Este blog desea servir de vehículo de encuentro y de divulgación de los mitos latinoamericanos, para contribuir a que los antiguos personajes y situaciones simbólicas arquetípicas se contacten de nuevo con nuestras conciencias, despertando esa antigua habilidad que tenían nuestros antepasados de leerlas intuitivamente y de servirse de ellas como alimento espiritual. Para contextualizar el tema recomendamos iniciar con las lecturas de Pueblos indígenas en Latinoamérica, Pueblos indígenas en Colombia, Sentir Indígena, Definición de Mito, Consecuencias de olvidar los mitos, Mitos en Latinoamerica, Formas del Mito y Mitos de Creación. En estos últimos se desea hacer un especial énfasis.



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lunes, 15 de septiembre de 2008

Colombia - Mito Nukak - Gemelos opuestos

Los Nukak son un pueblo indígena que vive en la selva húmeda tropical, entre los ríos Guaviare e Inírida en el departamento del Guaviare, República de Colombia. En años recientes se encontró un grupo itinerante de nukak makú que había permanecido aislado por mucho tiempo, integrado por unas 40 personas, localizado en cercanías de Calamar, Guaviare. Estos mitos sobre Yuruparí fueron tomados de la página web del SINIC.
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En un principio había en la tierra dos personas: una hacía cosas buenas y se llamaba Tupana; hacía el bien. El otro personaje era Yuruparí, amigo del juego, las borracheras y los bailes. La palabra Yuruparí significa Diablo en Guaraní.
Yuruparí era amigo de mucha gente; lo contrario a Tupana, que tenía pocos seguidores. Un día Tupana resolvió matar a Yuruparí para no tener más dificultades y enemistades con él. Hizo una hoguera grande y allí quemó a Yuruparí; una vez hecho cenizas, vinieron sus amigos y con gran tristeza quedaron silenciosos.
Pasaron muchos días. De las cenizas retoñó una palma llamada pachua, que se convirtió en una mujer muy bonita. Vinieron mujeres al lugar y al mirar la palma tan hermosa llamaron a los hombres para convenir con ellos en tumbarla y construir un instrumento que imitara la voz de Yuruparí. Éste era el recuerdo viviente de Yuruparí. Tres pedazos de palma fueron suficientes para hacer el instrumento que imitó perfectamente su voz. Desde entonces las mujeres fueron las poseedoras del gran Yuruparí. Lo tocaban en las mañanas cuando iban al baño.
Las mujeres tenían la tarea de traer pepas del monte para que los hombres hicieran los oficios domésticos. Con el correr del tiempo, los hombres se aburrieron de ser ellos los llamados a hacer los quehaceres del hogar.
Además Yuruparí era hombre y las mujeres no deberían estar con él. Una sola reunión fue suficiente para que los hombres acordaran unánimemente ir a la mañana siguiente a donde las mujeres acostumbraban tomar el baño en el río, con el fin de quitarles el Yuruparí. Todos ellos armados con bejucos fueron al lugar donde se encontraban las mujeres bañándose y azotándolas las obligaron a entregar el Yuruparí.
Encontraron una mata de yuca y entonces hicieron chicha, tal como la hacía Yuruparí; desde entonces, los hombres acordaron que las mujeres no podían ver a Yuruparí. Descubrieron que la chicha era preparada con caldo de maní llamada manicuera y que esta manicuera era la misma sangre de Yuruparí: la chicha es sangre de Yuruparí porque éste se convirtió en yuca al ser quemado por Tupana. Por eso el hombre domina en la casa y la mujer trabaja en la casa y en la chagra. Los hombres acordaron que las mujeres no pueden ver a Yuruparí.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Aquí, en el Guaviare, celebramos la fiesta del yurupary, pero como simbolo de la abundancia y la prosperidad de un pueblo, es necesario tener en cuanta que el dominio no es solo de uno de los géneros pues finalmente hubo armonia y convivencia pacifica.