Este blog desea servir de vehículo de encuentro y de divulgación de los mitos latinoamericanos, para contribuir a que los antiguos personajes y situaciones simbólicas arquetípicas se contacten de nuevo con nuestras conciencias, despertando esa antigua habilidad que tenían nuestros antepasados de leerlas intuitivamente y de servirse de ellas como alimento espiritual. Para contextualizar el tema recomendamos iniciar con las lecturas de Pueblos indígenas en Latinoamérica, Pueblos indígenas en Colombia, Sentir Indígena, Definición de Mito,Consecuencias de olvidar los mitos, Mitos en Latinoamérica, Formas del Mito y Mitos de Creación. En estos últimos se desea hacer un especial énfasis.


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martes, 29 de abril de 2008

Bolivia - Mito Inca - Héroe civilizador


Los Incas se consolidaron como el estado prehispánico de mayor extensión en América. Abarcó los territorios andinos que corresponden actualmente al sur de Colombia, pasando por Ecuador, Perú, Bolivia, hasta el centro de Chile y el noroeste de Argentina. El mito boliviano que contamos a continuación complementa un mito peruano relatado anteriormente. Lo nuevo de esta historia es que profundiza en la obra de Manco Capac y su esposa Mama Ocllo. Este mito fue recogido y adaptado de la página web Aquí Bolivia:
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Luego de su primera creación de gigantes, Viracocha vio que esos no eran los seres que había deseado crear, por lo que produjo un gigantesco diluvio que anegó la tierra. Las aguas de los lagos Titicaca y Poopó son recuerdos de aquel inmenso diluvio que provocó Viracocha. Para la nueva creación, Wirakocha quiso dar Luz a la nueva raza de hombres; descendió entonces a las profundidades del lago Titicaca y de sus aguas sacó las esferas luminosas del Sol y de la Luna y las elevó al firmamento, asignando a cada una la función de iluminar a la Tierra y a la humanidad que iba a crear. Al Sol le encargó el día y a la Luna, la noche. Desde entonces, los dos astros recorren infatigables, como dos compañeros que nunca se ven, el mismo camino por el Cielo.
Virakocha decidió crear la nueva raza, la cual debía ser superior a todas las precedentes, porque debía tener el don del sentir profundo; así que esta vez no utilizó la piedra ni ningún material duro; la hizo de materiales blandos. Esta fue la nueva raza que saliendo de las cavernas de Pacarij Tampu repobló la Tierra.
Pero estos runas que se extendieron por las cuatro direcciones y hasta los confines del mundo carecían de los medios que ahora disponemos: no sabían tallar, ni tejer, ni hacer construcciones; desconocían la ciencia del cultivo y el cuidado de los animales; ignoraban la utilización del fuego y la forja de metales. Cubrían su desnudez con pieles y guarecíanse en las oquedades de las cavernas.
Entonces, el gran Inti, el que nos da Luz y Vida al aparecer cada mañana, vino a compadecerse de aquellos seres. Sabiendo que estos hombres eran capaces de mejores cosas, envió a dos hijos suyos: un hombre y una mujer, con la misión de sacar a aquella gente del estado de barbarie en que vivían, enseñándoles los oficios y artes de una vida verdaderamente humana. El hombre se llamaba Manco Capac y su mujer, hermana de origen, se llamaba Mama Ocllo.
Entregó á los dos hermanos una vara de oro advirtiéndoles antes de partir:
"Esta vara debeis llevarla con vosotros porque ella va a indicaros en donde construireis Mi Templo y éste será el centro mismo de la ciudad que ha de regir la nueva nación".
"En cada alto del camino, sea para dormir, comer o descansar, tratad de introducir la vara en la tierra. No todo lugar es apto para que esta vara de oro se introduzca; solo aquél en que la vara se hunda como si fuera en el agua, será el lugar apropiado."
"Al llegar allá debeis cuidar a aquellas gentes como Yo cuido a la Tierra o como un Padre cuida a sus retoños."
"Ahora voy a dejaros en el punto donde debeis comenzar vuestro recorrido."
Virakocha trasladó a Manco Capac y Mama Ocllo hasta la isla del Sol en el interior del lago Titicaca y dejándolos allí, señalóles rumbo al Norte.
Manco Capac y Mama Ocllo tomaron las márgenes del lago e iniciaron la marcha. Atravesaron muchos valles, cuencas y elevaciones cordilleranas; subieron laderas y montañas y en cada lugar encontraron gente viviendo en condiciones subhumanas.
Siempre que se sentaban a descansar, Manco Capac sacaba la vara y trataba de introducirla en el suelo; no obstante, parecía que toda tierra era dura y jamás se introduciría; pero un día, al llegar a los pies del cerro Goanakauri y al poner Manco Capac la vara sobre el suelo, ésta se hundió sin dificultad -como si el agua estuviera- produciéndose y cumpliéndose lo previsto: Inti, a través del oro, se unía a la tierra; el mundo celeste se interpenetraba con el terrestre por este prodigio y este lugar era la Guaca esperada.
Antes de iniciar la construcción tenían que reunir a la gente que formarían la nación Incaica. Manco Capac viajó hacia el Norte y su hermana se dirigió al Sur.
En el largo caminar, los hijos del Sol liberaron a mucha gente del estado en que vivían, enseñándoles las ciencias y las artes: el cultivo de la tierra; las fases de la Luna; la selección de la semilla; la construcción de acueductos y terrazas; el uso de la piel y lana de los llamas y alpacas; la utilización de plantas y elementos vivos para la curación de enfermedades.
Estos fueron los saberes que impartieron Manco Capac y Mama Ocllo en su camino, amalgamando inmensos grupos de gente y formando una gran nación.
Más tarde, los miembros de dicha nación construyeron el Intiwasi o Templo del Sol en la grandiosa ciudad que ahora es el Cusco.

domingo, 27 de abril de 2008

Colombia - Mito Kogi - Origen del agua


Los Kogi se encuentran ubicados en la vertiente norte y sur de la Sierra Nevada de Santa Marta, Colombia, en la parte correspondiente a Guatapurí, en el Resguado Arhuaco de la Sierra; la mayoría de su población vive en los departamentos de La Guajira, Cesar y Magdalena. La población se estima en 9.911 personas y su lengua aborigen pertenece a la familia linguistica Chibcha. Este mito fue tomado de la obra Los Kogi de Sierra Nevada, de Gerardo Reichel-Dolmatoff:
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Así fue como se formó el mundo. Como nació Sintána; como consiguió la Tierra Negra y como nacieron los Buenos y los Malos Mamas'. Pero no había comida todavía. Sólo había gente, hombres y mujeres. Entonces Nyíueldue tomó una mujer y un hombre y con ellos hizo comida. Tomó la mujer y de su canilla hizo la yuca, de su muslo el ñame, de sus brazos otra clase de ñame, de sus manos otra clase de yuca, de sus ríñones la batata, de sus intestinos los fríjoles, de su talón la papa, del dedo de su pie la malanga, de sus ojos el árbol totumo, de su saliva el algodón, de su pelo la coca, de sus senos la totuma, de su cabeza el ñame de cabeza y de su vagina una fruta que ya no hay. Entonces tomó al hombre y de él hizo el maíz. De su tejáuaw hizo el ñame de bejuco. Entonces cogió los corazones de ambos y de ellos hizo gente. Así Nyíueldue hizo la comida y todos comieron y sembraron las semillas.
Entonces, como todavía no había agua dulce en la tierra, la Madre mandó bajar a Satuviá. Satuviá hizo las lagunas en el Páramo y de las lagunas hizo nacer ríos que bajaban al mar. Así había agua para beber. Entonces la Madre mandó a JaIyuintána para que se hiciera cargo del mar. Entonces la Madre mandó a Kassaúgi a la tierra y Kassaúgi hizo todos los árboles.
Entonces vino Auitsáma, la Madre de las Culebras. Ella vivía, en el Monte y se iba a todas las lagunas y allá dejaba culebras que nacían de su cuerpo. Así nacieron diez y ocho clases de culebras, pero un Mamá recogió las culebras y las puso en una olla grande y la puso en el fogón para matarlas.
Todas murieron, pero cuatro culebras se fueron y de ellas vienen todas las culebras que hay. Por eso hay cuatro Padres de las Culebras: Aldauhuíku, Aldu-kúkui, Aldáui-kúkui y Shiváldo-kukui.

Colombia - Mito Barí - Origen de los seres


Los Barí viven en la frontera con Venezuela en la serranía de los Motilones, departamento de Norte de Santander, Colombia. Habitan una región del bosque húmedo tropical en la hoya del río Catatumbo. Su población se estima en 3.617 personas. Su lengua pertenece a la familia linguística Chibcha. El mito que se cuenta a continuación fue recogido del libro Colombia: Mitos y Leyendas del autor Luis María Sánchez. La historia cuenta lo siguiente:
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En el principio de los tiempos los Barí vivían en el cielo, un lugar situado arriba, muy arriba de la tierra; era una especie de edén cubierto de árboles hermosos y aguas cristalinas, en cuyas fuentes no sólo se reflejaban sus figuras, sino que jugueteaban los peces con las siluetas bellamente coloreadas de las flores.
Un día miraron por entre un tenue follaje hacia abajo y descubrieron la tierra y en ella no sólo bosques con animales de todas las especies, sino ríos plenos de peces y frutas por doquier.
-"Cómo será de agradable cazar y pescar allá" - se dijeron y... optaron por descender; para ello se valieron de larguísimos y resistentes bejucos que iban uniendo por sus extremos; cuando lo consideraron suficientemente largo, lo arrojaron al vacío y comenzaron a bajar por él, unos detrás de otros.
Cuando todos se encontraban sobre la tierra pasó un zamuro o gallinazo y con el pico cortó el larguísimo bejuco. Así quedaron los Barí por fuera de su cielo y desde entonces vagan sin cesar por las regiones del Catatumbo, esperando encontrar algún día el camino del cielo para volver a encontrarse en el lugar de sus más grandes aspiraciones.

sábado, 26 de abril de 2008

Colombia - Mito Kogi - Origen del fuego


El grupo Kogi se asentó en la costa caribe de Colombia, en las vertientes norte y sur de la Sierra Nevada de Santa Marta, cuyos picos se elevan a casi 6.000 metros sobre el nivel del mar. Actualmente su población es aproximadamente de 5.000 personas. Su lengua pertenece a la familia lingüística chibcha que guardan parentesco con los antiguos Tayronas y habitan en el resguardo Arhuaco, compartido con otras comunidades. Este mito que transcribimos fue tomado de la obra Los Kogi de Sierra Nevada, de Gerardo Reichel-Dolmatoff:
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Sintána, el primer hombre, vivía en la playa del mar. Pero no tenía fuego. Entonces pidió a la Madre que le diera fuego para preparar su comida, pero la Madre dijo: 'No te daré fuego porque
hace daño'. Entonces Sintána pidió otra vez a la Madre y dijo: 'Madre, dame fuego'. Pero la Madre contestó: 'No te lo daré'. Por fin, cuando Sintána le pidió otra vez, la Madre parió un niño. Lo llamó Guxtsé-Fuego.
Sintána había subido de la playa hacia la montaña. Allá encontró muchos árboles pero no encontró comida. Encontró mucha piedra pero no encontró fuego. Algunas piedras finas tenían algo de fuego y también algunos árboles pero no era buen fuego. Entonces Sintána estaba con mucha hambre. Quiso comer pero el árbol de guayabo le dijo: 'No me comas; yo no te sirvo'.
La macana dijo: 'No me comas; tengo espinas'.
Entonces bajó Guxtsé a la tierra. A donde pisaba se quemó el monte. Entonces Guxtsé cogió su arco y sus flechas y disparó hacia el Norte, el Este, el Sur y el Oeste. A donde cayeron sus flechas allá hubo fuego. Entonces Guxtsé se fue otra vez y se subió a donde la Madre y se quedó con ella.
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Complementamos esta historia con el video Kogi-Hopi Dreams que recoge imágenes de la comunidad Kogi y su entorno. Se trata de una producción de Luis Mejía y Eric Dez.



Colombia - Mito Desana - Diluvio


Los Desana se encuentran ubicados al noroeste del departamento del Amazonas. Su territorio está localizado en el Resguardo Parte Oriental del Vaupés. Cuenta con una población de 2.457 personas y su lengua corresponde a la familia linguistica Tucano Oriental. Este mito del Diluvio que transcribimos fue recogido de la obra Desana: simbolismo de los indios Tukano del Vaupés, del antropólogo autro-colombiano Gerardo Reichel-Dolmatoff:
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Cuando todo ya estaba creado, el mundo se llenó de plagas y de fieras. No se sabe por qué. Había muchas fieras y demonios en todas partes: el boráro, los uaxti y otros más. Entonces había una gente muy mala que se llamaban vearí-maxsa, los engañadores o saqueadores. Raptaban por engaño. Aparecían en los caminos y cerca de las malocas bajo forma de amigos o parientes y violaban la gente. Los invitaban a seguir con ellos y luego hacían que se perdieran en la selva. También aparecieron los vixí-maxsa y cuando las mujeres tenían la menstruación, asaltaban las malocas para violarlas. Todas estas fieras querían cohabitar con la gente y trataban de violarlas. Siempre estaban cerca de las malocas, escuchando todo lo que se hablaba. Las fieras tomaban la figura de un hermano, de un tío o de algún pariente y así engañaban la gente. Decían: "Vamos a pescar", pero era para violar a los que los acompañaban.
También vinieron los kusíro. Eran como unos tábanos grandes que picaban a la gente y los atacaban. Era un gran zumbido cuando estos tábanos volaban en círculos alrededor de la gente, atacándola con sus aguijones. Entonces los hombres decidieron matar los tábanos. Los mataron con tabaco, soplando el humo sobre sus cuerpos y así murieron. A los tábanos se los comían y sabían a miel.
Cuando el Sol vio que la Creación estaba sufriendo y que había tantas cosas malas, decidió bajar a la tierra para tomar el mando y acabar con las fieras. Primero mandó una gran inundación y todas las fieras se ahogaron. Luego mandó un gran verano y todo se incendió y se quemó. Sólo se salvaron los que vivían hacia los Llanos Orientales. Sólo el armadillo se salvó porque hizo una cueva y se escondió, pero se le quemó el rabo que antes era grande y velludo.
De las aves se salvó sólo el ború, un pajarito blanco que canta por la tarde y es de buen agüero, y la gallina del monte. Entonces volvió otra vez la vida. Vino otra época. Eso es de cincuenta lustros para acá.

Colombia - Mito Desana - Creación de los seres


Los Desana se encuentran ubicados al noroeste del departamento del Amazonas. Su territorio está localizado en el Resguardo Parte Oriental del Vaupés. Cuenta con una población de 2.457 personas y su lengua corresponde a la familia linguistica Tucano Oriental. Este mito de la creación de los seres humanos que transcribimos fue recogido de la obra Desana: simbolismo de los indios Tukano del Vaupés, del antropólogo autro-colombiano Gerardo Reichel-Dolmatoff:
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El Sol había creado la tierra, con sus animales y plantas, pero aún no había gente. Luego decidió poblar la tierra y para eso hizo un hombre de cada tribu del Vaupés; hizo un Desana y un Pira-Tapuya, un Uanano, un Tuyuka y otros más, de cada tribu uno. Entonces, para enviar la gente a la tierra, el Sol se sirvió de un personaje llamado Pamurí-maxse. Era un hombre, un creador de gente, a quien el Sol envió a poblar la tierra. Pamurí-maxse estaba en Axpikon-diá y allí se embarcó en una gran canoa.
Era una canoa viva pues en realidad era una gran culebra que nadaba por el fondo de las aguas. La piel de esta canoa-culebra estaba pintada de amarillo y de rayas y rombos negros. En su interior, que era rojo, venía la gente: un Desana, un Pira-Tapuya, un Üanano, de cada tribu uno. Junto con la Canoa-culebra venían los peces, pero no en el interior sino afuera, en las agallas; también venían los cangrejos, agarrados de la cola. Fue un viaje muy largo y la Canoa-culebra estaba subiendo los ríos porque Pamurí-maxse iba a establecer la humanidad en las cabeceras. Al llegar a los grandes raudales, la Canoa-culebra hacía crecer las aguas para poder pasar y hacía que el agua se amansara. Así seguían por largo tiempo y la gente ya estaba cansada.
En este entonces aún no se conocía la noche y así viajaron con luz, siempre a la luz amarilla del Sol. Cuando los primeros hombres se habían embarcado, el Sol le dio a cada uno alguna cosa, algún objeto, para que lo llevara con mucho cuidado. A uno de ellos le había dado una pequeña bolsa negra, bien amarrada, y ahora con el viaje tan largo, el hombre se puso a mirar la bolsa. No sabía qué había adentro. Se puso a abrirla y de pronto salió de la bolsa una multitud de hormigas negras, tantas que taparon la luz y todo se oscureció. Eso fue la primera noche.
Pamurí-maxse dio a cada hombre un cocuyo para que se alumbrara, pero la luz fue muy poca. Las hormigas se multiplicaron y los hombres trataban de invocarlas para que volvieran a la bolsa, pero todavía no conocían las invocaciones. Entonces vino el mismo Sol y con una varita azotó la bolsa e hizo entrar otra vez las hormigas. Pero las que no cupieron se quedaron en la selva y hacían sus hormigueros. Desde entonces hay hormigas. Una vez que las hormigas estaban dentro de la bolsa, volvió la luz pero desde entonces también existe la noche. Eso fue la primera noche, la Noche de la Hormiga.
Seguían viajando en la Canoa-culebra pero al llegar a Ipanoré, sobre el río Vaupés, tropezaron con una gran roca horadada que yacía allá en la orilla. La gente salió a tierra porque estaban cansados del largo viaje y pensaban que ya iban llegando a su destino. Salieron por un hueco en la punta de la canoa. Pamurí-maxse no quería que desembarcasen allá pues los pensaba llevar a las cabeceras de los ríos y así tapó el hueco con el pie. Pero la gente ya había salido, ya había brotado de la Canoa-culebra e iban dispersándose por ríos y montes. Pero antes de irse ellos, Pamurí-maxse dio a cada uno los objetos que habían traído desde Axpikon-diá y que, de ahí en adelante, iban a indicar las futuras actividades de cada tribu. Al Desana le dio arco y flecha; al Tukano, Pira-Tapuya, Waiyára y Neéroa les dio la vara de pesca; al Kuripáko dio el rallo de yuca; al Makú dio la cerbatana y un canasto y al Cubeo una máscara de tela de corteza. A cada uno le dio un cubresexo, pero al Desana le dio sólo una cuerda. Fijó los lugares donde cada tribu debía establecerse, pero cuando iba a indicar al Desana su futuro hogar, éste ya había huido para buscar refugio en las cabeceras. El Uanano también se había ido pues subió a las nubes del cielo. Entonces Pamurí maxse se embarcó nuevamente y volvió a Axpikon-diá.