Este blog desea servir de vehículo de encuentro y de divulgación de los mitos latinoamericanos, para contribuir a que los antiguos personajes y situaciones simbólicas arquetípicas se contacten de nuevo con nuestras conciencias, despertando esa antigua habilidad que tenían nuestros antepasados de leerlas intuitivamente y de servirse de ellas como alimento espiritual. Para contextualizar el tema recomendamos iniciar con las lecturas de Pueblos indígenas en Latinoamérica, Pueblos indígenas en Colombia, Sentir Indígena, Definición de Mito,Consecuencias de olvidar los mitos, Mitos en Latinoamérica, Formas del Mito y Mitos de Creación. En estos últimos se desea hacer un especial énfasis.


Para hacer de este Blog un espacio compartido, agradeceremos los aportes de los lectores, ya sea para transcribir el mito de un país, como para expresar sus opiniones sobre la página o sobre algún mito en particular. En ambos casos pueden utilizar el vínculo de COMENTARIOS que hay al final de cada mito. ¡Ayúdenos a hacer de esta página un Banco de Mitos Latinoamericanos!

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sábado, 18 de enero de 2014

Colombia - Mito Huitoto - Nofideño, la Gran Madre

Los indígenas Huitoto (o witoto) habitan en la zona del sur del departamento del Amazonas de Colombia. Se estima que esta etnia tiene una población de 6.245 personas. Los Huitoto hablan diversos dialectos de acuerdo con la zona donde se asientan. Este relato está tomado Las palabras de origen, de la Biblioteca básica de los pueblos indígenas de Colombia, del Ministerio de Cultura. El autor de este compendio es el filósofo colombiano Fernando Urbina. La narración es la siguiente:

Ella se llama Nofïdeño y es la madre de todo. Genera los temblores, que es cuando cambia la tierra de puesto y sacude todos los árboles frutales para que alternen los frutos y pueda así aumentar la gente.
Ella se acurruca para dar a luz y al hacer la fuerza necesaria para parir las frutas vienen los remezones de la tierra, eso que llamamos temblores.
Cambia de hombro la tierra y revisa los árboles del otro lado. De esa manera descansa, pero la tierra tiembla; entonces dice:
–¿Por qué mis hijos no quieren aumentar? Voy a mirarlos.
Baja entonces el mundo de su hombro y busca entre los árboles aquellos que son estériles, que no dan fruto, y arranca y bota y los cambia por buenos, para que todas las mujeres den a luz hijos en esta tierra con el fin de que no se desperdicien las frutas trabajadas por el hombre. Y esto es muy claro, pues entre más poquita sea la gente, más se desperdician las frutas.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Colombia - Mito Chimila - El mundo

Los Chimilas o Ette ennaka ('gente propia') es un pueblo amerindio que desde 1990 vive congregado en el resguardo Issa Oristunna (Tierra de la Nueva Esperanza), San Angel, municipio de Ariguaní, departamento del Magdalena, Colombia. Este relato está tomado de El sol babea jugo de piña en el que el autor Miguel Rocha Vivas compila mitos de los departamentos de Atlántico, Magdalena y Serranía del Perijá. La obra hace parte de la Biblioteca básica de los pueblos indígenas de Colombia, del Ministerio de Cultura. La narración es la siguiente y quien narra es Carlos Sánchez Purusu:  

Yunari Kraari es nuestra madre
Ella está en el principio
Está antes que Sol y Luna
Ella es la abuela de Yaau y Numirinta.
Como es una anciana le decimos Yunari
Como es extensa le decimos Kraari
Es tan ancha como la misma Tierra
Yunari es la misma Tierra
Los arroyos son sus venas y las aguas son su sangre
En su espalda y en su pecho están los ette
Sobre Yunari los ette viven.
Yunari está en la Tierra del Medio
Ella es la Tierra del Medio
Arriba hay cielo y abajo hay agua
En ambos lados vive gente
Por eso decimos que los ette viven en el medio.
Ahora la espalda de Yunari está limpia
Antes estaba sucia y llena de sangre
Yaau la limpió con agua y con fuego
La dejó sin manchas, nueva, joven.
Los ette de ahora son gente nueva
Son una nueva generación
Acabaron de bajar
Son los ette takke.
Cinco Tierras tenían que bajar
Quedó faltando una
Estamos en la cuarta Tierra
Las otras tres ya vinieron y se acabaron
Eran las tierras de los antiguos, de los dueños de los huesos y las
múcuras
nadie sabe cómo eran porque nadie las ha visto
Nadie las ha visto porque ya pasaron
Yaau las barrió con agua, con fuego y con barro.
La quinta Tierra está en el cielo, está esperando venir
Desde aquí se ven estrellas, pero allá vive gente
Allá hay montañas y ríos y hay waacha y ette
Hay casas y ciudades y hay otros yaau.
Cuando aquí es de día allá es de noche
Cuando aquí es de noche allá es de día
Es al revés
Cada vez que vemos una estrella fugaz, allá arriba hay una culebra
Lo mismo cuando se oyen animales en la noche
Los ruidos son porque arriba están cazando ñeque.
A veces se abren unas puertas en el cielo y la gente se asoma
«Queremos bajar, ya es nuestro turno», dicen
Cuando ellos bajen el mundo de ahora se acabará
No volverá a haber violencia y muerte
Esa es la quinta y última Tierra.
Abajo está la Tierra de Abajo
Allí también hay montañas, casas y personas
Pero todo es diferente
Es un mundo oscuro y de agua
Hay muchas fieras que a veces se asoman por los nacederos de
agua
No queda en el fondo del mar sino debajo del mar
Después de ella no hay nada.
La Tierra de Abajo sostiene a la del Medio
La del Medio sostiene a la de Arriba
La Tierra de Abajo nos ve a nosotros como nosotros vemos a la
Tierra de Arriba.
Donde se acaba la Tierra hay cuatro horcones

Están más allá del Magdalena y del Ariguaní.
Ellos sostienen el cielo
Como cuando los horcones de una casa sostienen el techo
Nuestra tierra es como una casa pero más grande
Parecen horcones pero en verdad son hombres, son ette.
Los ette sostienen la Tierra
Los ette hacen esto con su pensamiento
Cuando el último de los ette haya muerto, ese día todo se acabará
Cuando los ette se acaben la Tierra de Arriba bajará.

martes, 5 de octubre de 2010

Ecuador - Mito Tsáchila - Origen seres



La tribu Tsáchila de Ecuador vive en la provincia de Santo Domingo de los Tsáchilas. Los hombres de la tribu son conocidos porafeitar los lados de la cabeza y peinar el resto del cabello con una mezcla de grasa que se tiñe de color rojo brillante con semillas de achiote. Hablan el lenguaje Tsafiki o Tsáchila de la familia lingüística Barbacoa. Su nombre común "Colorado" se les dio porque cuando fueron descubiertos por los españoles cubrían todo su cuerpo con el tinte rojo de las semillas. Este mito fue recogido de la web Mama-Puma.
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La mujer que inundó la tierra solía pescar con barbasco a los tsáchilas, los cuales eran como los de hoy. Antes de proceder a pescarlos se la pasaba contan­do los cabellos de todos. No se sabe cuántos tenía que contar, pero los con­taba todos. Cuando terminaba de contar, botaba los cabellos a las aguas y al hacerlo, las aguas crecían. De este modo mataba a los tsáchilas. Morían ahogados y ella recogía a los que perecían. La mujer era tan grande que las aguas le daban hasta las rodillas. Las aguas no le resultaban profundas. De pie recogía a los que se ahogaban. Las aguas arrasaban con todo: sajinos, puercos, in­dómitos, venados, perros, gente... La vieja que inundaba no recogía a los flacos, reco­gía exclusivamente a los gordos y para comprobar si tenían suficiente grasa les hundía en la carne un instru­mento punzante: así podía ver si estaban como a ella le apetecía. Estando en estos trajines, la mujer vio venir flotando en las aguas a un niñito. Estaba vivo, no se había ahoga­do porque estaba agarrado a un tronco. La mujer se lo llevó consigo para que le sirviera de cocinero. Ella no podía cocinar pues... ¡vivía tan ocupa­da! Se lo llevó a su casa y el chico se la pasaba asando en una parrilla a cuanto gordo recogía la vieja: gente, perros, de todo. Mientras el niño asaba, la mujer junto con su hija, contaba cabellos. Las mujeres eran dos: la vieja y su hija. Las dos se vivían contando cabellos y el niño asando gordos.Ya empezaban a bajar las aguas de la inundación y el niño continuaba asando. Las aguas no habían logrado arrasar con todo. Que­daron en pie unos árboles de guaba y en uno de ellos estaba vivo un monito cusumbo. El cusumbo estaba gordísimo de modo que la vieja lo tomó al instante. Lo puso junto a los demás para asarlo y para que no se derritiese completamente lo colocó a un extremo de la parrilla. A la vieja le gustaba la grasa! El niño por su parte se preocupaba de asar bien la carne. Le daba las vueltas para que se cocinara uniformemente. La vieja y su hija entre tanto continuaban contando cabellos. Para sorpresa del pequeño cocinero resultó ser que el cusumbo no era cusumbo sino un rayo, así es que el rayo habló y le dijo: -Cúbreme un poco de la candela, no dejes que me queme y huye inmediatamente. Cerca de allí había unas matas de camacho. El rayo le dijo al niño que corriera hasta esas matas porque él destruiría a la vieja y a su hija. Las mujeres escucharon los susurros y casi logran sorprender al rayo y al niño conversando, por ello le preguntaron al chico:
-¿Con quién estás conversando?
-¿Yo? -replicó el niño- Yo no estaba conversando con nadie. Solamente me decía a mi mismo, en voz alta, que hace mucho calor.
Al escuchar esta respuesta las mujeres se tranquili­zaron y se quedaron sentadas donde estaban. Las muje­res se descuidaron y el niño se fue corriendo hasta las matas de camacho. No bien había llegado hasta allí, cuando empezó una tempestad de rayos y de truenos. Rayos y truenos atacaron a la vieja que inundaba la tierra de los tsáchilas y a su hija. La hija alcanzó a tirarse al agua, pues allí había una laguna, la cual se había formado con los cabellos que ellas tiraban. La hija se salvó pero la vieja murió en aquel mismo sitio.
El niño regresó a su casa para después volver a marcharse de allí. Antes de partir le dijo a la gente.
-Cuando ustedes se hayan convertido en arcilla, yo todavía estaré como ahora.
Dicho esto despareció. Ahora, cuando brilla el sol con intensidad y hace mucho calor, se escucha un silbido. Cuentan que ese niño es el que silba. Eso cuentan los abuelos.



miércoles, 19 de marzo de 2008

Perú - Mito Cocama - Creación


Los Cocamas son un pueblo indígena que habita actualmente en las riberas de los ríos Ucayali y Huallaga en Perú, y en la isla Ronda, en el río Amazonas, Colombia. Son unas 12 mil personas. Los siguientes mitos fueron recogidos de los indígenas Witurio Yuyarima y Luis Silvano Ahuanari, por Juan Carlos Ochoa A., en su tesis doctoral Mito y Chamanismo: el mito de la Tierra sin Mal en los Tupi-Cocama de la Amazonía peruana (2002). Dicen los mitos:
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El mundo empieza cuando el primer hombre kukama, llamado Kémarin, nació de una gran mujer boa y, al nacer, recibió el poder de su padre, Kémari. Al hacerse joven escuchó voces desde el agua de donde salió, que le decían: “Hijo, en el lugar donde estás no sólo eres tú quien vive, hay más personas, animales y otros seres, a todos ellos los verás en tus sueños (visión) y los gobernarás para toda la vida”. Antiguamente, Kémari era un viejo bueno, tranquilo, que vino a la tierra y preñó a la boa para que de allí saliera el pueblo kukama. Era así por haber cumplido con las dietas y conductas. Es llamado Kémari porque las palomas lo llevaron hasta el último espacio del mundo para mirar desde allí a sus hijos kukama, que nacen y mueren. Él ya no es persona de la tierra, es del espacio llamado cielo; se convirtió en Paloma.
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El Dueño de la Naturaleza creó el mundo e hizo la Tierra cuando hubo el Diluvio. Con su flechita el Señor quiso andar haciendo el Mundo: donde caía bien derecha la flecha, el río quedaba derecho; y donde caía arqueada quedaban curvas en el río y en la tierra con todas las cosas, animales, plantas, etc. Después de poner todo en orden Nuestro Padre subió al cielo.
La tierra desaparecía y volvía a aparecer. Antes que desapareciera la tierra otra vez, apareció un gavilán pequeño a un hombre que hacía su canoa. El gavilán, lo miró y se fue. A un buen rato volvió a aparecer un joven de buena apariencia que le preguntó al señor: ¿Qué estás haciendo?. El señor contestó: “Estoy haciendo mi canoa”. El joven le dijo que no hiciera una canoa porque no le iba a servir, ya que uno de esos días iba a desaparecer la Tierra.
El Diluvio fue enviado por Jara, a causa del maltrato que recibió de los hombres, quienes le echaron en un pozo, cuando pescaba entre ellos y escondido en una figura humana deambulaba por la selva. Sólo uno de los hombres se salvó de la inundación, como recompensa a su comportamiento de haberlo sacado del pozo, lavarlo y curarle las heridas.
El muchacho siguiendo los consejos del vagabundo se subió a un árbol muy alto, la Lupuna, con su mujer e hijos y allí permaneció. Comenzó a llover durante tres meses y la tierra se inundó. Cuando todo terminó surgió la Nueva Tierra, pero no tenían que comer ni beber. Entonces apareció el señor y les preguntó, qué necesitaban. El anciano dibujó con su flecha un círculo en el suelo, y le dijo que cavara allí, y así encontraron la masa de Yuca; y con su arco lanzó una flecha grande y otra pequeña y de allí, donde se clavaron, manó agua, de las flechas grandes surgieron los ríos y de las pequeñas las quebradas.

jueves, 13 de marzo de 2008

Guatemala - Mito Maya - Creación


La primera versión escrita de este mito del Popol Vuh permaneció oculta hasta 1701, cuando los mayas de de la comunidad de Santo Tomás Chuilá, Guatemala, la mostraron al sacerdote dominico Fray Francico Ximénez. Este mito se tomó de la página Web Monografías.

Ésta es la relación de cómo todo estaba en suspenso, todo en calma, en silencio; todo inmóvil, callado, y vacía la extensión del cielo.
Ésta es la primera relación, el primer discurso
. No había todavía un hombre, ni un animal, pájaros, peces, cangrejos, árboles, piedras, cuevas, barrancas, hierbas ni bosques: sólo el cielo existía.
No se manifestaba la faz de la tierra. Sólo estaban el mar en calma y el cielo en toda su extensión. No había nada junto, que hiciera ruido
, ni cosa alguna que se moviera, ni se agitara, ni hiciera ruido en el cielo. No había nada que estuviera en pie; sólo el agua en reposo, el mar apacible, solo y tranquilo. No había nada dotado de existencia.
Solamente había inmovilidad y silencio en la oscuridad, en la noche. Sólo el Creador, el Formador, Tepeu, Gucumatz, los Progenitores, estaban en el agua rodeados de claridad. Estaban ocultos bajo plumas verdes y azules.
Llegó aquí entonces la palabra, vinieron juntos Tepeu y Gucumatz, en la oscuridad, en la noche, y hablaron entre sí Tepeu y Gucumatz. Hablaron, pues, consultando entre sí y meditando; se pusieron de acuerdo, juntaron sus palabras y su pensamiento. Entonces se manifestó con claridad, mientras meditaban, que cuando amaneciera debía aparecer el hombre. Entonces dispusieron la creación y crecimiento de los árboles y los bejucos y el nacimiento de la vida y la en ación del hombre. Se dispuso así en las tinieblas y en la noche por el Corazón del Cielo, que se llama Huracán.
El primero se llama Caculhá Huracán. El segundo es Chipi-Caculhá. El tercero es Raxa-Caculhá. Y estos tres son el Corazón del Cielo.
Entonces vinieron juntos Tepeu y Gucumatz; entonces conferenciaron sobre la vida y la claridad, cómo se hará para que aclare y amanezca, quién será el que produzca el alimento y el sustento.
-¡Hágase así! ¡Que se llene el vacío! ¡Que esta agua se retire y desocupe el espacio, que surja la tierra y que se afirme! Así dijeron. ¡Que aclare, que amanezca en el cielo y en la tierra! No habrá gloria ni grandeza en nuestra creación y formación hasta que exista la criatura humana, el hombre formado. Así dijeron.
Luego la tierra fue creada por ellos. Así fue en verdad como se hizo la creación de la tierra:
- ¡Tierra!, dijeron, y al instante fue hecha.
Como la neblina, como la nube y como una polvareda fue la creación, cuando surgieron del agua las montañas; y al instante crecieron las montañas.
Solamente por un prodigio, sólo por arte mágica se realizó la formación de las montañas y los valles; y al instante brotaron juntos los cipresales y pinares en la superficie.
Y así se llenó de alegría Gucumatz, diciendo:
-¡Buena ha sido tu venida, Corazón del Cielo; tú, Huracán, y tú, Chípi-Caculhá, Raxa-Caculhá!
-Nuestra obra, nuestra creación será terminada, contestaron.
Primero se formaron la tierra, las montañas y los valles; se dividieron las corrientes de agua, los arroyos se fueron corriendo libremente entre los cerros, y las aguas quedaron separadas cuando aparecieron las altas montañas.
Así fue la creación de la tierra, cuando fue formada por el Corazón del Cielo, el Corazón de la Tierra, que así son llamados los que primero la fecundaron, cuando el cielo estaba en suspenso y la tierra se hallaba sumergida dentro del agua..
De esta manera se perfeccionó la obra, cuando la ejecutaron después de pensar y meditar sobre su feliz terminación.
Luego hicieron a los animales pequeños del monte, los guardianes de todos los bosques, los genios de la montaña, los venados, los pájaros, leones, tigres, serpientes, culebras, cantiles (víboras), guardianes de los bejucos.
Y dijeron los Progenitores:
-¿Sólo silencio e inmovilidad habrá bajo los árboles y los bejucos? Conviene que en lo sucesivo haya quien los guarde.
Así dijeron cuando meditaron y hablaron enseguida. Al punto fueron creados los venados y las aves
. En seguida les repartieron sus moradas los venados y a las aves:
-Tú, venado, dormirás en la vega de los ríos y en los barrancos. Aquí estarás entre la maleza, entre las hierbas; en el bosque os multiplicaréis, en cuatro pies andaréis y os tendréis. Y así como se dijo, así se hizo.
Luego designaron también su morada a los pájaros pequeños y a las aves mayores:
-Vosotros, pájaros, habitaréis sobre los árboles y los bejucos, allí haréis vuestros nidos, allí os multiplicaréis, allí os sacudiréis en las ramas de los árboles y de los bejucos. Así les fue dicho a los venados y a los pájaros para que hicieran lo que debían hacer, y todos tomaron sus habitaciones y sus nidos.
De esta manera los Progenitores les dieron sus habitaciones a los animales de la tiera.
Y estando terminada la creación de todos los cuadrúpedos y las aves, les fue dicho a los cuadrúpedos y pájaros por el Creador y Formador y los Progenitores:
-Hablad, gritad, gorjead, llamad, hablad cada uno según vuestra especie, según la variedad de cada uno. Así les fue dicho a los venados, los pájaros, leones, tigres y serpientes.
-Decid, pues, nuestros nombres, alabadnos a nosotros, vuestra madre, vuestro padre. ¡Invocad, pues, a Huracán, Chipi-Caculhá, Raxa-Caculhá, el Corazón del Cielo, el Corazón de la Tierra el Creador, el Formador, los Progenitores; hablad, ínvocadnos, adoradnos!, les dijeron.
Pero no se pudo conseguir que hablaran como los hombres; sólo chillaban, cacareaban y graznaban; no se manifestó la forma de su lenguaje
, y cada uno gritaba de manera diferente.
Cuando el Creador y el Formador vieron que no era posible que hablaran, se dijeron entre sí:
-No ha sido posible que ellos digan nuestro nombre, el de nosotros, sus creadores y formadores. Esto no está bien, dijeron entre sí los Progenitores. Entonces se les dijo:
-Seréis cambiados porque no se ha conseguido que habléis. Hemos cambiado de parecer: vuestro alimento, vuestra pastura, vuestra habitación y vuestros nidos los tendréis, serán los barrancos y los bosques, porque no se ha podido lograr que nos adoréis ni nos invoquéis. Todavía hay quienes nos adoren, haremos otros seres que sean obedientes. Vosotros, aceptad vuestro destino: vuestras carnes serán trituradas. Así será. Ésta será vuestra suerte. Así dijeron cuando hicieron saber su voluntad a los animales pequeños y grandes que hay sobre la faz de la tierra.
Así, pues, hubo que hacer una nueva tentativa de crear y formar al hombre por el Creador, el Formador y los Progenitores.
-¡A probar otra vez! Ya se acercan el amanecer y la aurora; ¡hagamos al que nos sustentará y alimentará! ¿Cómo haremos para ser invocados para ser recordados sobre la tierra? Ya hemos probado con nuestras primeras obras, nuestras primeras criaturas; pero no se pudo lograr que fuésemos alabados y venerados por ellos. Probemos ahora a hacer unos seres obedientes, respetuosos, que nos sustenten y alimenten. De este modo hicieron a los seres humanos.

miércoles, 5 de marzo de 2008

Ecuador - Mito Otavalo- Creación

La etnia indígena Kichwa de los Otavalos, famosos por su habilidad textil y comercial, están ubicados en la localidad del mismo nombre, situada a una hora y media al norte de Quito, Ecuador, a los pies del volcán Imbabura.
Estos mitos llamados Ñawpa Rimay fueron narrados por varios ancianos de esta comunidad, Luciano Cachiguango, José Antonio Cachiguango (alias “Katsa”), y Nicolás Tamayo. Fueron tomados de la página Aborigen Argentino:
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Dicen que en Ñawpa-Pacha (Tiempo adelante) todo era vacío, no había nada. Solamente Atsil-Yaya (Gran Espíritu Vital Universal Masculino) vivía junto a Sami-Mama (Gran Espíritu Vital Universal Femenino). No había nadie más que ellos. Hasta entonces todavía no había el día.
Atsil-Yaya pidió a Sami-Mama acostarse con ella. Se unieron como marido y mujer y Sami-Mama quedó embarazada. Así nacieron los Aya (espíritus vitales), los Duendes (seres pequeños dueños del oro, la plata y otros minerales que viven dentro de la tierra) y Pacha-Mama (Madre tiempo, madre mundo, madre naturaleza, madre universal).
Cuando Pacha-Mama nacía, Atsil-Yaya sopló e hizo sonar su churu (caracol gigante) y empezó a amanecer. Pacha-Mama creció, se convirtió en una mujer y su vientre empezó a crecer porque ella nació embarazada. Cuando llegó el momento de nacer, de su vientre salió el agua y en medio del cielo lleno de rayos y truenos nacieron el sol, la luna, las estrellas, las piedras, la tierra, el fuego, los cerros, el huracán, las plantas, los animales, el arco iris, el viento, el hombre, la mujer y todo lo que existe. Todo lo que Pacha-Mama había parido estaba vivo.
Todo estaba al revés, todos los seres pensaban y hablaban igual que nosotros, las personas. Al ver que todo estaba al revés, Atsil-Yaya, Sami-Mama y Pacha-Mama, poco a poco fueron enmudeciendo a todos hasta que al final quedamos con todas estas facultades, nosotros los runas, mientras que los demás seres siguen pensando y hablando en formas diferentes de los nuestros… Así cuentan.
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Cuando nació Inti-Yaya (Padre sol), el ser brillante que alumbraba la tierra, algunos Aya, que eran grandes y fuertes, y que eran acostumbrados a vivir solamente en la oscuridad, se enojaron mucho y trataron de matarlo porque su brillo les molestaba, pero Inti-Yaya era más hábil que ellos y siempre terminaba derrotándolos. Dicen que en el Urtimal-Pacha, vivían los Inka-Yaya que eran muy altos, fuertes y no conocían la muerte. Si por alguna causa morían en tres o cuatro días volvían a vivir de nuevo.
Así mismo lo que se sembraba se cosechaba en tres o cuatro días. En esos tiempos no había wañuy (la muerte) y por esta causa se llenó la tierra de mucha gente; tanto así que en esos tiempos no había donde vivir, ni donde sembrar, por lo que la gente hasta sembró en las laderas más altas de los cerros, cuyas huellas aún permanecen hasta hoy.
La gente de esos tiempos (los inka-runa) tenía dientes de marfil y por eso podía comer hasta las cosas más duras como la carne con todos los huesos. Por falta de espacio para sembrar, buscaron piedras grandes y planas, pusieron tierra encima y como la tierra era muy fértil, hacían madurar fácilmente los granos.
Vivía mucha gente en estas tierras que también las malas costumbres crecieron. Se olvidaron de apreciar la vida, de valorar la palabra dada, de respetar a la Pacha-Mama, de ser solidarios con la comunidad, de cuidar la vida… Ante esto, Atsil-Yaya conversó con Sami-Mama y Pacha-Mama para normalizar el mundo. Oscurecieron el brillo de Inti-Yaya y pidieron a Puyu-Mama (madre nube) que haga llover para que esta gente muera ahogada. Llovió incansablemente por mucho tiempo y el agua inundó hasta a los cerros, pero la gente siguió flotando aferrados a los troncos de los árboles sin morirse. Nuevamente Atsil-Yaya y Sami-Mama, pidieron a Inti-Yaya que envíe fuego a la tierra.
Luego de llover agua llovió fuego, y esta vez la gente y todo lo que existe murió en medio de las aguas hirvientes. Dicen que en el final del mundo nuevamente ha de llover agua y fuego como llovió en aquella ocasión.Subiendo a la cima del cerro Imbabura lograron salvarse una pareja con su perro.
Cuando terminó la lluvia de agua y de fuego, la pareja pidió ayuda a Atsil-Yaya y Sami-Mama porque tenían hambre, pero no fueron escuchados. Entonces la pareja decidió comerse al perro, y el animal dándose cuenta de su suerte, porque pensaba y hablaba igual que nosotros, aulló lastimeramente mirando al Hawa-Pacha (cielo). Al oír esto Atsil-Yaya y Sami-Mama se compadecieron del perro y la pareja e hicieron caer una mazorca de maíz sobre la Allpa-Mama (madre tierra). AI ver esto, la pareja cogió rápidamente la mazorca quitándole al perro. Una parte se la comieron, otra parte guardaron para sembrar y solamente la tusa y algunos granos le dejaron al perro. Por eso en la chakra a la mazorca que sólo tiene algunos granos hasta ahora le decimos allku-kiru o diente de perro. Luego de comer los granos de maíz, la pareja quedó dormida y Atsil-Yaya les quitó de la boca los dientes de marfil y en su lugar puso maíz blanco. Desde este momento existen las caries de las muelas y la muerte.
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Cuentan que en Urtimal-Pacha, después de que pasó la lluvia de agua y de fuego todo era oscuridad y siempre era de noche y el Inti-Yaya aún no brillaba en el cielo porque aún estaba oscurecido. De repente todo empezó a temblar, las montañas comenzaron a derrumbarse, los animales, los runas, los árboles, el agua y todo lo que había comenzó a desaparecer. La tierra se abría y se tragaba todo lo que estaba sobre ella. Estaba iniciando a amanecer, todo comenzaba a clarear.
En este terremoto un hombre, una mujer y un perro subieron a Baulu-Loma intentando salvarse. Baulo-Loma no se desmoronaba ni se destruía, flotaba como una canoa sobre el agua en medio de todo este cataclismo.Cuando todo terminó, el hombre, la mujer y el perro vieron que todas las montañas de antes habían desaparecido y habían aparecido nuevas montañas, en tanto que Baulu-Loma había permanecido tal como era al inicio, pero al lado del Baulu-Loma había surgido su hermano mayor que siempre había vivido en las entrañas de la tierra. Era Kotama Loma que había nacido con el amanecer del día.
Pasado el terremoto la loma de Kotama seguía en pie, pero el temblor había abierto una tremenda quebrada en sus pies. Así mismo empezaba a amanecer y la Chificha viendo que todo clareaba, asustada, buscó dónde esconderse de Inti-Yaya y al no encontrar nada se metió en la inmensa quebrada de Kotama-Loma para esconderse del día.
Los otros Aya y Duende que andaban libremente en la oscuridad, viendo aparecer a Inti-Yaya trataron de atraparlo y matarlo en el cielo, para ello realizaron una pirámide parándose uno encima de otros, ya estaban a punto de atraparlo cuando uno de los Aya, que estaba en el asiento y que tenía sarna, tuvo ganas de rascarse. Al rascarse la espalda se movió y todos cayeron unos encima de otros sin lograr su propósito. Al ver esto Inti-Yaya se rió de ellos y para demostrar su poder les quemó con sus rayos y quedaron negros y oscuros como el carbón, asustados los Aya se escondieron de sus rayos metiéndose dentro de la tierra y allí vivirán hasta que Inti-Yaya ya no brille en el cielo.
Esta quebrada hasta ahora se llama Chificha-haka o Quebrada de la Chificha y los que viven cerca de este lugar, hasta ahora cuentan que por allí en ciertos momentos del día no se puede atravesar por allí porque produce mal-viento y hasta la muerte, es más, ni siquiera un pájaro puede volar por allí porque en seguida cae muerto. Dicen que en el fin del mundo, cuando todo vuelva a la oscuridad, nuevamente la Chificha a de salir de allí para seguir con sus andanzas hasta que otra vez se haga de día. En nuestros días cuando ocurren los eclipses, pensamos que es el inicio del tiempo de la oscuridad, por eso gritamos y silbamos para que se vaya la oscuridad y venga la claridad del día.

sábado, 23 de febrero de 2008

Colombia - Mito Chibcha - Origen de los seres humanos

Los Chibchas o Muiscas, son un pueblo amerindio perteneciente a la familia lingüística chibcha que habitaron las riberas del río Magdalena, cerca de Bogotá, Colombia. En el pasado ocupaban parte de la actual Panamá y los altiplanos de la cordillera Oriental de Colombia. El siguiente mito del origen de los seres humanos por Bachué es una adaptación realizada por Juan Carlos Alonso, tratando de mantener en lo posible los terminos utilizados por tres autores consultados, Roberto Restrepo, Francois Correa y Javier Ocampo. Un análisis psicológico de estos mitos pueden encontrarse en el artículo Transición al patriarcado en los mitos cosmogónicos chibchas, de la psicóloga colombiana Maria Claudia Munevar.
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La diosa Bachué, nimbada en una luz que hizo resplandecer la tierra, emergió de la laguna de Iguaque sacando consigo de la mano a su hijo Iguaque de tres años, con quien bajó a la serranía, en donde posteriormente surgió el pueblo de Iguaque. Allí construyó una choza, la cual se convirtió en la primera vivienda de los muiscas. Cuando el niño creció en su desarrollo natural, Bachué se casó con él realizándose el primer matrimonio chibcha. Esta unión fue tan importante y la mujer tan prolifera y fecunda, que en cada parto tenía entre cuatro y seis hijos, con lo cual muy pronto se llenó de gente la tierra. Viajaban por todas partes, dejando hijos en todas ellas. Mientras estuvo en esta tierra fue su tarea exhortar las gentes a «la paz y conservación entre sí, la guarda de los preceptos y leyes... en especial, en orden al culto de los dioses», para lo cual después se les apareció muchas veces. Cuando Bachue e Iguaque ya estaban viejos, llamaron a sus descendientes y fueron acompañados hasta la laguna de Iguaque, su lugar de origen. Allí Bachué hizo una plática final, exhortándolos a la paz, después de la cual se despidieron y se convirtieron en dos grandes serpientes que se sumergieron en la laguna.

viernes, 22 de febrero de 2008

Colombia - Mito U'wa - Creación



Los u'wa, más conocidos como tunebos, habitaban la cordillera oriental andina de Colombia, ocupando los alrededores de la Sierra Nevada del Cocuy, en el actual departamento de Boyacá. Este mito lo recogió la antropóloga inglesa Ann Osborn entre miembros del clan kubaruwa, uno de los últimos grupos u'wa tradicionales que quedan. Su comunidad tiene cerca de 500 miembros, de un total de 2000 u'was. Se adaptó de la página web de la Biblioteca Luis Angel Arango. Un análisis psicológico de este mito puede encontrarse en el artículo El Mito Uwa de la Creación desde la psicología analítica, del psicólogo colombiano Juan Carlos Alonso.
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Al principio sólo estaba Rurcocá. Ella estaba en su casa, en el sitio de Cuarára que es como una punta donde no cabe sino ella. Es como un cielo. Rurcocá, sentada en su banquito y chupando su coca celeste formó a Sira pensando. Sira salió de debajo, de un espacio mayor. Luego, Rurcocá también le enseñó a pensar y chupar la coca celestial. En adelante, cada acto de creación replica la enseñanza en que Rurcocá creó a Sira, el primero y padre de los U’wa, quien fue el principio de todo…
De la misma manera que el espacio ocupado por Sira es mayor que el de Rurcocá, el de los ancestros consecutivos, cada vez más numerosos, y aumenta progresivamente.
El universo estaba inicialmente conformado por dos esferas: un mundo de arriba y un mundo de abajo. A la estructura de arriba se opone otra, invertida, cuyas bases se unen por esta tierra. Estos mundos están asociados con colores: el de arriba es Blanco y el de abajo es Rojo; y de su mezcla se formaron Azul y Amarillo. En el mundo de abajo, la madre del fuego le ordenó a Canwará, que es como un diablo rojo, que saliera a crear. Canwará se emborrachó con yopo y pensó crear las cosas con puro pensamiento, pero él exageró la inhalación del alucinógeno hasta enfermar, por lo cual sus obras poseen un componente negativo. Así como la génesis del universo superior se orientó de arriba hacia abajo, a partir del pensamiento de Rurcocá, Sira y Canwará y lo hizo de abajo hacia arriba.
Se dio luego el movimiento y los mundos de abajo y de arriba se encontraron o reunieron. Como resultado de esta conjunción y mezcla, se produjo el mundo intermedio.
Sira pensó cómo soplar para hacer los U’wa. Ordenó a Ruruna que pensara y éste fue haciendo como una siembra de gente. Primero nació una mujer y luego un hombre, hasta conformar siete ancestros masculinos y femenino. Las criaturas de carne, sangre y hueso tienen mortalidad. Las deidades -quienes se reproducen asexualmente- no tienen mortalidad. La vida en el mundo intermedio, el mundo de los mortales, fue creada a partir de materiales y propiedades que pertenecen a las deidades de los mundos de arriba y de abajo.
Blanco es esencialmente el lugar de almacenamiento del agua pura, del alucinógeno y la asexualidad, y está asociado en términos terrenales con las altas montañas cubiertas de nieve. Amarillo contiene las propiedades de la enfermedad y de las plantas medicinales. Rojo es el lugar de la fertilidad y de la sangre menstrual.
El limo (maíz), o materia básica de todos estos elementos lo guardan las deidades en las distintas esferas; de allí fue sustraído, mediante engaño, por deidades shamánicas viajeras, quienes lo llevaron al mundo intermedio. Como resultado, todos los seres han adquirido lo esencial para la vida de las mismas fuentes y por procedimientos similares; están por tanto compuestos por una misma materia. En consecuencia, no se pueden hacer distinciones entre los seres que existen en el mundo intermedio.
Los mundos de arriba y de abajo son indestructibles, pero el mundo intermedio en cambio, puede existir sólo si se mantienen esos dos mundos originales. Los U'wa están situados en entre sus antepasados divinos del Rojo y del Blanco. Si el balance se llegase a perturbar, sobrevendría una inversión del orden: el Rojo se movería hacia arriba e invadiría al Blanco, lo cual significaría el fin del universo. 



jueves, 14 de febrero de 2008

Colombia - Mito Kogi - Creación. Video


El mito cosmogónico con el que iniciaremos este espacio es de la comunidad Kogi, llamado La Creación por el antropólogo austro-colombiano Gerardo Reichel-Dolmatoff, quien lo recogió y transcribió.
El grupo Kogi se asentó en la costa caribe de Colombia, en las vertientes norte y sur de la Sierra Nevada de Santa Marta, cuyos picos se elevan a casi 6.000 metros sobre el nivel del mar. Actualmente su población es aproximadamente de 5.000 personas. Su lengua pertenece a la familia lingüística chibcha que guardan parentesco con los antiguos Tayronas y habitan en el resguardo Arhuaco, compartido con otras comunidades.
El relato del mito “La Creación” es bastante extenso para transcribirlo en su totalidad (lo pueden econtrar completo en http://www.adepac.org/P010-4.htm), por lo que lo hemos resumido, extractando las ideas e imágenes principales, tratando de mantener, siempre que ha sido posible, las expresiones originales. He aquí el interesante relato:
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Primero estaba el mar. Todo estaba oscuro. No había sol, ni luna, ni gente, ni animales, ni plantas. Sólo el mar estaba en todas partes. El mar era la madre. Ella era agua, era río, laguna, quebrada y mar. Así, primero sólo estaba LA Madre. La madre no era gente, ni nada, ni cosa alguna. Ella era alúna. Ella era espíritu de lo que iba a venir y ella era pensamiento y memoria. Así la Madre existió sólo en alúna, en el mundo más abajo, sola.
Entonces se formaron los mundos. Eran nueve mundos y se formaron así: primero estaba la Madre y el agua y la noche. No había amanecido aún. También existía un Padre. Ellos tenían un hijo. Pero ellos no eran gente, ni nada, ni cosa alguna. Ellos eran alúna. Eran espíritu y pensamiento. Entonces se formó un segundo mundo más arriba. Y empezó a haber gente. Pero no tenían huesos, ni fuerza. Eran como gusanos y lombrices.
Entonces se formó el cuarto mundo. Había una Madre y un Padre. Este Padre fue el primero que sabía ya cómo iba a ser la gente de nuestro mundo, que iban a tener cuerpo, piernas, brazos y cabezas. Entonces se formó el quinto mundo. Ya había gente pero aún le faltaban las orejas, los ojos y las narices. Sólo tenían pies. Entonces se formó el sexto mundo. La Madre y el Padre ya iban formando un cuerpo entero con brazos, pies y cabeza. Entonces empezaron a nacer los Dueños del Mundo y sé dividió el mundo en dos lados: el Azul y el Negro.
Se formó el séptimo mundo y empezó a formarse sangre de la gente. Ya vivió todo lo que iba a vivir luego en nuestro mundo. Entonces se formó el octavo mundo. Nacieron los 36 Padres y dueños del Mundo. Lo que iba a vivir luego no estaba aún completo, pero ya casi porque aún no había amanecido. Entonces se formó el noveno mundo. Los Padres del Mundo encontraron un árbol grande y sobre el agua hicieron una casa. Pero aún no había amanecido.
Así fue como nació Sintána, el primer hombre. La Madre se arrancó un pelo del pubis y lo untó con la sangre de su mes. Soplando le dio vida. Primero nació el dedo grande de su pie y por fin la cabeza. Cuando nació Sintána la madre no tenía marido, era un bastón de madera y con éste, ella se hacía la cosa (se masturbaba).
La Madre parecía entonces como un hombre. Tenía barba y bigote y llevaba poporo, como los hombres. Ordenó a sus hijos a hacer oficios de mujer. Eso no estaba bien. Así los hijos no la respetaban. Pero un día, la Madre entregó sus poporos a sus hijos y también bigote y barba. Se puso a traer agua ella misma, a cocinar y a lavar ropa. Así estaba bien y sus hijos la respetaban.
Pero aún no había mujeres. Cada hijo estaba casado con una cosa: uno con la olla, otro con el telar, otro con la piedra de moler. Ellos no sabían qué era mujer. Se masturbaban y pensaban que era mujer. Entonces Sintána cogió el palito de su poporo y puso en el ombligo de la Madre un pelo, una uña de ella y una piedra chiquita, y los hizo entrar en el cuerpo de la Madre.
Así la Madre parió nueve hijas, las nueve tierras. Sintána dijo a la Madre: “Madre, dame una de tus hijas como mujer. La Madre le dio las distintas Tierras menos la negra y éstas no servían. Sintána dijo: “Madre, dame buenas tierras”. Pero la Madre dijo: “no tengo más hijas”. Pero no era verdad. La Madre tenía todavía la Tierra Negra encerrada. Y cuando Sintána bailó y cantó, la Tierra Negra salió. Sintána la cogió, se fueron. Cuando la Madre se dio cuenta mandó su Cabo, el Lagarto, para perseguir a los dos. Pero ellos ya están lejos. El Lagarto iba buscando en todas partes. Pero la misma Madre que denunció a su hijo, al mismo tiempo lo defendió.
Todos lucharon para salvar a Sintána y a la Tierra Negra. Por fin los padres llegaron con Sintána a donde estaba la Madre. La saludaron. “¿Adónde está mi hijo?” preguntaba la Madre. “Aquí está”, dijeron. Sintána dijo: “Madre, tuve mucho miedo. Casi me cogieron y casi me perdí”. Entonces dijo la madre: “No te afanes, mi hijo. Siempre te voy a salvar. Nunca tengas miedo”. Entonces Sintána empezó a llorar. Fue la primera vez que la gente lloró.