Este blog desea servir de vehículo de encuentro y de divulgación de los mitos latinoamericanos, para contribuir a que los antiguos personajes y situaciones simbólicas arquetípicas se contacten de nuevo con nuestras conciencias, despertando esa antigua habilidad que tenían nuestros antepasados de leerlas intuitivamente y de servirse de ellas como alimento espiritual. Para contextualizar el tema recomendamos iniciar con las lecturas de Pueblos indígenas en Latinoamérica, Pueblos indígenas en Colombia, Sentir Indígena, Definición de Mito,Consecuencias de olvidar los mitos, Mitos en Latinoamérica, Formas del Mito y Mitos de Creación. En estos últimos se desea hacer un especial énfasis.


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viernes, 7 de marzo de 2014

México - Mito Azteca - El árbol de la creación

Árbol de la vida en la mitología azteca
El pueblo Azteca, antes llamado Mexica, fue el último de los grupos nahuatlacos que llegaron a la cuenca de México, a finales del siglo XIII, cuando la mayor parte de los territorios centrales del país habían sido ocupados. Por tal motivo, se vieron obligados a luchar incansablemente para establecerse en el gran lago de México, en donde construyeron su espléndida capital, Tenochtitlán. El siguiente mito fue tomado de la obra Guerreros, Dioses y Espíritus de la Mitología de América Central y Sudamérica, de Douglas Gifford.
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Las historias que acerca de la creación del mundo contaban los aztecas, comenzaban hablando de un universo vacío en el que nada vivía, salvo los dioses. No había luz y todo esto, en consecuencia, era oscuridad. Una de las historias cuenta que, entre los dioses, había un príncipe que vivía con su amada esposa y con su hijo. La familia habitaba una cueva y allí desgraciadamente murió el hijo.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Panamá - Mito Kuna - Creación

Kuna (o Cuna) es el nombre de un pueblo amerindio localizado en Panamá y Colombia. Su idioma hace parte de la familia lingüística Chibcha. En lengua Kuna, se autonominan como Dule (o Tule), que significa "persona". Por ejemplo, andule 'yo,' we dule 'esa persona.' Los Kunas no se autodenominan indios; sino Kunas o Dule. El presente mito fue relatado por Juan Alberto Aguilar D., y fue tomado de la página de Monografías.

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El planeta era una masa de tierra compacta sin mar ni ríos ni quebradas ni hombres. Los únicos pobladores eran los animales hablaban como las personas de hoy y aquellos que tenían cuatro patas andaban sobre dos. Tal fue el paisaje que vio Ipelele Opa a su llegada. Pero un día su esposa vino ebria y él no supo a qué atribuirle la causa. Entonces se sacó una muela que se metamorfoseó en arriera y ella anduvo, anduvo hasta llegar a Ipuwala: era un árbol grande, frondoso, cuya copa era un bosque donde tenían los animales plantaciones de maíz, arroz, cañas de azúcar, guineos de jugo embriagante y otras plantas que servían de alimentos a los animales.
Así fue como Ipelele Opa determinó talarlo. Congregó a los habitantes de la tierra y ellos obedecieron. Pese al esfuerzo que realizaron juntos aquel día lograron solamente la mitad de la tarea. Al día siguiente, cuanto Ipelele Opa y los animales llegaron para terminar de talar se maravillaron grandemente y no encontraron explicación alguna de cómo o por qué pudiese estar intacto el árbol. Acometieron con mayor esfuerzo. Trataron de terminar pronto. Trabajando los sorprendió la noche y se vieron obligados a irse al descanso. Ipuwala quedó solo, envuelto en la oscuridad, hasta la mañana siguiente en que llegó Ipelele Opa y su séquito de animales para reanudar el trabajo, pero el árbol estaba ya sin las cortaduras del día anterior. Pelele Opa montó en cólera, pero ninguno supo darle explicación alguna y volvió a mirar a Ipuwala: enorme, frondoso, intacto.
Al llegar la noche, el árbol estaba cortado hasta la mitad únicamente. Se suspendió el trabajo. En esta ocasión se escondieron entre las malezas. Disimulados por las sombras, aparecieron: Olo No, sapo de brillantes ojos: Olo Nia, diablo dorado; Olo Naipe, serpiente de áurea mirada; Olo Achu, perro de oro; cada uno por cada uno de los cuatros puntos cardinales, respectivamente. Al llegar estos animales al árbol juntaron sus lenguas al corte e Ipuwala volvió a cerrarse, pero ellos murieron atravesados por las saetas invencibles del terrible flechador Puksu.
Inmediatamente, en plena noche, Ipelele Opa y los animales se pusieron a talar y los pedazos que caían se transformaban en cangrejos, aretes, zorros, etc. Cuando llegó el sol, habían logrado cortar el árbol, pero no cayó por más que le mecían y remecían: sus frondosas ramas estaban enredadas con las nubes. Para desenredarlo, Ipele Opa llamó a una ardilla.
Llevaba entre los dientes un machete, mas habiendo escalado un poco se resbaló y cayó cortándose la espalda: desde entonces se le conoce como Esttinkana, cortado con machete. "Sube tú", le ordenó al mono, pero al llegar a la copa, el animal no pudo desenredar el árbol ni tampoco se bajó. Desde entonces vive en los árboles con el nombre de aullador.
En última instancia, llamó a una ardilla más pequeña, sin embargo ésta se negó aduciendo estar casado y en vista de ello Ipelele Opa le prometió otra mujer; la hija de Mastalipe.
A pesar de todo, el héroe esperó dos días porque el animal le dijo que antes era preciso acostarse con ella. Ipele Opa le entregó un hacha de oro y además determinó regalarle un vestido dorado al finalizar el trabajo. El animal se preparó a la vista del público. Tomó impulso. Se oyó el hachazo y en medio del más ruidoso de los estruendos se desplomó el árbol y de él nacieron los mares, los ríos y las quebradas; pero nunca más se supo de la pequeña ardilla.
Con una fiesta de gran solemnidad se celebró este hecho, pero hubo peleas al embriagarse los animales y por ello Ipelele Opa los castigó haciéndoles perder los caracteres humanos y así fueron arrojados hacia las selvas y aquellos que andaban sobre dos patas anduvieron sobre cuatro y las plantaciones quedaron para los hombres que nacerían con el tiempo.
Después de este acontecimiento el héroe subió al Cielo. Luego envió a Ipelele Sipukua y a su esposa a la tierra. A su arribo se detuvieron en las verdes pestañas del árbol del calabazo, en la cima de la montaña Takarkuna (la cuna de los kunas). Esta pareja tuvo hijos y sobrinos entre los cuales se puede contar a Ipelele Okkelele, que también tuvo hijos y sobrinos, como Ipelele Kakkatottokun, por ejemplo, quien a su vez tuvo hijos y sobrinos y así sucesivamente hasta que nacieron los Tule. Tal es la historia de Ipuwala, tal el nacimiento de los mares, de los ríos y de las quebradas, tal la genealogía de los kunas.

lunes, 25 de agosto de 2008

Colombia - Mito Tikuna - Creación

La familia Tikuna habita el trapecio amazónico y tiene una población de 27.000 habitantes, siendo el grupo más numeroso del Amazonas. Se estima que en el Brasil habitan alrededor de 20.000 indígenas, mientras que en Colombia habitan 6.585 personas. Este relato sobre la Creación es un relato de Wilson Ramos y está tomado de la web del SINIC:
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Esta es la historia del principio del mundo, cuando la creación estaba incompleta, cuando no había agua, ni luz, ni hombre para que al menos cuidara de las cosas del mundo. Solo estaban la tierra, el cielo, algunos animales y frutas por conocer. Era una confusión, la oscuridad sobre la tierra dependía de un árbol inmenso que la cubría.
Así fue que llegó el momento en que Yoí, el primer padre existente en la tierra, reflexionara para dar y poner fin a las cosas. De esta manera habló a su hermano Ipí, pero éste era muy pícaro y todo lo que su hermano mayor decía, lo contradecía a pesar de que fuera su única compañía en la tierra.
El cielo estaba cubierto de oscuridad. Yoí llamó a su hermano y dijo:

- “Vamos a coger todas las frutas existentes en la tierra y llamamos a los animales existentes para convocarles que vamos a tumbar este árbol inmenso llamado Lupuna”
Entonces todos los animales existentes sobre la tierra comenzaron a picar, morder y raspar el árbol. Toda una multitud de animales que ya existían en la tierra estaban a punto de tumbar el árbol. Sin embargo, Yoi e Ipí se sorprendieron porque aún no lo conseguían. Entonces Yoí mandó a llamar a las dos especies de ardillas que existían en el mundo. Mandó subir a la ardilla golosa hasta el final del árbol para ver por qué no quería caer. La pequeña ardilla no consiguió llegar hasta la cima del árbol, solo pudo llegar hasta la mitad.
Entonces Yoí mandó subir a la otra especie de ardilla, que era la ardilla trepadora. Esta ardilla sí pudo trepar hasta la cepa del árbol y descubrió la razón de la sorpresa de Yoí e Ipí. Bajó enseguida y le dijo a Yoí que era un mico perezoso que con las manos tenía agarrado el cielo y con los pies tenia agarrada la copa del árbol y era por eso que no quería caer.
Yoí mandó nuevamente a la ardilla trepadora a la cima del árbol con ají para echarle al mico perezoso. Ella llegó hasta la cepa del árbol, le echó el ají en la boca al mico perezoso pero no le hizo nada. La ardilla volvió a bajar y dijo que el ají no le hacía nada al mico.
Entonces volvió a subir con unas hormigas pequeñas que en la zona se conocen como “twnw”, cuya picadura es muy fuerte. La ardilla llegó y esparció las hormigas en el cuerpo del mico. El dolor de las picaduras de las hormigas hizo que el mico perezoso fuera soltando el árbol que sostenía hasta que al fin lo hizo.
Este árbol cayó sobre el mundo formando relámpagos, truenos y haciendo brotar aguas. Un inmenso caudal se formó del tronco dando origen al río Amazonas y de las ramas se fueron formando las lagunas y afluentes.
Fue tanta la alegría de Yoí que se metió al agua y a medida que las gotas lo salpicaban fue convirtiéndose en una multitud de peces que llenaron los ríos. Entonces Ipí notó su soledad y vio que sobre el agua flotaba el corazón del árbol. Por curiosidad lo cogió, lo plantó y cuidó con mucho cariño estando siempre pendiente de él. Luego de algún tiempo se lo comió y sintió algo maravilloso, al botar la semilla vino una señorita muy hermosa y le dijo que lo quería mucho. En adelante, Ipí la consideró como su mujer. Esta fue la primera pareja que existió en el mundo.
Yoí volvió a la tierra donde su hermano Ipí que ya tenía esposa, pero al llegar, la esposa de Ipí desapareció y Yoí se sintió solo y triste. Un día se fue al puerto y se sentó a la orilla del río cuando de pronto se le apareció una joven muy hermosa que se quedó con él. Yoí consiguió pareja mientras su hermano se quedó solo de nuevo.
Yoí pensó en organizar todos los seres que había creado y organizarlos por clanes.
Yoí e Ipí estaban juntos cuando se les apareció una iguana. Yoí la mato y enseguida la cocinaron. Cuando estuvo preparada Yoí la repartió entre todos los animales creados por él. Cuando la iba repartiendo a cada animal iba mencionando el clan al que pertenecía: el muchilero, la garza, el tigre, la guacamaya, el tucán, la garza negra, la hormiga, el canangucho, en total catorce clanes. Así mismo instruyó a cada uno sobre con quién podía casarse dejando bien claro que por ejemplo, guacamaya con garza no se podía, al ser unión de dos plumas, pero que guacamaya con tigre, no era ningún problema, pues era piel con plumas. También estableció que los hijos heredarían el clan de su padre y pronunciando estas palabras volvió al tronco del palo y al río más grande, el río Amazonas.

domingo, 17 de febrero de 2008

Panamá - Mito Emberá Wounaan - Creación. Video

La comunidad indígena Emberá - Wounaan vive en Panamá, conservando todas las costumbres y sabiduría de sus antepasados. Su origen, que se remonta al principio de la Creación, es compartido por los "Carib", y por el grupo "Chocó".
El mito que presentamos enseguida aparece en el Blog Internatural, en donde se menciona que fue tomado del libro "La Comarca Emberá - Wounaan Leyenda y Tradición", Colección de Cuentos de la autora Yolanda Ríos de Moreno:
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Tatzitzetze (1) creó el universo, el hombre y las cosas. Cuatro mundos delante y cuatro mundos detrás de la tierra con sus dioses y poderes. De Tatzitzetze surge Caragabí, el amo de este mundo, quien con los años adquiere fuerza y conocimiento.
Caragabí se dedica a hacer muñecos de una roca llamada Mompahuará. Después de varios intentos como no le quedan bien, pide ayuda a Tutruica, dios del mundo Armucura (2).
Tutruica le obsequia un pedazo de barro, con el que logra darles vida soplando en sus frentes, manos y pies. Caragabí estaba muy orgulloso de su obra: Un hombre y una mujer. Ellos fueron castigados y transformados. El hombre en sol, llamado Humantahú y la mujer, en luna, la llamó Gedeco.
Después, Caragabí agregó las estrellas, estableció el número y comportamiento de la naturaleza y sus criaturas. Dio a cada cosa su nombre, su lugar y su trabajo; estableció leyes y el respeto a la vida humana, dando un orden definitivo a este mundo, pero se dio cuenta que el mundo no tenía agua. Envió a una paloma a buscarla en otros mundos, pero ésta no volvió.
Una noche, Caragabí soñó que en su mundo sí había agua y envió a un periquito a buscarla, éste la encontró en una cueva donde vivía una mujer llamada Genzera. La cueva estaba cerrada, dentro tenía mucha agua cristalina y peces, pero Genzera no quiso abrir la puerta. El dios Caragabí se presentó y le pidió agua, pero la mujer no respondió. Ante su silencio, él echó abajo la puerta y el agua salió. Como castigo por su maldad, cortó a Genzera en dos partes, pero ella no murió. Se convirtió en una gran hormiga negra que porta agua en su boca para dejarla en un árbol hueco llamado Genené.
El árbol Genené tiene un lugar especial. Dicen las tradiciones que los mares proceden de su tronco; los ríos de sus ramas, los riachuelos y arroyos de sus brotes grandes; y los pantanos de sus brotes chicos. Se cree que el árbol Genené y la roca Mompahuará están juntos en un lugar especial, rodeados de cuatro fuegos. Así se quedarán hasta el fin del mundo, cuando la roca se abrirá y el fuego crecerá formando un río ardiente que purificará la tierra y la hará más hermosa.
Notas:
(1) Primer Padre o Padre de Todos.
(2) Uno de los 8 Mundos creados por Tatzitzetze.