Este blog desea servir de vehículo de encuentro y de divulgación de los mitos latinoamericanos, para contribuir a que los antiguos personajes y situaciones simbólicas arquetípicas se contacten de nuevo con nuestras conciencias, despertando esa antigua habilidad que tenían nuestros antepasados de leerlas intuitivamente y de servirse de ellas como alimento espiritual. Para contextualizar el tema recomendamos iniciar con las lecturas de Pueblos indígenas en Latinoamérica, Pueblos indígenas en Colombia, Sentir Indígena, Definición de Mito,Consecuencias de olvidar los mitos, Mitos en Latinoamérica, Formas del Mito y Mitos de Creación. En estos últimos se desea hacer un especial énfasis.


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miércoles, 16 de abril de 2008

Venezuela - Mito Tamanaco - Diluvio y origen seres


Los tamanacos, pueblo indígena de filiación lingüística caribe hoy desaparecido, habitaron el norte del actual distrito Cedeño del estado Bolivar, Venezuela, área en la que situaban su punto de origen. El mito que se reproduce a continuación fue adaptado del libro Breve Diccionario de Mitología Grecolatina, del autor Germán Flóres.
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Amalivaca, el creador del género humano, llegó una vez en una canoa en el momento de la gran inundación que llaman la "edad del agua", cuando las oleadas del océano se estrellaban en el interior de las tierras, contra las montañas de La Encaramada. Todos los hombres se ahogaron, con la excepción de una pareja hombre y mujer, que se salvaron sobre las montañas, cerca de las orilllas del Asiveru, que los españoles llaman Cuchivero.
Amalivaca, viajando en un barco, grabó las figuras de la luna y del sol sobre la Roca Pintada (Tepumereme) de La Encaramada.
Después de la inundación, Amalivaca le dijo a la pareja, que él quería que ellos repoblaran otra vez las tierras.
-¿Cómo podemos hacerlo? -dijeron ellos, pensando que por muchos hijos que pudieran tener no podrían repoblar la tierra-.
-Arrojen detrás de ustedes los frutos de la palma moriche-.
Ellos buscaron la palmera de la vida que alzaba su tronco y tal como Amalivaca lo ordenó así lo hicieron: de cada semilla arrojada así, nacían hombres y mujeres tamanacos. Por eso los caribes del Cuchivero se llamaban "hijos del moriche".
Además, Amalivaca tenía unas hijas a quienes les gustaba mucho viajar. Para hacerlas sedentarias, Amalivaca les rompió las piernas y las unió a hombres nacidos de las semillas para, de esa manera, ayudar a la repoblación.
Cerca de esa caverna había una piedra grande; para los indígenas era un instrumento de música: la caja del tambor de Amalivaca. Amalivaca tenía un hermano, llamado Vochi, que lo ayudó a darle a la tierra la forma que tiene ahora. Los dos hermanos querían arreglar el Orinoco para que siempre se pudiera seguir la corriente del agua tanto para bajar como para subir. Así evitarían el uso de remos para ir a las fuentes del río; pero no pudieron nunca los hombres lograr que el Orinoco tuviera una doble inclinación.
Amalivaca arregló todo en América y se embarcó para ir a "la otra orilla", el mismo punto de donde había venido.