Este blog desea servir de vehículo de encuentro y de divulgación de los mitos latinoamericanos, para contribuir a que los antiguos personajes y situaciones simbólicas arquetípicas se contacten de nuevo con nuestras conciencias, despertando esa antigua habilidad que tenían nuestros antepasados de leerlas intuitivamente y de servirse de ellas como alimento espiritual. Para contextualizar el tema recomendamos iniciar con las lecturas de Pueblos indígenas en Latinoamérica, Pueblos indígenas en Colombia, Sentir Indígena, Definición de Mito, Consecuencias de olvidar los mitos, Mitos en Latinoamerica, Formas del Mito y Mitos de Creación. En estos últimos se desea hacer un especial énfasis.



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sábado, 7 de marzo de 2009

Colombia - Mito Catío - La escalera al cielo


Los Catíos, que habitan actualmente el occidente de Antioquia, pertenece a la comunidad de los Chocó, y el hecho de que sean conocidos con el nombre de la antigua tribu Catía se debe probablemente a que vinieron en siglos posteriores a ocupar su región. Este mito sobre la escalera al cielo fue tomado y adaptado de la obra Mitología Americana, del R.P. Mariano Izquierdo, C.M.F.:

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Tenía Caragabí una maravillosa escalera, muy distinta de las que labran los indios, la cual llegaba desde .la tierra al cielo, para que los catíos pudieran subir a conversar con él siempre que quisieran. Tan rara escalera era toda como de finísimo cristal, y tenía defendidos los flancos por unos pasamanos y barandas hechos como de un metal muy bruñido, a fin de vitarles el vértigo a cuantos subieran o bajaran, y descansaba en tierra sobre dos extrañas y hermosísimas flores.
Cuando los primeros indios pecaron, Caragabí les quitó la escalera, para que no volvieran a subir al cielo. Les pasó su mano creadora por los ojos, como sobándoselos, y les quitó aquella prodigiosa potencia visiva que primero tenían. Les derramó agua de coco en la cabeza, para que envejecieran.
El pecado, que acarreó a los hombres tamaño castigo, fue la fornicación. Algunos agregan ciertas circunstancias a la narración de la caída de los primeros hombres, diciendo que,
como una mujer pecadora, se dispusiese a subir por la escalera del cielo para conversar con Caragabí; el niño, fruto del pecado, tocó con sus manecitas inquietas una de las misteriosas flores sobre que descansaba la escalera, y en el mismo instante se derrumbó de los aires la escalera: los que iban ya subiendo por lo alto de ella, lograron entrar en el cielo; los demás cayeron a tierra.
Cuentan también los catíos que los primitivos indios oían muy bien desde la tierra los cantos y músicas del cielo, pues en aquel tiempo no estaba el cielo tan distante como ahora. Engolosinados los hombres por tan deliciosas melodías, proyectaron construir una escalera que llegara hasta el cielo; pero Caragabí se opuso a ello. Los indios persistieron en su intento y llevaban ya muy arriba su escalera, cuando. Caragabí, indignado por su rebeldía, los derribó de lo alto y se llevó mucho más lejos los pabellones del cielo, para que no volvieran los hombres a intentar la construcción de otra escalera.
Después de la muerte, el alma humana se presenta a Caragabí, quien la recibe en una antesala del cielo. Si el alma ha pecado, comparece negra; pero de lo contrario, se ve blanca. Caragabí somete al alma pecadora a la prueba del martillo, con el cual la va golpeando en la cabeza, como para hacerle saltar la roña del pecado, hasta que quede blanca del todo.
Allí tiene provistos dos baldes, uno de agua hirviendo y otro le agua fría. Pasa el alma, ya blanca, por estos dos baños sucesivos y queda en disposición de entrar en el cielo, a su Baha. Pero hay pecados para los cuales no son suficientes unas purgaciones tan expeditivas, como las dichas, sino que Caragabí somete a las almas pecadoras a trabajar, como jornaleros, por un mes, un año y hasta quince o veinte años. Una vez que han pagado el castigo que merecían, Caragabí las llama al cielo.
Todavía hay otros pecados mucho más graves, que no admiten remisión ni purgación en la otra vida, según los catíos. Esos pecados son la fornicación de indio con civilizado, el incesto y el homicidio. A las almas que comparecen en la otra vida cargadas con estos pecados y delitos, Caragabí las conviene en peces y las echa al infierno

2 comentarios:

Gabriela dijo...

Profesor, me ha resultado muy interesante su apropiación y transcripción al blog de la información con la que trabaja. Trabajo con la conceptualización del mito, en tanto su función social y la posibiliadad que existe en leer nuestro propio mito a modo de releto que ordena nuestras prácticas en tanto actores sociales. Gracias por su aporte al mundo bloggero! Gabriela
www.lecturamitopersonal.blogspot.com

Alberto Pirez dijo...

Profesor, me ha llamado la atención en gran medida, este mito. Es grato leer de vez en cuando alguno que otro relato proveniente de las culturas prehispanicas.
Por mera curiosidad, he buscado varios relatos de esta clase que se relacionen, y uno de ellos es el de la Atlántida, la cual es incluso mencionada en los diálogos de Platón. Otro ejemplo, es el diluvio universal, que yace en todas las culturas, o casi todas. Se que existe un mito de una clase de ciudad flotante. Ojalá, de hallarlo, pueda presentarlo en alguna ocasión.

Ya de paso, lo invito a mi blog.
http://albertopirez.blogspot.com