Este blog desea servir de vehículo de encuentro y de divulgación de los mitos latinoamericanos, para contribuir a que los antiguos personajes y situaciones simbólicas arquetípicas se contacten de nuevo con nuestras conciencias, despertando esa antigua habilidad que tenían nuestros antepasados de leerlas intuitivamente y de servirse de ellas como alimento espiritual. Para contextualizar el tema recomendamos iniciar con las lecturas de Pueblos indígenas en Latinoamérica, Pueblos indígenas en Colombia, Sentir Indígena, Definición de Mito,Consecuencias de olvidar los mitos, Mitos en Latinoamérica, Formas del Mito y Mitos de Creación. En estos últimos se desea hacer un especial énfasis.


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martes, 28 de enero de 2014

México - Mito Azteca - El dios Nanahuatzin

El pueblo Azteca, antes llamado mexica, fue el último de los grupos nahuatlacos que llegaron a la cuenca de México, a finales del siglo XIII, cuando la mayor parte de los territorios centrales del país habían sido ocupados. Por tal motivo, se vieron obligados a luchar incansablemente para establecerse en el gran lago de México, en donde construyeron su espléndida capital, Tenochtitlán. El siguiente mito del dios Nanahuatzin sucede en el contexto de los Cinco Soles aztecas y fue tomado de la obra Guerreros, Dioses y Espíritus de la Mitología de América Central y Sudamérica, de Douglas Gifford.
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Después de que concluyera la Edad del cuarto Sol, nada alumbraba el mundo. Sin luz nada podía crecer. Las plantas no daban fruto, los humanos no podían vivir, los animales no podían ver los senderos del bosque. Los dioses entonces decidieron reunirse para adoptar una solución. Al fin encargaron a un pequeño dios, que tenía la piel cubierta de costras y de manchas, y al que nadie tenía en gran estima, que diese luz al mundo.
—Tú, Nanahuatzin, te ocuparás de buscar la luz, crearás el sol y traerás el calor que da vida al hombre —le dijeron los otros.
Nanahuatzin aceptó humildemente el encargo, pero al mismo tiempo otro dios, que era más bien engreído, se ofreció a ayudarles, esperando alcanzar con ello influencias y gloria. Se llamaba Teccuciztecatl y era el dios de las conchas marinas. 

México - Mito Azteca - La inundación, Tata y Nena



El pueblo Azteca, antes llamado mexica, fue el último de los grupos nahuatlacos que llegaron a la cuenca de México, a finales del siglo XIII, cuando la mayor parte de los territorios centrales del país habían sido ocupados. Por tal motivo, se vieron obligados a luchar incansablemente para establecerse en el gran lago de México, en donde construyeron su espléndida capital, Tenochtitlán. El siguiente mito de Tata y Nena sucede en el contexto de los Cinco Soles aztecas y fue tomado de la obra Guerreros, Dioses y Espíritus de la Mitología de América Central y Sudamérica, de Douglas Gifford.

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Según la tradición azteca, la historia del mundo se debe a cinco Edades, o cinco Soles. Hay distintas versiones acerca de la leyenda de los Soles.
Algunos dicen que la primera Edad se asentó en un mundo dominado por la oscuridad, en el que sólo había animales merodeando por las vastas extensiones en donde no podía darse ningún otro tipo de vida. De haber existido ya por aquel entonces los humanos, hubieran sido devorados por los gatos monteses y por los ocelotes. Tan poderosos eran aquellos animales, que su tiempo es conocido como el de la Edad de los Gatos Monteses.
Sin embargo, al cabo del tiempo hubo gente que sobrevivió, porque los ocelotes no fueron capaces de comérselos a todos; pero, cuando la Edad de los Gatos Monteses llegó a su término, los hombres que allí quedaban se convirtieron en monos.

sábado, 18 de enero de 2014

Colombia - Mito Huitoto - Nofideño, la Gran Madre

Los indígenas Huitoto (o witoto) habitan en la zona del sur del departamento del Amazonas de Colombia. Se estima que esta etnia tiene una población de 6.245 personas. Los Huitoto hablan diversos dialectos de acuerdo con la zona donde se asientan. Este relato está tomado Las palabras de origen, de la Biblioteca básica de los pueblos indígenas de Colombia, del Ministerio de Cultura. El autor de este compendio es el filósofo colombiano Fernando Urbina. La narración es la siguiente:

Ella se llama Nofïdeño y es la madre de todo. Genera los temblores, que es cuando cambia la tierra de puesto y sacude todos los árboles frutales para que alternen los frutos y pueda así aumentar la gente.
Ella se acurruca para dar a luz y al hacer la fuerza necesaria para parir las frutas vienen los remezones de la tierra, eso que llamamos temblores.
Cambia de hombro la tierra y revisa los árboles del otro lado. De esa manera descansa, pero la tierra tiembla; entonces dice:
–¿Por qué mis hijos no quieren aumentar? Voy a mirarlos.
Baja entonces el mundo de su hombro y busca entre los árboles aquellos que son estériles, que no dan fruto, y arranca y bota y los cambia por buenos, para que todas las mujeres den a luz hijos en esta tierra con el fin de que no se desperdicien las frutas trabajadas por el hombre. Y esto es muy claro, pues entre más poquita sea la gente, más se desperdician las frutas.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Chile - Mito Mapuche - El Diluvio


Los Mapuches (o araucanos) han ocupado zonas de Chile y en Argentina en las Provincias de Neuquén y Río Negro. A la llegada de los conquistadores, superaban el millón de personas y nunca pudieron ser dominados por los españoles. Actualmente hay un movimiento de recuperación de sus aspectos culturales, su reconocimiento como etnia y de recuperación de sus tierras. Este mito fue tomado de la obra Mitología Americana: selección de los mitos aborígenes de América. Madrid: Ediciones Guadarrama, del autor Mariano Izquierdo G., R.P. (1956). El mito dice:



Según la leyenda araucana, hace muchos siglos, las
cataratas del Calfú (cielo) se abrieron de un modo arrollador.
Rápidamente las aguas empezaron a inundar la tierra de Arauco
con furia incontenible, produciendo estragos de muertes y
destrucciones por doquier. El gran pueblo araucano comprendió
que se hallaban abocados a una catástrofe universal sin
precedentes.

Chile - Mito Daguita - La Gran Sequía

Diaguita es la denominación quechua con etimología aimara, que significa "serrano" impuesto por los incas, divulgada luego por los españoles, de un conjunto de pueblos independientes con un idioma común, el cacán; ellos se autodenominaban pazioca o paccioca. En el Noroeste argentino y en el Norte Chico de Chile, especialmente en los valles Calchaquíes, a partir de 850, los diaguitas desarrollaron una cultura de gran riqueza, que arqueológicamente se corresponde con la Cultura Santa María. Vivían en poblados organizados, usaban metales y eran alfareros. Este mito fue tomado de la obra Mitología Americana: selección de los mitos aborígenes de América. Madrid: Ediciones Guadarrama, del autor Mariano Izquierdo G., R.P. (1956). El mito dice:


 
 
 
Cuentan que en tiempos muy antiguos la tribu diaguita,
prevalida de su industrioso ingenio, incurrió en abominables
excesos, con abandono de los deberes para con Dios. En vez de servirse del maíz para su alimento cotidiano, dieron en
fermentarlo e inventaron la chicha y no pararon hasta
embrutecerse con tremendas y continuas borracheras.

Brasil - Mito Chamacoco - Creación desde abajo

Los chamacocos, también conocidos como Jeywo, son un pueblo indígena del Chaco Boreal que en el Paraguay habita el Departamento Alto Paraguay junto a la costa del río Paraguay, junto con pequeños grupos que han emigrado a otros departamentos, y en Brasil existe un pequeño grupo autóctono en la Reserva Indígena Kadiwéu del estado de Mato Grosso del Sur. Este mito fue tomado de la obra Mitología Americana: selección de los mitos aborígenes de América. Madrid: Ediciones Guadarrama, del autor Mariano Izquierdo G., R.P. (1956). El mito dice:
 
 
 
Los chamacocos, y también los blancos y los demás hombres,
vivían debajo de la tierra. Los chamacocos subieron hasta
la superficie por un bramante o hilo de cierto cáñamo que
llaman caraguatá. El primero que apareció en la tierra fue un
chamacoco muy pequeño; detrás fueron llegando otros
muchos. Un perro cortó el bramante. Sólo unos pocos subieron,
porque en la tierra había pocos animales para comer.
Por eso, más tarde, los chamacocos y, con ellos, los blancos
y los demás hombres, subieron por un palo altísimo hasta el
cielo, en donde hay más abundante caza. Entonces vino el
daola, que, según afirma el viejo cacique Orpa, es un pájaro
muy pequeño. Y ¿qué hizo el daola? Cortó el palo, y todos
los chamacocos, como también los blancos y los demás hombres
que subían palo arriba, se cayeron a tierra.
Por eso ahora hay tan pocos chamacocos.