Este blog desea servir de vehículo de encuentro y de divulgación de los mitos latinoamericanos, para contribuir a que los antiguos personajes y situaciones simbólicas arquetípicas se contacten de nuevo con nuestras conciencias, despertando esa antigua habilidad que tenían nuestros antepasados de leerlas intuitivamente y de servirse de ellas como alimento espiritual. Para contextualizar el tema recomendamos iniciar con las lecturas de Pueblos indígenas en Latinoamérica, Pueblos indígenas en Colombia, Sentir Indígena, Definición de Mito, Consecuencias de olvidar los mitos, Mitos en Latinoamerica, Formas del Mito y Mitos de Creación. En estos últimos se desea hacer un especial énfasis.



Para hacer de este Blog un espacio compartido, agradeceremos los aportes de los lectores, ya sea para transcribir el mito de un país, como para expresar sus opiniones sobre la página o sobre algún mito en particular. En ambos casos pueden utilizar el vínculo de COMENTARIOS que hay al final de cada mito.

¡Ayúdenos a hacer de esta página un Banco de Mitos Latinoamericanos! En enero de 2016 ofrecimos unas estadísticas de las 10 páginas más vistas en el período de 8 años.










lunes, 16 de enero de 2017

Estadísticas: Las 10 entradas más visitadas en 8 años

Por Juan Carlos Alonso, Administrador de este Blog
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En enero de 2016, 8 años después de haber comenzado este Blog de Mitos Latinoamérica veo la utilidad de ofrecer al millon y medio de nuestros visitantes unas estadísticas acerca de las páginas más vistas en este período de tiempo:


  1. Colombia - Mito Chibcha- Creación 1                               55.906 visitas
  2. México - Mito Azteca - Diosa Madre                                  25.020 visitas
  3. Colombia - Mito Chibcha - Origen del Sol y de la Luna    24.654 visitas
  4. Colombia - Mito Chibcha - Creación 2                              21.046 visitas
  5. Colombia - Mito Barí - Creación del mundo                      20.588 visitas
  6. Pueblos indígenas en Colombia                                       20.564 visitas
  7. Colombia - Mito Kuiba - Origen del ser humano               19.955 visitas
  8. Colombia - Mito Desana - Creación                                  18.974 visitas
  9. Colombia - Mito Chibcha - Creación 3                              17.542 visitas
  10. Brasil - Mito Munduruku - Creación                                 14.274 visitas

sábado, 14 de enero de 2017

Perú - Mito Inca - La hermana serpiente

Los Incas se consolidaron como el estado prehispánico de mayor extensión en América. Abarcó los territorios andinos que corresponden actualmente al sur de Colombia, pasando por Ecuador, Perú, Bolivia, hasta el centro de Chile y el noroeste de Argentina. La capital del Imperio fue la ciudad de Cusco (ombligo del mundo), por ser el centro del desarrollo de la etnia Inca desde sus inicios y su fundación por Manco Capac. Este mito fue tomado de la obra Guerreros, Dioses y Espíritus de la Mitología de América Central y Sudamérica, de Douglas Gifford:
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Erase una vez una mujer soltera, que no tenía hijos y que vivía sola, plácidamente, y satisfecha de su posición en la vida. Se hallaba trabajando un día en su jardín cuando vio una serpiente. Dio un salto hacia atrás, presa del susto, pero la serpiente no la atacó; se limitó a mirarla, desde donde se encontraba, con suma atención. La mujer pensó que el reptil tenía una forma muy extraña, y supuso que estaba preñado.
«Qué raro», se dijo; pero al cabo la serpiente se marchó de allí, y ella olvidó el asunto hasta que, a la mañana siguiente, para su asombro, descubrió que estaba embarazada.
Durante todo aquel día permaneció en casa, temerosa de salir. Cuando se fue a dormir, a la llegada de la noche, tardó mucho en conciliar el sueño, y estuvo dando vueltas y más vueltas en su lecho. Al fin se quedó dormida, mas sólo para tener un sueño de gran realismo con la serpiente. En tal sueño la serpiente poseía la facultad de hablar, y se dirigió a la mujer en los siguientes términos:
—He sido yo quien te ha preñado —murmuró la serpiente, enroscándose en los pies de la mujer— He sido yo.
Entonces la mujer se despertó.

martes, 27 de septiembre de 2016

México - Mito Maya - El casamiento del Sol

La civilización Maya habitó una vasta región ubicada geográficamente en el territorio del sur-sureste de México, específicamente en los cinco estados de Campeche, Chiapas, (lugar donde se ubica la ciudad principal), Quintana Roo, Tabasco y Yucatán; y en los territorios de América Central de los actuales Bélice, Guatemala, Honduras y El Salvador, con una historia de aproximadamente 3000 años. El siguiente mito fue tomado de la obra Guerreros, Dioses y Espíritus de la Mitología de América Central y Sudamérica, de Douglas Gifford.
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Erase una vez un hombre que tenía una hermosa hija. Día a día, mientras tejía, veía pasar por delante de su puerta a un joven cazador camino del bosque. A la caída de la noche, el cazador volvía con un ciervo sobre sus hombros.
Un día estaba la muchacha lavando un poco de maíz, para hacer luego la comida, y vació el agua en el sendero que había delante de la choza de su padre. El agua de maíz dejó el sendero muy resbaladizo, y cuando el joven cazador pasó por allí se cayó. El ciervo que llevaba sobre los hombros también cayó, y la muchacha vio que no se trataba de un animal recién cazado, sino de una piel rellena de cenizas calientes que se desparramaron por el suelo, todavía rojas y humeantes. El joven no era un cazador común, era el Sol.
Avergonzado entonces de haber quedado en evidencia, se convirtió en un colibrí y partió volando tan velozmente como le fue posible.

miércoles, 21 de octubre de 2015

México - Mito Maya - El hombre que se hizo Sol

La civilización Maya habitó una vasta región ubicada geográficamente en el territorio del sur-sureste de México, específicamente en los cinco estados de Campeche, Chiapas, (lugar donde se ubica la ciudad principal), Quintana Roo, Tabasco y Yucatán; y en los territorios de América Central de los actuales Bélice, Guatemala, Honduras y El Salvador, con una historia de aproximadamente 3000 años. El siguiente mito fue tomado de la obra Guerreros, Dioses y Espíritus de la Mitología de América Central y Sudamérica, de Douglas Gifford.
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Una calurosa tarde iba un hombre caminando por el bosque cuando decidió descansar en las ramas de un gran árbol. Trepó, pues, se acomodó entre las hojas, y rápidamente se quedó dormido. Mientras dormía, se hizo de noche; y una banda de ladrones acampó bajo el árbol. Encendieron una hoguera, asaron carne, comieron y se echaron a dormir.

sábado, 3 de enero de 2015

Guatemala - Mito Maya - Los hermanos gemelos

La primera versión escrita de este mito del Popol Vuh permaneció oculta hasta 1701, cuando los mayas de de la comunidad de Santo Tomás Chuilá, Guatemala, la mostraron al sacerdote dominico Fray Francico Ximénez. Las secciones que aquí comentamos proceden de las partes primera y tercera del Popol Vuh (que consta de cuatro partes). Se refieren a la creación del mundo, las migraciones y el asentamiento final de los antepasados del pueblo quiche. El siguiente mito fue tomado de la obra Guerreros, Dioses y Espíritus de la Mitología de América Central y Sudamérica, de Douglas Gifford, y trata sobre el juego de pelota (tlachtii).
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Había una vez dos hermanos gemelos, llamados Hunhun-Ahpu y Vukub-Ahpu, cuya gran pasión en la vida era el juego de tlachtii. Pasaban todo su tiempo practicando los lances del juego, y se consideraban los mejores jugadores del mundo.
Sucedió que los Señores del Mundo Subterráneo, Hun-Camé y Vukub-Camé, eran también muy diestros jugadores y, como habían oído a los dos hermanos alardear de sus proezas, decidieron retarles a una partida. Enviaron como mensajeros a cuatro buhos al Mundo de las Alturas, y Hunhun-Ahpu y Vukub-Ahpu aceptaron el reto, muy confiados.

Guatemala - Mito Maya - El hombre de oro

La primera versión escrita de este mito del Popol Vuh permaneció oculta hasta 1701, cuando los mayas de de la comunidad de Santo Tomás Chuilá, Guatemala, la mostraron al sacerdote dominico Fray Francico Ximénez. Las secciones que aquí comentamos proceden de las partes primera y tercera del Popol Vuh (que consta de cuatro partes). Se refieren a la creación del mundo, las migraciones y el asentamiento final de los antepasados del pueblo quiche. El siguiente mito fue tomado de la obra Guerreros, Dioses y Espíritus de la Mitología de América Central y Sudamérica, de Douglas Gifford.
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Hay una historia acerca de la creación según los mayas, recogida en nuestro propio siglo. Cuenta que, hace mucho tiempo, hubo cuatro dioses. Ya había sido creada la tierra, que estaba repleta de plantas y de animales, así como el mar, en donde había muchísimos peces. El viento lo vigilaba todo y traía, a su debido tiempo, diferentes climas. Pero faltaba una cosa: la gente.
—Debemos crear algún ser que agradezca nuestros arduos trabajos —dijo uno de los dioses.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Guatemala - Mito Maya - La creación

La primera versión escrita de este mito del Popol Vuh permaneció oculta hasta 1701, cuando los mayas de de la comunidad de Santo Tomás Chuilá, Guatemala, la mostraron al sacerdote dominico Fray Francico Ximénez. Las secciones que aquí comentamos proceden de las partes primera y tercera del Popol Vuh (que consta de cuatro partes). Se refieren a la creación del mundo, las migraciones y el asentamiento final de los antepasados del pueblo quiche. El siguiente mito fue tomado de la obra Guerreros, Dioses y Espíritus de la Mitología de América Central y Sudamérica, de Douglas Gifford.
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Fue aquél un tiempo en el que todo estaba en calma y en silencio, en el que no existía el movimiento, en el que la inmensidad del firmamento estaba vacía. No había hombres ni animales. No había pues ni pájaros, ni peces, ni cangrejos, ni árboles, ni piedras, ni cavernas, ni cañadas, ni hierba. Sólo existían el cielo inmenso y el mar tranquilo. No había tierra; nada que se moviera o que hiciese ruido; nada que sobresaliese rompiendo la línea del horizonte entre el cielo y el mar.

viernes, 25 de abril de 2014

México - Mito Azteca - La guerra de los Soles

El pueblo Azteca, antes llamado mexica, fue el último de los grupos nahuatlacos que llegaron a la cuenca de México, a finales del siglo XIII, cuando la mayor parte de los territorios centrales del país habían sido ocupados. Por tal motivo, se vieron obligados a luchar incansablemente para establecerse en el gran lago de México, en donde construyeron su espléndida capital, Tenochtitlán. El siguiente mito sucede en el contexto de los Cinco Soles aztecas y fue tomado de la obra Guerreros, Dioses y Espíritus de la Mitología de América Central y Sudamérica, de Douglas Gifford.
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Se cuenta que, hace muchísimos años, hubo dos soles, uno viejo y otro joven. Un día, el viejo Sol le dijo al joven:
—Vamos a buscar un poco de miel para comer.
—Sí, me gustaría tomar un poco de miel —dijo el joven—, pero me duele una pierna y no puedo subir a un árbol.
—No te preocupes —le dijo el viejo Sol—. Yo subiré al árbol.
—¿Y me darás un poco de miel?
—Por supuesto —dijo el viejo Sol—. ¿Por qué no?
Los dos soles se adentraron en el bosque y pronto encontraron un árbol que tenía miel. 
—Subiré y, desde lo alto, te tiraré parte del panal —dijo el viejo Sol. Y trepó al árbol, hasta llegar a una rama en la que las abejas habían hecho su panal. Enseguida empezó a atiborrarse del dulce líquido.
—¡Eh! ¿Y yo qué? —gritó el joven Sol desde abajo.
—Espera un poco. Enseguida te doy un poco —dijo el viejo Sol, desde la copa del árbol—. Abre la boca.
El joven Sol miró hacia arriba con la boca abierta, y entonces el viejo Sol le tiró un trozo de panal. Para desgracia del joven Sol, ya no quedaba ni una pizca de miel y aquello no era sino una masa de cera.
El joven Sol protestó, pero el viejo le dijo que él había comido exactamente lo mismo.
—Toma, prueba ese trozo —le gritó, arrojándole otro pedazo de cera. - El joven Sol se enfadó mucho.
—Ya te daré yo a ti cera, ya —murmuró; y comenzó a modelar figuras de animales con la cera, y a ponerlas alrededor del tronco del árbol.
Uno a uno, los pequeños animales de cera cobraron vida; hasta que, al fin, se convirtieron en una manada de agutís, que empezaron a roer la tierra y luego las raíces del árbol. El viejo Sol, que seguía trasegando miel, no se enteró de nada hasta que el árbol comenzó a resquebrajarse y a tambalearse.
—¿Qué pasa? —preguntó el viejo Sol—. Parece que el árbol se tambalea... ¡Socorro!
Y el árbol, en efecto, con gran estrépito, cayó al suelo. En ese instante el viejo Sol desapareció del mundo, pero en su lugar apareció una manada de cerdos, de los cuales descienden todos los cerdos y jabalíes que hoy día existen. Se cuenta que su carne es rica y dulce, pues nacieron del Sol que se había comido toda la miel de aquel panal.

miércoles, 23 de abril de 2014

México - Mito Azteca - El dios Huitzilopochtli


El pueblo Azteca, antes llamado mexica, fue el último de los grupos nahuatlacos que llegaron a la cuenca de México, a finales del siglo XIII, cuando la mayor parte de los territorios centrales del país habían sido ocupados. Por tal motivo, se vieron obligados a luchar incansablemente para establecerse en el gran lago de México, en donde construyeron su espléndida capital, Tenochtitlán. El siguiente mito del dios Huitzilopochtli sucede en el contexto de los Cinco Soles aztecas y fue tomado de la obra Guerreros, Dioses y Espíritus de la Mitología de América Central y Sudamérica, de Douglas Gifford.
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En la presente historia, el principal dios de los aztecas es Huitzilopochtli, cuyo nombre significa literalmente «Colibrí del sur». Con Quetzalcóatl, la serpiente con plumas, Tezcatlipoca, el espejo de humo, y Xiutecutli, el fuego amarillo, Huitzilopochtli fue uno de los grandes dioses, e hijo de los creadores del universo. Cuando nació, Huitzilopochtli no era más que un esqueleto, sin carne y sin rasgos. Más tarde volvió a nacer en forma de guerrero adulto, dios del Sol y de la Guerra.

viernes, 7 de marzo de 2014

México - Mito Azteca - El dios Quetzalcóatl

El pueblo Azteca, antes llamado mexica, fue el último de los grupos nahuatlacos que llegaron a la cuenca de México, a finales del siglo XIII, cuando la mayor parte de los territorios centrales del país habían sido ocupados. Por tal motivo, se vieron obligados a luchar incansablemente para establecerse en el gran lago de México, en donde construyeron su espléndida capital, Tenochtitlán. El siguiente mito del dios Quetzalcóatl sucede en el contexto de los Cinco Soles aztecas y fue tomado de la obra Guerreros, Dioses y Espíritus de la Mitología de América Central y Sudamérica, de Douglas Gifford.
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Quetzalcóatl, la serpiente con plumas, fue quizás el dios más significativo de entre aquellos a los cuales rindieran culto los aztecas. En sus distintas formas aparecía como dios del cielo y del sol, como dios de los vientos, de la estrella de la mañana, y también como el benefactor de la humanidad. Su nombre proviene de la palabra quetzal, nombre de un raro pájaro que tenía una larga cola de plumas, y de coatí, palabra con la que se designaba a la serpiente. Bajo diferentes denominaciones fue adorado a lo largo y a lo ancho de México y de la América Central. En su honor se hicieron las grandes pirámides de los templos de México, y se levantó la ciudad sagrada de Cholula, así como un templo circular en la corte de Tenochtitlán.

México - Mito Azteca - Los dioses Ometeod y Omecihuatl

El pueblo Azteca, antes llamado mexica, fue el último de los grupos nahuatlacos que llegaron a la cuenca de México, a finales del siglo XIII, cuando la mayor parte de los territorios centrales del país habían sido ocupados. Por tal motivo, se vieron obligados a luchar incansablemente para establecerse en el gran lago de México, en donde construyeron su espléndida capital, Tenochtitlán. El siguiente mito del dios Nanahuatzin sucede en el contexto de los Cinco Soles aztecas y fue tomado de la obra Guerreros, Dioses y Espíritus de la Mitología de América Central y Sudamérica, de Douglas Gifford.
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En la antigüedad hubo dos dioses, Ometeod y su esposa Omecihuatl. Un día Omecihuatl dio a luz un cuchillo de piedra, en vez de un niño, que arrojó desde los cielos a la tierra. De inmediato, ciento diecisiete guerreros brotaron de la tierra, y cada uno de ellos era un hombre de gran valor y de mucha fuerza. Como eran orgullosos, y como estaban solos en la tierra, pidieron a su madre que creara una raza de criados que les sirviera.

México - Mito Azteca - El monstruo creador

El pueblo Azteca, antes llamado Mexica, fue el último de los grupos nahuatlacos que llegaron a la cuenca de México, a finales del siglo XIII, cuando la mayor parte de los territorios centrales del país habían sido ocupados. Por tal motivo, se vieron obligados a luchar incansablemente para establecerse en el gran lago de México, en donde construyeron su espléndida capital, Tenochtitlán. El siguiente mito del dios Nanahuatzin sucede en el contexto de los Cinco Soles aztecas y fue tomado de la obra Guerreros, Dioses y Espíritus de la Mitología de América Central y Sudamérica, de Douglas Gifford.
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En los comienzos del mundo, hubo un tiempo en el que no había más que agua. Y que en las aguas vivía un monstruo con muchas bocas. Los dioses Quetzalcóatl y Tezcatlipoca decidieron que aquella monstruosa criatura diera forma al universo, que entonces no tenía siquiera contornos. Los dioses, pues, levantaron al monstruo. Uno lo tomó por las patas de la derecha, y el otro por las patas de la izquierda. Así, tirando cada uno, estuvieron luchando durante un día y una noche, hasta que lo vencieron. Cuando estuvo agotado y ya no pudo seguir luchando, los dos dioses partieron al monstruo en trozos. Con la parte inferior de su cuerpo hicieron los cielos, y con la parte superior la tierra. De su pelo crearon la hierba y los árboles, de su piel las flores, de sus ojos las cuevas y los manantiales, y de su nariz los montes y los valles.
A la llegada de la noche, sin embargo, el Monstruo Tierra comenzó a gritar, cosa que oyeron los dioses, pues tenía hambre y pedía corazones humanos para comer y sangre para saciar su sed. Para satisfacerlo, se precisaban numerosos sacrificios, así que los aztecas comenzaron a matar a sus enemigos para que el Monstruo Tierra pudiera calmar su hambre.

México - Mito Azteca - El árbol de la creación

Árbol de la vida en la mitología azteca
El pueblo Azteca, antes llamado Mexica, fue el último de los grupos nahuatlacos que llegaron a la cuenca de México, a finales del siglo XIII, cuando la mayor parte de los territorios centrales del país habían sido ocupados. Por tal motivo, se vieron obligados a luchar incansablemente para establecerse en el gran lago de México, en donde construyeron su espléndida capital, Tenochtitlán. El siguiente mito fue tomado de la obra Guerreros, Dioses y Espíritus de la Mitología de América Central y Sudamérica, de Douglas Gifford.
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Las historias que acerca de la creación del mundo contaban los aztecas, comenzaban hablando de un universo vacío en el que nada vivía, salvo los dioses. No había luz y todo esto, en consecuencia, era oscuridad. Una de las historias cuenta que, entre los dioses, había un príncipe que vivía con su amada esposa y con su hijo. La familia habitaba una cueva y allí desgraciadamente murió el hijo.

martes, 28 de enero de 2014

México - Mito Azteca - El dios Nanahuatzin

El pueblo Azteca, antes llamado mexica, fue el último de los grupos nahuatlacos que llegaron a la cuenca de México, a finales del siglo XIII, cuando la mayor parte de los territorios centrales del país habían sido ocupados. Por tal motivo, se vieron obligados a luchar incansablemente para establecerse en el gran lago de México, en donde construyeron su espléndida capital, Tenochtitlán. El siguiente mito del dios Nanahuatzin sucede en el contexto de los Cinco Soles aztecas y fue tomado de la obra Guerreros, Dioses y Espíritus de la Mitología de América Central y Sudamérica, de Douglas Gifford.
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Después de que concluyera la Edad del cuarto Sol, nada alumbraba el mundo. Sin luz nada podía crecer. Las plantas no daban fruto, los humanos no podían vivir, los animales no podían ver los senderos del bosque. Los dioses entonces decidieron reunirse para adoptar una solución. Al fin encargaron a un pequeño dios, que tenía la piel cubierta de costras y de manchas, y al que nadie tenía en gran estima, que diese luz al mundo.
—Tú, Nanahuatzin, te ocuparás de buscar la luz, crearás el sol y traerás el calor que da vida al hombre —le dijeron los otros.
Nanahuatzin aceptó humildemente el encargo, pero al mismo tiempo otro dios, que era más bien engreído, se ofreció a ayudarles, esperando alcanzar con ello influencias y gloria. Se llamaba Teccuciztecatl y era el dios de las conchas marinas. 

México - Mito Azteca - La inundación, Tata y Nena



El pueblo Azteca, antes llamado mexica, fue el último de los grupos nahuatlacos que llegaron a la cuenca de México, a finales del siglo XIII, cuando la mayor parte de los territorios centrales del país habían sido ocupados. Por tal motivo, se vieron obligados a luchar incansablemente para establecerse en el gran lago de México, en donde construyeron su espléndida capital, Tenochtitlán. El siguiente mito de Tata y Nena sucede en el contexto de los Cinco Soles aztecas y fue tomado de la obra Guerreros, Dioses y Espíritus de la Mitología de América Central y Sudamérica, de Douglas Gifford.

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Según la tradición azteca, la historia del mundo se debe a cinco Edades, o cinco Soles. Hay distintas versiones acerca de la leyenda de los Soles.
Algunos dicen que la primera Edad se asentó en un mundo dominado por la oscuridad, en el que sólo había animales merodeando por las vastas extensiones en donde no podía darse ningún otro tipo de vida. De haber existido ya por aquel entonces los humanos, hubieran sido devorados por los gatos monteses y por los ocelotes. Tan poderosos eran aquellos animales, que su tiempo es conocido como el de la Edad de los Gatos Monteses.
Sin embargo, al cabo del tiempo hubo gente que sobrevivió, porque los ocelotes no fueron capaces de comérselos a todos; pero, cuando la Edad de los Gatos Monteses llegó a su término, los hombres que allí quedaban se convirtieron en monos.