Este blog desea servir de vehículo de encuentro y de divulgación de los mitos latinoamericanos, para contribuir a que los antiguos personajes y situaciones simbólicas arquetípicas se contacten de nuevo con nuestras conciencias, despertando esa antigua habilidad que tenían nuestros antepasados de leerlas intuitivamente y de servirse de ellas como alimento espiritual. Para contextualizar el tema recomendamos iniciar con las lecturas de Pueblos indígenas en Latinoamérica, Pueblos indígenas en Colombia, Sentir Indígena, Definición de Mito, Consecuencias de olvidar los mitos, Mitos en Latinoamerica, Formas del Mito y Mitos de Creación. En estos últimos se desea hacer un especial énfasis.

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miércoles, 9 de julio de 2008

Perú - Mito Mochica - Creación ser humano

La Cultura Moche o Mochica se manifestó entre los siglos I y VI d. C., ocupando un territorio que se extendió por gran parte de lo que hoy es la costa norte del Perú, abarcando lo que vendrían a ser, los departamentos de Ancash, Lambayeque y La Libertad, en la actualidad. Este mito fue tomado de la página web del Boletín de Nueva York:
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Luchaban en todas las esferas cósmicas los dos poderes eternos: los Dioses y los Demonios, el genio del Bien y el Poder Maligno, para establecer la supremacía de sus propios derechos y rodaban por los diferentes mundos y los espacios siderales, en abierta y constante rebelión.
El Bien pretendía crear al ser que los ayudara en la obra de la evolución, al hombre, y el Mal quería impedir esta realización, que le conllevaría un enemigo declarado.
Surcando el Universo, llegaron aquellas fuerzas luchadoras a la Tierra, en la cual nada existía fuera del algarrobo, que era una planta rastrera, reptante, endeble y raquítica, la cual nada era, nada significaba, ni nada producía. Y a pesar de su mínima importancia, una de las lianas del algarrobo, se enroscó en los pies del Genio del Mal, accidente que fue aprovechado por su enemigo para dominarlo.
Entonces, y en agradecimiento, dijo el jefe de los Dioses: "Como si te hubieras adelantado a mis deseos, has contribuído a mi victoria. Tú serás desde hoy mi siervo, mi semejante y mi aliado. Para que tengas poder, tú serás el candidato elegido para ser Hombre y tendrás las características de un Dios encerrado, de un Dios en potencia, de un Dios encadenado. Hombre por fuera y Dios por dentro serás, desde ahora, grande y fuerte en tu aspecto; severo y sereno en tu forma; eterno y constante en tu vida. No necesitarás de Mí, el Sol, para vivir, porque a nadie debes tu emancipación sino a tí mismo y a mí."
Y al conjuro mágico se creó el indio mochica, que salió del propio árbol del algarrobo, ya mayestático.
Pero el demonio, que no estaba muerto sino cautivo, produjo su maldición, diciendo: "Puesto que te has tornado en mi enemigo y has contribuído a mi derrota, Yo, el Genio del Mal, en oposición a las virtudes que te han sido otorgadas, te concedo, para siempre una parte de mí mismo. Serás mi vasallo, mi prójimo y mi aliado. Aunque seas grande y fuerte, el fuego de la pasión te convertirá en cenizas; aunque seas severo y sereno, te conmoverás cuando el viento de la adulación te roce; aunque seas eterno y constante en tu vida, pesará sobre tí el soplo del olvido y de la ingratitud, y aun cuando sólamente necesitarás del Sol para vivir y perdurar, estarás unido a la Tierra, con todos sus vacíos y defectos, puesto que sólo así podrás aprovechar aquella primicia celestial. Y ten presente que a Mí también debes tu liberación. A tí y a Mí."