Este blog desea servir de vehículo de encuentro y de divulgación de los mitos latinoamericanos, para contribuir a que los antiguos personajes y situaciones simbólicas arquetípicas se contacten de nuevo con nuestras conciencias, despertando esa antigua habilidad que tenían nuestros antepasados de leerlas intuitivamente y de servirse de ellas como alimento espiritual. Para contextualizar el tema recomendamos iniciar con las lecturas de Pueblos indígenas en Latinoamérica, Pueblos indígenas en Colombia, Sentir Indígena, Definición de Mito,Consecuencias de olvidar los mitos, Mitos en Latinoamérica, Formas del Mito y Mitos de Creación. En estos últimos se desea hacer un especial énfasis.


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lunes, 19 de noviembre de 2012

Chile - Mito Mapuche - El Diluvio


Los Mapuches (o araucanos) han ocupado zonas de Chile y en Argentina en las Provincias de Neuquén y Río Negro. A la llegada de los conquistadores, superaban el millón de personas y nunca pudieron ser dominados por los españoles. Actualmente hay un movimiento de recuperación de sus aspectos culturales, su reconocimiento como etnia y de recuperación de sus tierras. Este mito fue tomado de la obra Mitología Americana: selección de los mitos aborígenes de América. Madrid: Ediciones Guadarrama, del autor Mariano Izquierdo G., R.P. (1956). El mito dice:



Según la leyenda araucana, hace muchos siglos, las
cataratas del Calfú (cielo) se abrieron de un modo arrollador.
Rápidamente las aguas empezaron a inundar la tierra de Arauco
con furia incontenible, produciendo estragos de muertes y
destrucciones por doquier. El gran pueblo araucano comprendió
que se hallaban abocados a una catástrofe universal sin
precedentes.

Chile - Mito Daguita - La Gran Sequía

Diaguita es la denominación quechua con etimología aimara, que significa "serrano" impuesto por los incas, divulgada luego por los españoles, de un conjunto de pueblos independientes con un idioma común, el cacán; ellos se autodenominaban pazioca o paccioca. En el Noroeste argentino y en el Norte Chico de Chile, especialmente en los valles Calchaquíes, a partir de 850, los diaguitas desarrollaron una cultura de gran riqueza, que arqueológicamente se corresponde con la Cultura Santa María. Vivían en poblados organizados, usaban metales y eran alfareros. Este mito fue tomado de la obra Mitología Americana: selección de los mitos aborígenes de América. Madrid: Ediciones Guadarrama, del autor Mariano Izquierdo G., R.P. (1956). El mito dice:


 
 
 
Cuentan que en tiempos muy antiguos la tribu diaguita,
prevalida de su industrioso ingenio, incurrió en abominables
excesos, con abandono de los deberes para con Dios. En vez de servirse del maíz para su alimento cotidiano, dieron en
fermentarlo e inventaron la chicha y no pararon hasta
embrutecerse con tremendas y continuas borracheras.

Brasil - Mito Chamacoco - Creación desde abajo

Los chamacocos, también conocidos como Jeywo, son un pueblo indígena del Chaco Boreal que en el Paraguay habita el Departamento Alto Paraguay junto a la costa del río Paraguay, junto con pequeños grupos que han emigrado a otros departamentos, y en Brasil existe un pequeño grupo autóctono en la Reserva Indígena Kadiwéu del estado de Mato Grosso del Sur. Este mito fue tomado de la obra Mitología Americana: selección de los mitos aborígenes de América. Madrid: Ediciones Guadarrama, del autor Mariano Izquierdo G., R.P. (1956). El mito dice:
 
 
 
Los chamacocos, y también los blancos y los demás hombres,
vivían debajo de la tierra. Los chamacocos subieron hasta
la superficie por un bramante o hilo de cierto cáñamo que
llaman caraguatá. El primero que apareció en la tierra fue un
chamacoco muy pequeño; detrás fueron llegando otros
muchos. Un perro cortó el bramante. Sólo unos pocos subieron,
porque en la tierra había pocos animales para comer.
Por eso, más tarde, los chamacocos y, con ellos, los blancos
y los demás hombres, subieron por un palo altísimo hasta el
cielo, en donde hay más abundante caza. Entonces vino el
daola, que, según afirma el viejo cacique Orpa, es un pájaro
muy pequeño. Y ¿qué hizo el daola? Cortó el palo, y todos
los chamacocos, como también los blancos y los demás hombres
que subían palo arriba, se cayeron a tierra.
Por eso ahora hay tan pocos chamacocos.

Brasil - Mito Parecis - Origen de los seres

La comunidad de los Parecís, habitan la microrregión de su mismo nombre (Parecis), en el estado brasilero de Mato Grosso perteneciente a la mesorregión Norte Mato-Grossense. Su población fue estimada en 2006 por el IBGE en 83.511 habitantes y está dividida en cinco municipios. Posee un área total de 59.224,041 km². Cubre las ciudades que forman parte del inicio de la Meseta del Parecis. La principal fuente de sustento de esa región es la agricultura. Este mito fue tomado de la obra Mitología Americana: selección de los mitos aborígenes de América. Madrid: Ediciones Guadarrama, del autor Mariano Izquierdo G., R.P. (1956). El mito dice: 

Enore, que es el Ser Supremo, apareció
en Atiu, que está en Sakuriuiná, Ponte de Pedra.
Cortó un palo; esculpió en él una figura humana y lo fijó
en tierra. Luego cortó una varita, con la que dio unos
golpecitos en el palo; y el palo súbitamente trocóse en hombre.
Procedió Enore de igual modo con otro leño, el cual
luego al punto se volvió mujer.
Esta fue la primera pareja humana que hubo en el mundo.
Su primer hijo fue Zalúie, y su primera hija tuvo por nombre
Hoholaialo. Más tarde, a los primeros padres de los
hombres les nació otro hijo, a quien llamaron Kamáikore y otra
hija, por Uhaiuarirú.
Convocó Enore, al cabo de algún tiempo, a Zalúie y a
Kamáikore y preguntóles qué preferían en el reparto que
iba a hacerles de los bienes de la tierra.
Zalúie no quiso escopeta, ni buey, ni caballo; la primera,
por ser pesada y peligrosa; los últimos, porque ensucian
el piso de las casas. Escogió más bien el arco, la flecha y
demás enseres que usan los parecís.
Kamáikore quedó poseedor de los otros bienes de Enore
y fue más afortunado y feliz; dominó el mundo, y sus hijos
prosperaron.

domingo, 18 de noviembre de 2012

Colombia - Mito Awá - Origen seres humanos

El pueblo indígena Inkal Awá (en español "gente de la montaña") está asentado en el municipio de Ricaurte, al sur occidente del Departamento de Nariño, República de Colombia, sobre la cordillera Occidental, a una altura que va desde los 300 hasta los 2500 m.s.n.m. Limita al norte con los municipios de Barbacoas y Samaniego, al Sur con el municipio de Cumbal y la República del Ecuador, al oriente con el Municipio de Mallama y al occidente con el municipio de Tumaco (Plan de vida AWA, 2002). El mito que se relata a continuación fue tomado de la página web Xexus Ventana Cultural, y es recogido por Jaime Miguel Silva. etnoeducador Awá. El mito narra lo siguiente:



Cuentan los mayores que en la antigüedad no existía gente, solo árboles cubiertos de barbacha, había un árbol grande que tenía bastante barbacha negra, esta fue desarrollándose con el agua hasta que creció y llego a tierra, transformándose poco a poco en Inkal Awá.
Los árboles en esa época se comunicaban entre ellos, hoy también se comunican por eso no se pueden cortar con el machete o el hacha, por que son personas y sangran como el Tangare, el Sangrario, y el Chino, Mancha-ropa, caucho, Sangre de Dagro entre otros.
En la realidad el hombre Awá viene de la selva y pertenece a ella, y a ella vuelve de nuevo.
Los árboles en la montaña se quieren transformar en árboles grandes y con el tiempo ser árboles gigantes y dar frutos, para servir al hombre Awá.
El primer hombre fue de nariz larga y hombre grande. Entonces Dios no quiso que este hombre estuviera solo e hizo aparecer de una barbacha más blanca a la mujer, ashampa watsal.
Y le luego Dios le pregunto a la mujer si quería vivir con el y ella respondió que si al igual que el hombre respondió que sí. Así quedaron viviendo ellos dos juntos.
Al tiempo llegaron a tener un hijo que les acompañaba y este cuando iba creciendo sus padres le iban enseñando todos los trabajos que ellos hacían.
Luego en una noche oscura nació una niña. Los dos hijos hicieron procrear la tierra y la poblaron.
El mundo de Dios
El mundo de los muertos
El mundo del Awá
El mundo de abajo
Los ancianos Awa cuentan que antiguamente los árboles y los pájaros salían a conversar entre los de su especie. También tanto los árboles como los pájaros conversaban con las personas.
Cuando una mujer se encontraba embarazada y se aproximaba el nacimiento del nuevo ser, los árboles se preocupaban y conversaban entre sí sobre el niño o niña que estaba por nacer.
Igualmente los pájaros salían a conversar entre sí sobre el nuevo Awa que la mujer estaba a punto de dar a luz
Los árboles deseaban que el nuevo ser que iba a nacer fuese niña porque ella no los mataría, pues la mujer no suele cortar los árboles y destruir la selva
Los pájaros por el contrario deseaban que la mujer diese a luz un varón porque él los alimentaría, pues los varones suelen tumbar los árboles y sembrar, y de esta manera habría sementeras a donde ir a comer
De esta manera cuando nacía un niño los pájaros se alegraban en tanto que los árboles lloraban, mientras que cuando nacía una niña los árboles se ponían contentos y los pájaros tristes.

Colombia - Mito Awá - Creación


El pueblo indígena Inkal Awá (en español "gente de la montaña") está asentado en el municipio de Ricaurte, al sur occidente del Departamento de Nariño, República de Colombia, sobre la cordillera Occidental, a una altura que va desde los 300 hasta los 2500 m.s.n.m. Limita al norte con los municipios de Barbacoas y Samaniego, al Sur con el municipio de Cumbal y la República del Ecuador, al oriente con el Municipio de Mallama y al occidente con el municipio de Tumaco (Plan de vida AWA, 2002). El mito que se relata a continuación fue tomado de la página web Xexus Ventana Cultural, y es recogida por el etnoeducador Awá Jaime Miguel Silva. El mito narra lo siguiente:

 
En un principio no existía nada.
Nació una hierba que dio origen a dos personajes: Dios y el Diablo;
cuando nacieron andaban conociendo el mundo.
Mirando que el mundo se encontraba vacío decidieron darle vida,
crear las cosas de acuerdo a sus intenciones de cada uno. Se sentaron
de frente y comenzaron a hacer la tierra.
Dios creó la tierra, el Diablo hizo las peñas.
Dios creó las aves, el Diablo hizo los murciélagos.
Dios creó las iguanas, el Diablo hizo las serpientes.
Dios creó las flores, el Diablo hizo las plantas con espinas.
Luego el Diablo quería hacerse dueño de todas las cosas. Entonces
ellos se colocaron a pelear. El Diablo tenía una escopeta para matar
a Dios.
Dios le dijo:
–Tírame –y el Diablo le disparó.
Cuando le disparó, Dios cogió en la mano los plomos. Luego le
disparó Dios al Diablo [y] este no murió, pero no pudo coger con su
mano los plomos como lo hizo Dios.
Dios le dijo:
–Como no pudiste agarrar los plomos perdiste.
Entonces el Diablo no pudo hacerse dueño de todo el mundo.
Luego Dios y el Diablo se pusieron a crear las personas. Dios sacó
tierra blanca de un metro de profundidad y empezó a hacer las personas.
Cuando terminó de hacer los dibujos estos se negrearon, eran
tres muñecos de barro.
El Diablo también hizo, pero de la misma raza del Diablo; este
creó todos los espíritus de la selva o montaña. Ellos asustan, hacen tener
miedo, en ocasiones enferman a la gente awá; en ocasiones matan
comiéndose el corazón, o el alma, en especial la de los niños, y la gente
que es débil de la sangre.
Luego Dios les dio vida a los muñecos de barro, y los mandó a que
fueran a bañarse al chorro, y les aconsejó que no se bañaran mucho,
pero el primero que entró no supo escuchar y se bañó más del tiempo
indicado. Este salió muy blanco. En seguida entró el otro al chorro el
agua, [que] se estaba secando, [y] alcanzó a bañar pero salió con la piel
amarilla. Este fue el indígena. Por último entró el otro y no alcanzó a
bañarse más que las palmas de las manos y las plantas de los pies. Este
fue el negro.
Después hizo dios los animales y las plantas; el diablo hizo toda lo
contrario: dios hizo el venado, el diablo el gusano; dios hizo la vaca,
el diablo la monchira.