Este blog desea servir de vehículo de encuentro y de divulgación de los mitos latinoamericanos, para contribuir a que los antiguos personajes y situaciones simbólicas arquetípicas se contacten de nuevo con nuestras conciencias, despertando esa antigua habilidad que tenían nuestros antepasados de leerlas intuitivamente y de servirse de ellas como alimento espiritual. Para contextualizar el tema recomendamos iniciar con las lecturas de Pueblos indígenas en Latinoamérica, Pueblos indígenas en Colombia, Sentir Indígena, Definición de Mito,Consecuencias de olvidar los mitos, Mitos en Latinoamérica, Formas del Mito y Mitos de Creación. En estos últimos se desea hacer un especial énfasis.


Para hacer de este Blog un espacio compartido, agradeceremos los aportes de los lectores, ya sea para transcribir el mito de un país, como para expresar sus opiniones sobre la página o sobre algún mito en particular. En ambos casos pueden utilizar el vínculo de COMENTARIOS que hay al final de cada mito. ¡Ayúdenos a hacer de esta página un Banco de Mitos Latinoamericanos!

En agosto de 2019 ofrecimos unas estadísticas de Las 10 entradas más visitadas en 11 años.




lunes, 19 de agosto de 2019

Ecuador, Mito Kayambi, Origen de los seres

El pueblo Kayambi habita en la región de la Sierra, en el norte de la provincia de Pichincha, sur de la provincia de Imbabura y al oeste de la provincia del Napo, Ecuador. La población estimada es de 147 000 habitantes, de los cuales aproximadamente 120 000 se encuentran en la provincia de Pichincha, 27 000 en la provincia de Imbabura y 350 en la provincia de Napo. La población está organizada aproximadamente 131 comunas. Este mito fue tomado de la página Pueblo Kayambi.
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Apo Catequil, identificado con el trueno, rayo y relámpago, era una de las divinidades mayores de Kayambis y Carangues, dios benéfico y potente que precedía a la fecundidad. Era un dios temido desde Carangue al Cusco. El y otro hermano (Piquerao) nacieron por Cataguán, quien parió dos huevos, falleciendo ella a raíz del parto. Los niños que salieron de los huevos fueron criados por una mujer. Apo Catequil fue tan poderoso que pudo resucitar a su madre, ella le dio dos huaracas u hondas de su padre (Huamansuri), armas con las cuales debía derrotar a los guachemines. Después de cumplir esta misión con éxito ascendió al cielo y se entrevistó con el supremo dios Atagujo, quien le dijo: "Ya la tierra está libre de guachemines, muertos y echados de la tierra. Agora te ruego que se críen indios que la habiten y labren". Atagujo le ordenó que viaje al cerro de Ipuna (en las costas de los Andes Centrales), allí debía cavar con tacllas o arados de oro y plata, por cuyos senderos nacerán los nuevos habitantes para poblar los andes. Y así lo hizo. De allí nace la población andina moderna. Varios lugares andinos llegan este nombre o sus derivaciones.
Cuando Atahualpa mandó a consultar al oráculo de Catequil en Porcón, los sacerdotes le dijeron que el vencedor en la guerra civil sería Huáscar. Atahualpa, al vencer a su hermano, ordenó incendiar el templo y asesinar a los sacerdotes. El ídolo fue tirado a un río.
El Cayambe fue otra de sus divinidades importantes. El arco iris (cuiche) tenía el poder de preñar a las mujeres y generar enfermedades (cuichig). El principal templo Kayambi, según las fuentes históricas, permaneció en pie hasta mediados del siglo XVIII y era una construcción cilíndrica elaborada con adobe casi tan resistente como la piedra, en homenaje al Sol. Estaba cubierto por planchas de oro.

Estadísticas: Las 10 entradas más visitadas en 11 años

Por Juan Carlos Alonso, Administrador de este Blog
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En agosto de 2019, 11 años después de haber comenzado el Blog de Mitos Latinoamérica (antecesor de Mitos América Latina) veo la utilidad de ofrecer a los más de 2 millones de nuestros visitantes unas estadísticas acerca de las páginas más vistas en este período de tiempo:

  1. Colombia - Mito Chibcha- Creación                                   85.322 
  2. Colombia - Mito Barí - Creación del mundo                      45.452 
  3. Colombia - Mito Chibcha - Origen del Sol y la Luna       42.297 
  4. Colombia - Mito Chibcha - Origen de los seres               31.279 
  5. México - Mito Azteca - Diosa Madre                                 26.796 
  6. Colombia - Mito Chibcha - Creación 2                              21.577 
  7. Colombia - Mito Catío - Origen del agua                           18.206 
  8. México - Mito Maya - Casamiento del sol                         16.338 
  9. Colombia - Mito Kogi - Origen del sol                             16.303 
  10. México - Mito Maya - El hombre que se hizo sol              14.825 

domingo, 18 de agosto de 2019

Brasil - Mito Sipai - Robo del fuego

Este mito fue tomado del libro "Leyendas de América: El Fuego y los Cuenta cuentos y otras leyendas" de Beatriz: Ferro, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1968.
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Los indios Sipai cuentan que había una vez un gran héroe llamado Kumafari el Joven, que tenía ese nombre porque era el hijo de otro gran héroe, Kumafari el Viejo, su padre.
En aquellos tiempos el buitre andaba siempre revoloteando por ahí con un tizón encendido entre sus garras, burlándose de Kumafari y su gente, porque no habían descubierto cómo hacer fuego. El joven héroe propuso entonces el robo del tizón de fuego, pero no sabía cómo podía lograrlo.
Observaba que el buitre siempre hacía lo mismo: se posaba en un árbol, dejaba el tizón entre las horquillas de las ramas y después bajaba al suelo a comer carroña. Así que el robo debía darse en un momento de descuido del ave. Kumafari intentó varias estrategias para apoderarse del fuego: una vez se hizo el muerto, otra vez se convirtió en ciervo; pero el buitre siempre desconfiaba y terminaba por descubrir la trampa. Solía decirle: ¡No me engañas! ¡Yo sé que quieres robarme!
Un día Kumafari tuvo una idea mejor. Se acostó en el suelo, extendió y hundió sus brazos en la tierra; así sus brazos se convirtieron en dos arbustos con cinco ramas cada uno, una rama por cada dedo de la mano. El buitre lo vio y pensó: -¡Esta vez Kumafari está muerto de veras y sin sus brazos no podrá robarme el fuego!- Entonces se posó en uno de los arbustos, sin sospechar que dejaba el tizón en la mismísima mano del héroe. En un segundo, el hombre cerró la mano, se levantó de un salto y huyó con el fuego.
-¡Qué vergüenza Kumafari! -dijo el ave- ¡Eres hijo del gran Kumafari el Viejo, y no sabes hacer fuego!? ¡Para tener fuego hay que poner al sol palos de uruks y hacerlos girar uno sobre otro!
-Está bien -dijo Kumafari-, ahora también sé tu secreto, pero de todas maneras me quedaré con el tizón! Así fue como el buitre perdió el tizón y los Sipai consiguieron el fuego, aprendiendo a hacerlo todas las veces que lo necesitaban.

Colombia - Mito Ticuna - Origen de los seres


La familia Tikuna habita el trapecio amazónico y tiene una población de 27.000 habitantes, siendo el grupo más numeroso del Amazonas. Se estima que en el Brasil habitan alrededor de 20.000 indígenas, mientras que en Colombia habitan 6.585 personas. 
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De acuerdo a su cosmovisión, antes de ser hombres fueron peces hasta que su padre Yoi los sacó de las aguas, utilizando como carnada pedazos de yuca. En sus rituales se destaca la “fiesta de pelazón“, realizada para marcar el paso a la adultez de las jóvenes ticuna.
El sistema de representación Ticuna destaca a dos héroes: Yoi e Ipi. El primero es un héroe civilizador que hizo a la gente, determinó las leyes y costumbres y fijó los principales elementos de la cultura tanto material como social. Ipi, por su parte, es un héroe desobediente y terco, símbolo de la desorganización. Estos dos personajes son parte del mito de origen, el cual cuenta: "Nutapa se estaba bañando en una quebrada cuando unas avispas, que había mandado su esposa, le picaron las rodillas produciéndole hinchazón.
De la rodilla derecha nació Yoi con su hermana Mowacha y de la izquierda Ipi y su hermana Aikia. Cuando los hermanos crecieron pasaron varias aventuras, entre las cuales se destaca la adquisición de la luz del día, lograda al tumbar el árbol que cubría todo el cielo con su follaje con ayuda de la ardilla que se casó con Aikia. Después Yoi
consigue mujer, que fue seducida por Ipi, quien es castigado por su hermano exigiéndole rallar huito. Realizando esta tarea Ipi se ralla a sí mismo. El desecho del Huito es arrojado al agua, y sirvió como alimento a algunos peces que capturados, dieron origen a varios animales, a los indígenas Ticuna y a los demás indígenas que viven en el Amazonas.
Antes de separarse Yoi e Ipi hicieron una comida de despida que significó la adquisición del clan y por consiguiente la pertenencia a una de las dos mitades existentes en la sociedad Ticuna. Ipi quería ir al oriente, pero Yoi, en la noche, le dio vuelta al mundo e Ipi engañado se fue al occidente, mientras Yoi partió con rumbo contrario".
Aunque esta creencia se mantiene, la influencia de la religión católica y protestante ocasionó un sincretismo de concepciones, al punto de que existen referencias donde Yoi es concebido como Cristo

viernes, 16 de agosto de 2019

Perú - Mito Chimú - Creación


Los Chimú fueron un pueblo pre-incaico (1.000 - 1.470), de la costa del Norte de Perú, cuya cultura sustituyó a los mochicas. Se caracterizó por sus grandes ciudades amuralladas, como la capital, Chanchán. Contaba con una avanzada organización social, militar y política. Adoraban al Sol, la Luna, el viento y el mar. Fueron conquistados por los incas en 1.470. Esta primera versión de la creación por el dios sin nombre fue tomada de la página web Mitos Incas.

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Un día muy lejano, el dios sin nombre se hizo la reflexión de que debía crear un mundo. Tenía la tierra, el agua y el fuego y eso le bastaba para dar forma a cualquier cosa que deseara formar. Así lo hizo, creando tres planos que componían un único Universo.En el de arriba puso a los dioses, que tenían el aspecto brillante del Sol y de la Luna, de las estrellas y de los cometas, y de todo cuanto luce allá en lo alto, sobre nuestras cabezas. Un poco más abajo, pero todavía sobre el segundo mundo, estaban los dioses del rayo, del relámpago y el trueno, del arco iris y de todas las cosas que no tienen más explicación que la que los dioses quieran dar. Ese tercio superior se llamó Janan Pacha. En el segundo mundo, en el de aquí, Cay Pacha, puso el dios creador a los humanos, a los animales y a las plantas, a todo lo vivo, incluidos los espíritus. En el mundo del tercer plano, el mundo interior, Ucu Pacha, quedó el espacio cerrado y reservado para los muertos.Los tres planos estaban intercomunicados, pero eran unas vías muy especiales las que daban acceso a unos y otros. Al de arriba podía acceder el hijo del Sol, el Inca o príncipe, el Intip churín; desde el interior se podía acceder al de aquí, a través de todos los conductos naturales que se abren desde el interior al exterior, conductos por los que brotan las aguas de la tierra, cuevas, grietas y volcanes, pacarinas, que eran las vías primitivas de acceso por las que llegaron los seres que dieron comienzo a la humanidad; los gérmenes que hicieron nacer los animales, y las semillas que dieron vida a todas las plantas que crecen sobre el mundo de aquí.El ciclo se cierra con este flujo hacia arriba, que parte del Ucu Pacha, a través de una Pacarina, para que la penetren los hombres Ayar y, en el mundo de aquí, den nacimiento al imperio inca, con sus fundadores Manco Capac y Mama Ocllo a la cabeza de una humanidad que, con ellos en la cumbre, puede dirigirse al mundo superior, para comunicarse con los dioses de los que ellos, naturalmente, forman parte.El dios Sol estaba en el primer peldaño del escalafón celeste, con el nombre sagrado e impronunciable de Inti aunque más tarde fue evolucionando hacia una personalidad más compleja y universal, que terminó por absorber a la divinidad sin nombre de la creación, para dar paso a Ira Cocha, una abreviatura al nombre completo del dios Apu-Kon-Tiki-Uira-Cocha, que es, por antonomasia, la defunción total de su poder omnímodo, puesto que este nombre no es sino la enumeración de sus poderes (supremo ser del agua, la tierra y el fuego) sobre los tres elementos en los que se basó la creación del Universo. Este nuevo y mucho más poderoso dios del Sol no estaba solo en su reino, le acompañaba su esposa -y hermana, como corresponde a un Inca- la Luna le acompañaba en igualdad de rango en la corte celestial, bajo el nombre de Quilla.Al Sol se le representaba con la forma de un elipsoide de oro en el que también podían aparecer los rayos como otro de sus atributos de poder, y la Luna tenía la forma ritual de un disco de plata. El Sol, como creador, era adorado y reverenciado, pero a él también se acudía en busca de su favor y de su ayuda, para resolver los problemas y aliviar las necesidades, ya que sólo él podía hacer nacer las cosechas, curar la enfermedad y dar la seguridad que el ser humano anhela. Naturalmente, a la diosa Quilla estaba adscrito el fervor religioso de las mujeres, y ellas eran quienes formaban el núcleo de sus fieles seguidoras, ya que nadie mejor que la diosa Quilla podía comprender sus deseos y temores, y darles el amparo buscado.

Argentina - Mito Ona - Creación

Los selk'nam u onas​ son un pueblo amerindio que hasta principios del siglo XX vivía en el norte y centro de la isla Grande de Tierra del Fuego, en el extremo austral del continente americano en Argentina y Chile. Originalmente eran nómadas terrestres, cazadores y recolectores. Luego de un genocidio a principios del siglo XX y un proceso de transculturación que operó por más de un siglo, los selknam que continúan viviendo en la porción argentina de la isla se encuentran aculturados por completo. Este mito fue tomado del artículo La religión de los Onas del escritor argentino Ricardo Rojas
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Los Onas llamaban Timaukel a un Ser Supremo. Aquel ser inefable, invisible, era la más antigua "persona", anterior al hombre y a la montaña, el poderoso en quien nacen y perecen las formas. Dentro de este ser viven los otros seres visibles del Universo. Todas las cosas de la tierra, del cielo y del mar son también "personas"; lo mismo el hombre que la roca, el lobo, el árbol, la nube, la nieve, el viento, la estrella.

Cada forma tiene un doble espiritual llamado mehn que la moldea, sostiene y anima. ... Llamaban Omeling al espíritu del cielo y Jalpen al de la nube, cuyo vestido es blanco y vuela sin ruido, como ciertas aves. Uno es el "mehn" del árbol verde, otro el del árbol seco, otro el del árbol quemado, y otro, impalpable y diáfano, llamado Josha, el del aire que vive entre los árboles, y éste es el verdadero espíritu del bosque. La montana, Huepen, y el lago, Cahme, son hombre y mujer; espiritualmente, sus "mehnes" procrean.

Los onas dieron asimismo el nombre de "mehn" al "doble" o espíritu de los que han muerto. Algunos "rnehnes" son ahora estrellas y constelaciones. Los héroes, por su condición divina son hijos del Cielo y se transformaron en los más lucientes astros de la noche fueguina. Aquel campo de fuego que se ve arriba, es el "mehn" de Kuanip (o Kenos), el héroe civilizador de los onas...

Cada ser es una persona y tiene un "mehn" diferente. El Universo es una esencia en que no se distingue lo natural de lo sobrenatural. La realidad se presenta como un escenario de fuerzas espirituales. El pensamiento se transfería al mundo externo, tanto como las imágenes del contorno se proyectan por los sentidos en la mente. La visión onírica era tan corpórea como la experiencia sensible. Todo era mágico en estos pueblos y su ambiente. Su religión estaba implícita en la vida porque ella misma era la vida, quizá no imaginada como algo diferente de la muerte. Careció de artes ornamentales porque el paisaje era el mejor ornamento. Careció de culto idolátrico porque su liturgia era cosmogónica. Careció también, por eso mismo, de ritos mortuorios. La muerte y la vida, como el sueño y vigilia, eran un solo fluir espiritual en las formas del tiempo y del espacio. Condenaban el homicidio voluntario, para salvar la integridad biológica de la familia y la concordia entre los clanes. La muerte natural no tenía mayor importancia porque el "mehn" del difunto sobrevivía y su cadáver se desintegraba lentamente, acaso sin putrefacción, cremado o depositado en la nieve, pero sin tumba. Los hijos no nombraban a sus padres fallecidos para no evocarlos, porque se creía en una transmigración de los espíritus; idea análoga a la de Egipto, aunque sin sarcófagos ni momias. La muerte era una perfecta desmaterealización, pero no un perecer. ...Dentro de esas raras concepciones, que no son metafísica panteísta, ni politeísmo antropomorfo, sino magia primordial y biología del espíritu, concibieron ese Dios Supremo al que dieron nombre, aunque sin darle forma y sin rendirle cultos ceremoniales, puesto que los hombres vivían en Él y Él en ellos. Poblaron el universo de tantas "personas" como seres existen; en lo esencial, no diferentes de la persona humana. Lo divino y lo humano y lo natural carecieron de distinciones. Semejante cosmosofía formó la religión, la ciencia, el arte, y una moral formulada en sabias normas y hermosos mitos que dramatizaban la vida y exaltaban el heroísmo, para la subsistencia de la raza que así venció al medio hostil, en una selección milenaria.

jueves, 15 de agosto de 2019

Perú - Mito Inca - Origen seres

Los Incas se consolidaron como el estado prehispánico de mayor extensión en América. Abarcó los territorios andinos que corresponden actualmente al sur de Colombia, pasando por Ecuador, Perú, Bolivia, hasta el centro de Chile y el noroeste de Argentina. La capital del Imperio fue la ciudad de Cusco (ombligo del mundo), por ser el centro del desarrollo de la etnia Inca desde sus inicios y su fundación por Manco Capac. Este mito fue tomado de la página web Mitología Andina de Arturo Gómez Alarcón. 
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“Pachakamaq decidió un buen día crear a un hombre y a una mujer. Pero una vez les hubo dado forma humana y vida, no se preocupó más de ellos. Y aquel hombre y aquella mujer empezaron a pasar hambre. Tanto padecieron que, al final, el hombre murió, agotada su resistencia. La pobre mujer al verse sola, desesperada y hambrienta, salió un día a extraer raíces para alimentarse y empezó a increpar al Sol entre sollozos. Al oír tan tristes lamentos, el Sol se compadeció de la desdichada y bajó a la tierra, envuelto en un manto centellante, y le infundió sus rayos fecundándola. A los cuatro días, con enorme gozo para ella, parió un hijo. Dio las gracias la mujer, al Sol, por el bien que le había hecho.

Pachakamaq, entró en celos al ver que el Sol había intervenido en su obra, la siguió, y cesando vio que el astro rey había desaparecido, le arrebató al semidios recién nacido y sin atender los gritos de la madre infeliz, lo mató, despedazándolo en menudas partes su cuerpecito. La mujer imploró al Sol para que diera castigo a Pachakamaq, y éste asustado de que lo encontrara con los restos sangrantes del niño, hizo un hoyo y lo enterró rápidamente. Pero Pachakamaq quiso remediar la falta de alimentos de la mujer y procedió a sembrar los dientes del pequeño y de ellos nació apretado el maíz. Sembró las costillas y los huesos y de ellos nacieron las yucas y las demás frutas de esta tierra. Sembró la carne y de allí procedieron los pepinos, los pacaes y demás árboles y desde entonces hubo abundancia de alimentos y no se conoció hambre sobre la tierra. Pero no se aplacó la madre, porque cada fruto tenía que recordar a su hijo y a un fiscal de su agravio, y no cesó de clamar al Sol el justo castigo para el malvado. 

martes, 13 de agosto de 2019

Argentina - Mito Tehuelche - Creación del sol y de la luna


Los tehuelches se dividen en dos grandes grupos: los del Norte y los del Sur. Los primeros vivían en una amplia área desde el río Chubut en la Patagonia, Argentina, hasta la región pampeana incluida; los segundos tenían sus territorios tradicionales al sur del río Chubut, hasta el Estrecho de Magallanes. Este mito tehuelche fue tomado del libro Joiuen Tsoneka “Leyendas Tehuelches”, de Mario Echeverría Baleta. Portal Patagónico.


Kóoch (ser supremo, creador) ya había creado al sol para iluminar el día y dar calor a la existencia, pero durante el descanso de éste, Tons (la oscuridad, madre de los malos espíritus) daba libertad a sus hijos (los malos espíritus) que prodigaban los males por doquier y los gigantes Hol-Gok asomados por los ojos de las maderas viejas, por los huecos de las rocas y desde lo profundo de las cavernas, acechaban a los indios para prodigarles sus males, enfermedades y desgracias, entonces Kóoch crea a la luna, llamándola Keenyenkon (luna llena) para que ilumine a la tierra y aleje con su lumbre a los malos espíritus.


Las nubes que divagaban por el cielo, fueron presurosas a contarle al sol la buena nueva y tanto le hablaron de la pálida dama nocturna que decidió conocerla y una mañana quebró con sus rayos el horizonte antes de lo acostumbrado, por su parte Keenyenkon tampoco pudo resistir el embrujo del rubio madrugador y lo acompañó a través del azul del cielo hasta perderse en el horizonte quebrado de los Andes en un rojo atardecer.