nuevo con nuestras conciencias, despertando esa antigua habilidad que tenían nuestros antepasados de leerlas intuitivamente y de servirse de ellas como alimento espiritual. Para contextualizar el tema recomendamos iniciar con las lecturas de Pueblos indígenas en Latinoamérica, Pueblos indígenas en Colombia, Sentir Indígena, Definición de Mito, Consecuencias de olvidar los mitos, Mitos en Latinoamerica, Formas del Mito y Mitos de Creación. En estos últimos se desea hacer un especial énfasis.



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miércoles, 23 de abril de 2008

Colombia - Mito Chibcha - Héroe civilizador


Los Chibchas o Muiscas, son un pueblo amerindio perteneciente a la familia lingüística chibcha que habitaron las riberas del río Magdalena, cerca de Bogotá, Colombia. En el pasado ocupaban parte de la actual Panamá y los altiplanos de la cordillera Oriental de Colombia. El siguiente mito sobre Nemqueteba fue tomado del libro Colombia: Mitos y Leyendas del autor Luis María Sánchez. La historia cuenta lo siguiente:
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Muchos años después de que Bachué diera origen a la raza humana, apareció por el oriente de la altiplanicie donde moraban los chibchas un anciano montado en un desconocido animal.
El extraño personaje infundía respeto y era a todas luces venerable; tenía largos y abundantes cabellos y su barba, extraordinariamente blanca, llegaba soberana e imponente hasta su cintura; un manto blanco, recogido elegantemente por sus puntas en el hombro izquierdo, le servía de vestido; sus pies estaban descalzos.
El pueblo chibcha era hasta entonces ignorante y el benévolo anciano venía con la misión de instruirlo: los enseñó a cultivar la tierra, a tejer y colorear mantas, a elaborar hermosos objetos de barro, inclusive ollas y cántaros para cocer los alimentos, a trabajar el oro y hacer obras preciosas que sirvieran como adorno y sobre todo, los enseñó a vivir en armonía y a establecer la diferencia habida entre el bien y el mal. Las virtudes fueron practicadas con su ejemplo y la vida espiritual germinó con sus enseñanzas.
Los jefes supieron cómo gobernar y manejar a los suyos y éstos, cómo rendir culto al dios sol; en una palabra, los chibchas aprendieron del patriarca Nemqueteba todas las leyes: espirituales, gubernamentales, de armonía y de trabajo.
Todas las regiones fueron visitadas por él y a todas fue seguido por una multitud que se extasiaba aprendiendo sus enseñanzas.
Un día el virtuoso anciano desapareció sin dejar la más insignificante de las huellas: Nemqueteba sabía que debía ir a otros lugares lejanos a continuar sus pláticas y sus prédicas.
Una honda tristeza se apoderó de los chibchas al no volver a ver al protector y al maestro venerado, y al descubrir con el tiempo, la huella de uno de sus pies grabada en una roca, dieron al camino por donde creyeron que había marchado el nombre de Sugamuxi -el desaparecido.
Los chibchas lloraron su ausencia definitiva, rindiéronle tributos y ofreciéronle sacrificios y, al lado de Bachué y de Bochica, lo entronizaron como dios. Por algo habían recordado que en una de sus pláticas les anunció su partida, así como su regreso para consolarlos y enseñarles algo nuevo.

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