Este blog desea servir de vehículo de encuentro y de divulgación de los mitos latinoamericanos, para contribuir a que los antiguos personajes y situaciones simbólicas arquetípicas se contacten de nuevo con nuestras conciencias, despertando esa antigua habilidad que tenían nuestros antepasados de leerlas intuitivamente y de servirse de ellas como alimento espiritual. Para contextualizar el tema recomendamos iniciar con las lecturas de Pueblos indígenas en Latinoamérica, Pueblos indígenas en Colombia, Sentir Indígena, Definición de Mito,Consecuencias de olvidar los mitos, Mitos en Latinoamérica, Formas del Mito y Mitos de Creación. En estos últimos se desea hacer un especial énfasis.


Para hacer de este Blog un espacio compartido, agradeceremos los aportes de los lectores, ya sea para transcribir el mito de un país, como para expresar sus opiniones sobre la página o sobre algún mito en particular. En ambos casos pueden utilizar el vínculo de COMENTARIOS que hay al final de cada mito. ¡Ayúdenos a hacer de esta página un Banco de Mitos Latinoamericanos!

En agosto de 2019 ofrecimos unas estadísticas de Las 10 entradas más visitadas en 11 años.




sábado, 24 de octubre de 2009

Paraguay - Mito Toba - Espíritus



Los tobas y los chorotis son etnias del grupo pámpido que habita en el Gran Chaco. Hacia el siglo XVI habitaba gran parte del Chaco Central y del Chaco Austral. El siguiente mito sobre fue tomado y adaptado de la obra Mitología Americana, del R.P. Mariano Izquierdo, C.M.F.


.

Estas comunidades temían y reverenciaban a los demonios o espíritus inferiores, a quienes consideran hostiles a los hombres. A todos esos espíritus adversos los chorotis los llaman Mohsek, así como los tobas los denominan Peyak; a ellos atribuyen todos los fenómenos naturales y, particularmente, las enfermedades, desgracias y muertes.
Tanto los chorotis como los tobas, se figuran a los malignos espíritus cual seres humanos, dotados de agilísimas alas, pero con esta diferencia: en concepto de los chorotis, los Mohsek andan con aspecto de ancianos; al paso que los tobas se imaginan a los Peyak en forma de niños.

Tal diferencia es debida a la costumbre que tenían ambas tribus de matar, respectivamente, a los ancianos o a los niños que veían desahuciados, por creer que, de otra manera, se les transformarían ante sus ojos los enfermos en Mohsek o en Peyak. Por eso, al darles muerte, más que practicar con ellos la eutanasia, realizan una especie de apoteosis, pues que, a cuantos así morían, los miraban después como deidades.
Los Mohsek o Peyak son al mismo tiempo demonios de la naturaleza, los cuales viven dentro de los animales, como jaguares, ñandúes y serpientes; dentro de las plantas, como en los algarrobos, y hasta en los peñascos.

Los tobas creían que cuando una persona se enfermaba ello era debido al genio maligno de Payak, que se introduce en el cuerpo. El alma entonces abandona el cuerpo, para refugiarse en el tronco de la ceiba (llamada también palo borracho), del cual no vuelve hasta que el maligno abandona el cuerpo; y sólo así es como el enfermo se restablece. Al respecto, cuentan que en un tiempo quiso Payak desgraciar a todos los seres humanos. Pera ello necesitaba coexistir en el cuerpo con el alma de cada hombre, para así pervertirla. Pero Cotaá (Dios), dicho también Yaguec, pudo más. Hizo huir las almas de todos los cuerpos y las mandó a ocultarse dentro del tronco de la ceiba, al que al propio tiempo recubrió de largas espinas, a fin de impedir todo acceso de Payak.
Desde aquellos remotísimos tiempos, cuando el maligno entraba en los cuerpos, no hallaba las almas para consumar en ellas sus malévolos designios, y las esperaba días y días. A veces ocasionaba la muerte del cuerpo, pero jamás la del alma, la cual nunca retornaba, hasta que el espíritu del mal no se ausentera.
Cuando el enfermo se curaba era que Payak se había alejado y el alma había vuelto. Cuando fallecía era porque no se había ausentado y, cansado de esperar el alma, había absorbido la sangre del enfermo, hasta ocasionarle la muerte.

Colombia - Mito Chibcha - Creación


Los Chibchas o Muiscas, son un pueblo amerindio perteneciente a la familia lingüística chibcha que habitaron las riberas del río Magdalena, cerca de Bogotá, Colombia. En el pasado ocupaban parte de la actual Panamá y los altiplanos de la cordillera Oriental de Colombia. El siguiente mito sobre el origen del mundo fue tomado y adaptado de la página web Wikipedia:
.
Bague es la Gran Madre Creadora del Universo en la mitología muisca.
Ella es la intangible, ella es el pensamiento, la imaginación y la fuerza que vino.
En Ella y en su pensamiento, esta todo lo que hoy existe.
En el tiempo de unquyquie nxie, cuando Bague pensó, su pensamiento se transformó en obra.
Antes de esto no había nada.
Así Bague, la gran abuela creó a los hacedores y formadores del universo y les dio la orden de comenzar la creación del universo.

domingo, 9 de agosto de 2009

Perú - Mito Huachiperi - Origen árbol de la vida

La etnia peruana huachiperi pertenece a la familia lingüística Harakmbut. Sus antepasados vivían a lo largo de la ribera y afluentes del río E'ori. Era una de las culturas más importantes e influyentes de la zona, pues manteníamos relaciones comerciales con los vecinos y con los incas. Ahora su territorio se reduce a una comunidad nativa denominada Queros. También han migrado hacia otras comunidades nativas (Santa Rosa de Huacaria), a los centros poblados (localidad de Pilcopata) y a las ciudades (Cusco y Puerto Maldonado). Este mito sobre Wanamey, el árbol de la vida se recogió de la web Mitos, Cuentos Indígenas:
.

Cuando después de la oscuridad se hizo la luz, con ella apreció la humanidad y los animales. Durante mucho tiempo vivieron en la inocencia, pero esto se transformó en promiscuidad generalizada de la humanidad, las guerras, asesinatos, abusos y los animales son cazados.
Se anuncia que un día habrá un gran incendio que arrasará la tierra y que sólo existía un modo de salvarse; escoger a una joven virgen para el sostén del Wanamey, waingnaro (loro) deposita la semilla en la vagina de la mujer del cual nace el árbol protector de todas las razas del mundo, mientras dure el incendio. Para subir al Wanamey los hombres escogen sus mujeres, primero a la hermana, quien no resiste al ser jalada, quedándose con el brazo de ella con el hombre quien la lanza al oriente; prueba con su madre y ocurre lo mismo; intenta con una joven que no es su pariente, sucede lo mismo; coge por el brazo a la hija de su tía, también se queda con parte de ella; entonces, desesperado decide probar con la hija su tío, por fin la joven sube al árbol, era la pareja adecuada para formar familia.
A partir de este hecho, todas las etnias suben distribuyéndose por las diferentes ramas, también los animales se parapetan del árbol. El sapito se trepa con miles de bastones para una vez pasado el incendio, probara la solidez de la tierra. El fuego venía de las entrañas de la tierra hasta convertirse en un magma hirviente, así estuvieron muchísimos años y, de pronto aparecieron unos insectos picando a todos aquellos que no fueron buenos, cayendo muertos al fuego. Cuando el fuego apaciguaba, aparecieron bellas flores que cuando daban sus frutos salían aves hermosas como el pica flor y el tucán de pico grande.
Todos los animales que vemos ahora nacieron del Wanamey. Una vez enfriada casi por completo la tierra, el sapito comenzó a probar con cuanto llevó, casi todo se hundió por que la tierra aún estaba blanda, pasaron muchos años y cuando sólo quedaban pocos bastones, arroja y queda plantada casi por completo; pasa otro tiempo y prueba arrojando el penúltimo bastón la cual se introduce hasta la mitad. Suelta el último bastoncillo y se oye un sonido trang, muy agudo y se dice ¡ya se puede bajar a tierra!.
A partir de ese momento el sapito comenzó a cantar con el sonido último que hizo el bastoncillo, hoy se puede oírsele cantando en la espesura de la selva. Bajaron, unos fueron donde la tierra aún estaba blanda, otros hicieron su grupo al lado del Wanamey como los Masinahuas, los harakmbut, los Huachipaeri, Sapiteris, Toyeris, Kusamberis y los Mariheri; así aprarecieron en lugares distintos y lejanos.
La gente blanca también bajó, comenzaron a construir ciudades y países por eso no pueden caminar de un sitio a otro, en cambio, nosotros los nativos no tenemos país, nuestra tierra discurre por el bosque, los ríos, los cerros y las cochas.
Así, todos somos hijos de Wanamey, estan en la segunda generación humana, se cree que pronto habrá otro Wanamey.

sábado, 8 de agosto de 2009

Colombia - Mito Catío - Origen del maíz



Los Catíos, que habitan actualmente el occidente de Antioquia, pertenece a la comunidad de los Chocó, y el hecho de que sean conocidos con el nombre de la antigua tribu Catía se debe probablemente a que vinieron en siglos posteriores a ocupar su región. Este mito sobre la muerte y sobre el origen del maíz, fue tomado y adaptado de la obra Mitología Americana, del R.P. Mariano Izquierdo, C.M.F.:
.
Murió una señora, y su familia lloraba mucho. Entonces no había maíz en este mundo. Una señora ya muy aburrida salió a una montaña, miró al sol y habló así a su compañera:
«Llegará el día de morir también».
Al rato se apareció Ancastor, ave blanca, que se volvió hombre:
«¿Por qué lloran tanto?» —les preguntó—
Ellos le respondieron que por la muerte de su hermana. Ancastor les dijo que no lloraran, porque ella estaba en el Bajía (cielo); y ellas manifestaron que querían ir a verla.
«Yo las llevo», les dijo.
«Pero, ¿cómo?»
«Cierren los ojos».
Y abrió las alas y las hizo montar en cada ala, pero les advirtió que no abrieran los ojos, y las llevó al aire y llegaron al Bajía. Allí se desmontaron y siguieron a pie. Llegaron a una casa grande y encontraron a unas negras con unos senos tan grandes, que les llegaban a las rodillas.
Ancastor les dijo que no les hablaran, y así siguieron hasta que encontraron mucha gente conocida, que ya se había muerto, entre los cuales vieron a la hermana y también a un hermano que lo habían matado. Lo iban a abrazar pero Ancastor les dijo que no. Dos días estuvieron en el Bajía.
A la vuelta vieron maíz y chonta-duro que les pareció muy bueno; Ancastor les dijo que no llevaran ninguna fruta, porque era muy peligroso para bajarlas; pero una de ellas guardó en la boca un grano de maíz y la otra una fruta de chonta-duro y Ancastor las bajó.
Cuando bajaron al mundo, contaron a los indios que uno se muere, pero en el Bajía se encuentra, y que traían frutas de maíz y chonta-duro; las sembraron, y sacaron la semilla y después comieron. A todo el mundo le pareció bueno y todos sembraron y cosecharon.

Colombia - Mito Catío - Origen diosa Dabeiba


Los Catíos, que habitan actualmente el occidente de Antioquia, pertenece a la comunidad de los Chocó, y el hecho de que sean conocidos con el nombre de la antigua tribu Catía se debe probablemente a que vinieron en siglos posteriores a ocupar su región. Este mito sobre la diosa Dabeiba fue tomado y adaptado de la obra Mitología Americana, del R.P. Mariano Izquierdo, C.M.F. Para este autor, esta deidad de los catíos, coincide en sus más importantes caracteres con Dobaiba, la diosa de las tormentas de los indios cuevas del bajo Atrato. :
.
Los antepasados de los indios catíos habían tenido la fortuna de vivir en tiempos de una mujer providencial, llena de atributos celestiales. Esta mujer se llamaba Dabeiba; era joven, bellísima y llena de sabiduría.

Este genio benéfico les enseñó a labrar los terrenos, a construir habitaciones y pueblos, a fabricar tejidos, a mantener económicamente el hogar; y cuando la obra de la civilización estuvo ya iniciada y propia para ser continuada por el hombre, este ser tutelar subió a lo más empinado del Cerro León, en donde, se despidió de la tierra, se elevó airosamente al cielo y desapareció.

Pero aún así no los ha abandonado con su protección y ayuda. Es ella la que con su inmenso poder preside el cumplimiento de los grandes fenómenos naturales. como la lluvia, el granizo, el trueno, el rayo, los huracanes. las borrascas y loe terremotos.

Colombia - Mito Catío - El rayo y el trueno


Los Catíos, que habitan actualmente el occidente de Antioquia, pertenece a la comunidad de los Chocó, y el hecho de que sean conocidos con el nombre de la antigua tribu Catía se debe probablemente a que vinieron en siglos posteriores a ocupar su región. Este mito sobre el trueno y el rayo fue tomado y adaptado de la obra Mitología Americana, del R.P. Mariano Izquierdo, C.M.F.:
.
El trueno era un indio muy rico que vivía en bohío de oro, más hermoso que el del mismo Dios. Hasta el punto que Caragabí quiso cambiar la casa por la de él, pero Baha, el trueno, no convino en ello de ninguna manera. No le movieron premios ni amenazas: Baha se opuso rotundamente a los deseos de Dios. Entonces Caragabí, como más poderoso, cogió a Baha de la cabellera y le aventó a los aires, ordenándole que viviera en ese elemento. Lleva en la mano un tambor, para avisar a los hombres el comienzo de la tempestad.

El rayo, dicho también por los catíos Baha, fue antiguamente un hombre, mas no catío, sino un negro muy malvadoy muy envidioso de los indios. Estos le temían con sobrada razón, pues que iba robando todos sus niños, y después de matarlos, transportaba sus cadáveres al cogollo de la palmera más alta, para que los gallinazos se comieran sus carnes calcinadas.

Dos jaibanaes soñaron que con una lanza vencerían a Baha. Dichos jaibanaes eran de los más finos y arteros: Jaibaná ara. Al entrar en el bohío del negro bajero (así motejaban a Baha), respaldáronse en un estantillido de la habitación, y al aborecido sacamantecas le clavaron en el pecho una lanza (Miautzu), con gran asombro de los demás indios, que juzgaban invencible a Baha.

Vencido ya el rayo, quedó incapacitado para robar y matar más catíos. Pero él no deja, de tarde en tarde, de matarlos por sorpresa desde las nubes, en donde los colgó Caragabí, como escarmiento por sus muchas fechorías.