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De la saliva de Tatzitzetze brotó el dios de la tierra llamado Caragabí a quien atribuyeron suma sabiduría no adquirida con el estudio sino infusa. Caragabí se rebeló contra su padre y le derrotó, adueñándose entonces de la tierra. Dicen que sobre el mundo que habitamos hay otros cuatro mundos e igual número debajo de él, cada uno con sus respectivos dioses. Pero solamente conocen de esos dioses a Tutruicá, dios de uno de los mundos que están situados debajo del nuestro. Ese conocimiento se originó de una lucha que sostuvieron Caragabí y Tutruicá, en la cual ninguno de los salió vencedor. El mundo de Tutruicá llámase Armucurá y está poblado por habitantes inmortales. Porque, cuando ya se van haciendo viejos, su dios les echa agua azul en la cabeza y rejuvenecen.
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