Este blog desea servir de vehículo de encuentro y de divulgación de los mitos latinoamericanos, para contribuir a que los antiguos personajes y situaciones simbólicas arquetípicas se contacten de nuevo con nuestras conciencias, despertando esa antigua habilidad que tenían nuestros antepasados de leerlas intuitivamente y de servirse de ellas como alimento espiritual. Para contextualizar el tema recomendamos iniciar con las lecturas de Pueblos indígenas en Latinoamérica, Pueblos indígenas en Colombia, Sentir Indígena, Definición de Mito,Consecuencias de olvidar los mitos, Mitos en Latinoamérica, Formas del Mito y Mitos de Creación. En estos últimos se desea hacer un especial énfasis.


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domingo, 10 de octubre de 2010

Brasil - Mito Tupí - Primeros héroes



Los tupinambá son una nación indígena de la que formaban parte los tamoios, los temiminó, los tupiniquim y los tupinambáes. Son las tribus que conformaron la Confederación de los Tamoios, cuyo objetivo era luchar contra los portugueses, conocidos con el nombre de perós. A pesar de compartir un mismo origen étnico, las distintas tribus que componían la nación tupinambá luchaban constantemente entre sí. El mito que transcribimos pertenece a Brasil y fue tomada de la obra Mitología Americana: selección de los mitos aborígenes de América. Madrid: Ediciones Guadarrama, de Mariano Izquierdo G (1956):


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Otro héroe mitológico de los tupinambá es Maira-atá, quien figura como un esclarecido hechicero, que predecía el porvenir con ayuda de los espíritus. Lo que más Hombradía le ha dado en la mitología brasileña es el haber sido padre de dos mellizos míticos, Ariconte y Tamendonare, los cuales provocaron el diluvio. Los dos hermanos eran enemigos, e incluso no nacieron del mismo padre. Según el mito tupinambá, el uno era hijo de Maira-Atá, y el otro de un simple mortal, de nombre Sarigoys. La 'madre de los mellizos, viéndose abandonada por Maira-Atá, emprendió un viaje en busca de su marido, guiada por el hijo de él, que llevaba en su seno. En sus pesquisas llegó a casa de Sarigoys, e'i cual le ofreció hospitalidad y la dejó en cinta de otro infante. Después siguió la madre su camino, y llegó a un poblado de indios tan malvados que la mataron, la descuartizaron y se la comieron. A tiempo, los gemelos fueron recogidos por una mujer, la cual cuidó de su crianza. Llegados a mayor edad, se propusieron vengar a su madre; en esa idea, atrajeron a los asesinos de ella a una isla, so pretexto de ir a recoger frutas. Cuando ya los caníbales estaban en el agua, los gemelos levantaron una tempestad que los hundió a todos; no contentos con eso, los convirtieron en tigres.
Saciado el deseo de venganza, los mellizos partieron en busca de su padre, y dieron con él en un pueblo, en que él ejercía de brujo. El se alegró de verlos; mas, antes de reconocerlos por hijos, los sometió a diversas pruebas.
La primera prueba consistió en disparar el arco; mas las flechas de los mellizos se quedaron en el aire. Le segunda prueba exigida consistió en pasar a través de la peña IthcIrapi, cuyas dos mitades se volvían a juntar rápidamente. El hijo de Sarigoys pasó el primero, pero quedó aplastado. Entonces su hermano, recogiendo los restos de su cuerpo, le devolvió la forma primera y la vida. A lo último, pasaron todos dos.
A pesar de todo, Maira-Atá no quedó satisfecho de las dos pruebas y exigió otra: mandó a los mellizos que fuesen a apoderarse del cebo con que Añan atrapa el pez Alain y que sirve de alimento a los muertos. También esta vez fue el hijo de Sarigoys quien afrontó primero la prueba; pero fue estrangulado por Añán. Acudió su hermano y le devolvió la vida. De nuevo acometieron la empresa y lograron apoderarse del cebo misterioso; lleváronlo a Maira-Atá, el cual con eso ya los reconoció a los dos por hijos suyos.

sábado, 7 de marzo de 2009

Colombia - Mito Catío - El héroe Herupotoarra


Los Catíos, que habitan actualmente el occidente de Antioquia, pertenece a la comunidad de los Chocó, y el hecho de que sean conocidos con el nombre de la antigua tribu Catía se debe probablemente a que vinieron en siglos posteriores a ocupar su región. Este mito sobre el héroe Herupotoarra fue tomado y adaptado de la obra Mitología Americana, del R.P. Mariano Izquierdo, C.M.F.:

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Herupotoarra pertenecía, por parte de madre, al linaje aristocrático de los domicoes, y fue el artífice que buscó Caragabí para construirle la escalera del cielo, para exclusiva utilidad de los hombres.
El nombre de Herupotoarra significa «nacido de la pierna». Una india, del linaje catío de los domicoes, estaba pescando cuando he aquí que concibió de una nutria, entre los dedos de un pie. Nació Herupotoarra de la pantorra de su madre, la cual, de resultas, murió.
Llegado Herupotoarra a la mayor edad, averiguó insistentemente quién había sido el causante de la muerte de su madre. Aseguráronle que la luna fue la asesina de la autora de sus días.

Herupotoarra, dejándose guiar de su prodigioso ingenio, colocó dos palos en forma de escala y empezó a subir por ellos, resuelto a tomar venganza de la luciente reina de la noche. No la había de librar de su justo castigo la altura a que pasa por encima de los hombres.
A medida que Herupotoarra pronunciaba:
Uariade, uariade, sube, sube, se iba estirando verticalmente la mágica escalera, hasta que él llegó a la presencia de la luna, a la cual increpó repentinamente y, sin darle tiempo para replicar,
le descargó en la cara tan tremenda bofetada, que todavía se ven en ella las marcas, por las manchas que lleva.

Acaeció entonces que pasó volando un trienené, que los civilizados llamamos pájaro carpintero, y con su potente pico barrenó en breve tiempo la escalera encantada y dio al traste con ella.
Herupotoarra, asido a la escalera, iba diciendo por los aires: «
Mojopodo, mojopodo», es decir, sin peso, sin peso. Y como si escala y escalador tuviesen menos peso que una pluma, fueron a caer suavemente en otro planeta que hay debajo de la tierra llamado Armucurá. Halló que los habitantes de Armucurá eran inmortales, se alimentaban de vapor de chontaduro y estaban exentos de necesidades naturales.
Herupotoarra no se olvidó de la tierra; volvió a armar y enderezar su escalera y subió de nuevo a este mundo. Una vez aquí, le aseguraron que quien había causado la muerte de su madre era Ambuima, un indio brujo muy temido que vivía en un bellísimo bohío.
Herupotoarra hizo diez flechas, para quitar con ellas la vida a Ambuima, hábil como ninguno en sacrilegios y engaños. Flechóle, pero todas las flechas le pasaban rozando el brazo sin herirle. Ambuima, a su vez, aplicó la mano a Herupotoarra en el costado, y a la mañana siguiente apareció muerto. Al mediodía empezaron a salir de la boca de Herupotoarra moscas, tábanos, mosquitos inofensivos, en que se transformó su cadáver. Murió también Ambuima y se convirtió en avispas venenosas.

Colombia - Mito Catío - Origen del héroe Sever


Los Catíos, que habitan actualmente el occidente de Antioquia, pertenece a la comunidad de los Chocó, y el hecho de que sean conocidos con el nombre de la antigua tribu Catía se debe probablemente a que vinieron en siglos posteriores a ocupar su región. Este mito sobre el héroe Sever fue tomado y adaptado de la obra Mitología Americana, del R.P. Mariano Izquierdo, C.M.F.:

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Caragabí produjo de la nada una gota de agua, la cubrió con una totuma nueva y al día siguiente, cuando la descubrió, estaba convertida en un indio catío. Produjo otra gota de agua, y, tapada con la misma totuma, salió de ella una mujer catía, la que dio Caragabí por compañera al primer catío que hubo en el mundo.
A esta mujer la enseño Caragabí a hacer otra gota idéntica a las anteriores, pero ella esparció la gota en forma de menuda llovizna y así se originaron multitud de indios cunas. Los cunas aprendieron a manejar el arco con admirable destreza y habitaban en bohíos muy hermosos. A los ocho días de haber sido creados los cunas, flecharon a Caragabí, pero no pudieron herirle. El dios llevó muy a mal tamaña ingratitud de los cunas y los desterró de aquel lugar ameno, y ellos se establecieron a orillas del impetuoso Atrato.
Caragabí suscitó un héroe que tuvo en incesante zozobra a los cunas. De otra gota de agua creó Caragabí a un hombre que se llamó Sever, al cual infundió las más extrañas aptitudes de guerrero y conductor de hombres. Le enseñó a flechar con toda perfección; descubrióle el secreto de sobarse todo el cuerpo con ojos de tigre pulverizados, a fin de obtener agilidad. Para poder ver de noche lo mismo que de día, hizo que se frotara todo el cuerpo con ojos molidos de venado, de león y de guagua.
Sever tuvo cinco hijos varones que llegaron a ser otros tantos héroes que heredaron las maravillosas cualidades de su padre. Sever prevalido de su potencia visual, fue una noche a espiar a los cunas, los cuales carecían de esa virtud. Entró Sever en el poblado de los cunas, bien pertrechado de flechas, pero ellos le trataron hostilmente, por lo que tuvo que devolverse sin conseguir por entonces nada de lo que pretendía. Tenía Sever escondidas sus flechas en el sagrado árbol genené. Subieron veinte guerreros cunas arriba, en persecución de Sever, pero éste los mató a todos y se retiró a su bohío, situado en los nacimientos del Atrato, durante ocho días y noches de camino, ya que Sever, viajaba lo mismo de noche que de día. Por espacio de un mes, dedicose a construir abundante material de guerra, consistente en arcos y flechas. Bien pertrechado de éstas sus armas favoritas, volvió de nuevo contra los cunas, mató de noche a todos los habitantes de un gran bohío y se volvió a las cabeceras del Atrato. Caragabí enseñó a Sever a construir canoas y, sobre todo, le ayudó a fabricar una magnífica del árbol sagrado genené, en la cual se fue por el Atrato abajo, acompañado de sus cinco hijos, a presentar pelea a los

jueves, 11 de septiembre de 2008

Perú - Mito Chimú - Héroes

Los Chimú fueron un pueblo pre-incaico (1.000 - 1.470), de la costa del Norte de Perú, cuya cultura sustituyó a los mochicas. Se caracterizó por sus grandes ciudades amuralladas, como la capital, Chanchán. Contaba con una avanzada organización social, militar y política. Adoraban al Sol, la Luna, el viento y el mar. Fueron conquistados por los incas en 1.470. Este mito del héroe Ollantay fue tomado de la página web Mitos Incas.
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El jefe Ollantay, el valiente guerrero y Titán de los Andes, era el héroe legendario de Tauantinsuyo, el jefe militar enamorado de una bella princesa, la inalcanzable Coyllur, hija del Inca Tupac Yupanqui.
La princesa Coyllur (Estrella) también se había enamorado del valor y de la hermosura de Ollantay, pero sabía que este amor era un romance prohibido por la estricta ley del Inca, ya que jamás una doncella de sangre real, una hija del Inca, y un Andi, un hombre del pueblo, podían llegar a celebrar un matrimonio tan desigual, puesto que tal acto sería considerado sacrilegio por el Uilac-Huma, el sumo sacerdote y les acarrearía el castigo máximo.
Así que Coyllur fue recluida en el templo de las Aclla, en Mamacunas, mientras que el ofendido general Ollantay se levantó en rebeldía contra la crueldad del poder político y religioso y dio comienzo a una lucha épica y desigual, enfrentándose el héroe al mismo Inca y consiguiendo reunir todas las virtudes totémicas bajo su espada.
Así Ollantay se mueve con la elasticidad de la serpiente, actúa con la astucia del zorro, llega hasta donde sólo lo hace el cóndor, es tan valeroso como el jaguar y tan duro como las montañas de los Andes.
El guerrero y la princesa se ven recompensados con el nacimiento de un hijo, de Ima Sumac, el muy bello, y ya termina el drama de amores para dar comienzo al final feliz del triunfo de los humanos sobre el poder incontestable de los incas. Con la lucha del padre Ollantay y la entrega enamorada de la princesa Coyllur, el pueblo que vive apartado del mundo cerrado del Inca, puede aspirar a ser parte de la historia de la que sólo ha sido súbdito y comparsa, pero ya no quedaba mucho tiempo para que se pudiera transmitir el tesoro de la cultura inca desde el palacio a las calles.