Este blog desea servir de vehículo de encuentro y de divulgación de los mitos latinoamericanos, para contribuir a que los antiguos personajes y situaciones simbólicas arquetípicas se contacten de nuevo con nuestras conciencias, despertando esa antigua habilidad que tenían nuestros antepasados de leerlas intuitivamente y de servirse de ellas como alimento espiritual. Para contextualizar el tema recomendamos iniciar con las lecturas de Pueblos indígenas en Latinoamérica, Pueblos indígenas en Colombia, Sentir Indígena, Definición de Mito, Consecuencias de olvidar los mitos, Mitos en Latinoamerica, Formas del Mito y Mitos de Creación. En estos últimos se desea hacer un especial énfasis.



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sábado, 3 de septiembre de 2011

Colombia - Leyenda Chibcha - El Dorado

El Dorado es un lugar que se suponía tenía grandes reservas de oro y que fue buscado por los exploradores españoles e ingleses con gran empeño. La leyenda empezó en el año 1530 en lo que hoy es Colombia, donde el conquistador Gonzalo Jiménez de Quesada encontró por primera vez a los Muiscas. La historia de los rituales muiscas fue llevada a Quito y se formó allí la leyenda de El Dorado. Imaginado como un lugar, El Dorado llegó a ser un reino, un imperio, la ciudad de este lugar legendario. La narración original se encuentra en la crónica El Carnero, de Juan Rodríguez Freyle, 1636, y fue tomada de Wikipedia. Según Freyle, el cacique sacerdote de los muiscas era ritualmente cubierto en polvo de oro en el festival religioso de Guatavita, cerca del sitio donde hoy está Bogotá:
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«...En aquella laguna de Guatavita se hacía una gran balsa de juncos, y aderezábanla lo más vistoso que podían… A este tiempo estaba toda la laguna coronada de indios y encendida por toda la circunferencia, los indios e indias todos coronados de oro, plumas y chagualas… Desnudaban al heredero (...) y lo untaban con una liga pegajosa, y rociaban todo con oro en polvo, de manera que iba todo cubierto de ese metal. Metíanlo en la balsa, en la cual iba parado, y a los pies le ponían un gran montón de oro y esmeraldas para que ofreciese a su dios. Entraban con él en la barca cuatro caciques, los más principales, aderezados de plumería, coronas, brazaletes, chagualas y orejeras de oro, y también desnudos… Hacía el indio dorado su ofrecimiento echando todo el oro y esmeraldas que llevaba a los pies en medio de la laguna, seguíanse luego los demás caciques que le acompañaban. Concluida la ceremonia batían las banderas... Y partiendo la balsa a la tierra comenzaban la grita... Con corros de bailes y danzas a su modo. Con la cual ceremonia quedaba reconocido el nuevo electo por señor y príncipe».

Guatemala - Mito Quiché - La creación

Tras el colapso de la cultura Maya, los toltecas se mezclaron con los sobrevivientes mayas y dieron origen a los maya-toltecas, entre los cuales se encuentran los quiches, los cuales se asentaron en el departamento de Quiche, Totnicapán, oriente de Quetzaltenango, norte de Retalhuleo y norte de Suchitepequez. Pasaron a la historia por el Popol Vuh,una pieza literaria aún valorada como testimonio de la cosmogonía de estos pueblos mesoamericanos. Este mito fue tomado de la obra Mitos y leyendas de América de la literata colombiana Melba Escobar.
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Aún no había gente ni animales ni pájaros ni nada. Sólo había el cielo y el mar quieto. En medio del silencio estaba Tepeu Gucumatz, al mismo tiempo la constructora y el creador, padre y madre, deslumbrante, cubierto de plumas verdes y azules. Así mismo existía la deidad del cielo, que con otro nombre se llama Huracán.
Huracán fue a reunirse con Tepeu Gucumatz para hablar con él sobre cómo debían ser los dioses que se proponían crear. Pensaron que debían hacer la comida para que la gente pudiera alimentarse. Formaron primero la tierra, y poco a poco fueron apareciendo los montes, los valles, los bosques y las costas. Después pusieron animales en montes y montañas, pájaros, leones, tigres y culebras en los bejucos. Cada animal se creaba para servir de guardián. Y a cada guardián le fue dada una casa, a los pájaros se les dieron los nidos para habitar en ellos en árboles y bejucos. Así, cada animal sabiendo lo que debía hacer, fue eligiendo su guarida o su nido. Una vez creadas las bestias y los pájaros, el creador les pidió que gritaran para entenderse entre ellos. Les dijo que no se quedaran callados. Entonces Huracán, Chipi—Cacuihá, Raxa—Cacuihá, el Corazón del Cielo y de la Tierra y Gucumatz, que ya estaban todos ahí reunidos, les pidieron a los animales que dijeran sus nombres, los nombres de sus creadores. Pero los animales no pudieron hablar. Como castigo, porque sólo les salían graznidos, chillidos, lorieos y cacareos, su carne fue destinada a ser sacrificada y comida, y solamente para esto serían matados todos los animales que viven en la tierra.
Los dioses se quedaron pensando cómo inventar una criatura que los llamase por su nombre y así recordara que fueron ellos y no otros sus creadores. Así es que crearon un ser grande que se movía con el impulso de los dioses. El problema que tenía este primer hombre, es que no sentía nada y al ponerlo en el agua se deshacía como un muñeco de arcilla. Decidieron pues, ir a hablar con Ixpiyacoc e Ixmucané, "dios solar tlacuache" y "dios solar coyote".
Estos llamaron a más dioses y todos reunidos pensaron que les gustaría tener muñecos de madera que hablaran, así como la gente. Estos muñecos hablaban y podían tener hijos, pero no tenían sentimientos ni sabían que eran hijos del edificador y manifestador. Hablaban con boca enjuta. No tenían pies ni manos, ni venas, ni intestino, ni sanare.
"Corazón del Cielo" los condenó a que desaparecieran de la tierra por causa de la muerte, y llegó una gran inundación en la que desaparecieron todos los hombres de madera. Tigres, conejos y águilas se comieron a estos hombres de madera, masticaron su carne y les sacaron las pepitas de los ojos, como castigo por habérselos comido.
De los muñecos de madera, sólo los micos subsisten en los bosques y guatales. Luego los dioses decidieron probar a hacer los hombres con la mazorca amarilla y la mazorca blanca. Desgranaron y molieron la mazorca amarilla y la blanca y con ellas hicieron nueve bebidas hechiceras. Esto hizo Tepeu Gucumatz. Luego se pusieron a pensar cómo hacer a nuestros primeros padres y a nuestras primeras madres. La carne de los primeros hombres se hizo pues de maíz molido. La primera gente se llamó Balam-Quitzé, la segunda Balam-Acab, la tercera Mahucutah, y la cuarta Iqui Balam. Estos fueron los nombres de los primeros. Los dioses comprendieron su inteligencia al ver que veían y comprendían todo cuanto hay bajo el cielo. Grande era su sabiduría, que transmitieron a los valles, el mar y las costas. Cuando vieron todo lo que había a su alrededor, se dieron vuelta y dieron las gracias a sus creadores. No se cansaban de agradecerles, dieron las gracias tres y cuatro veces, pues estaban dichosos de ver todo lo que habían puesto y creado en la tierra. "Nos han dado la carne, la boca, el aliento, la tierra; nos han dado la capacidad de ver todo lo grande y lo pequeño, y por eso somos dichosos y estamos agradecidos". Pero a los dioses no les gustó que pudieran ver "todo lo grande y lo pequeño".
"Creerán que pueden ser tan poderosos como nosotros", dijeron. Y decidieron entonces empañarles la vista, para que sólo pudieran ver lo que se hallaba cerca.
Fue durante un sueño, que los primeros hombres recibieron a las hermosas mujeres que habrían de ser sus compañeras. Estos fueron pues sus nombres: Cahá-Paluna fue el nombre de la mujer de Balam-Quitzé; Chomiha fue el nombre de la mujer de Balam-Acab; Tzununihá, fue el nombre de la mujer de Mahucutá; y Caquixahá fue el nombre de la mujer de Iqui-BaIam. Ellos engendraron las gentes de las grandes y pequeñas tribus. Este fue pues, nuestro origen, el de la gente quiche, como descendientes de ellos.

México - Mito Nahua - Origen seres humanos

Los nahuas habitan en el estado de Guerrero. La lengua náhuatl es quizá la primera lengua indígena de México. Viven del comercio de frutas y verduras, entre las que se destacan el maíz., el fríjol, el cacao, el chile, el jitomate y las hortalizas. Producen artesanía, especialmente textiles, cerámica y cestería, que fabrican con palma y comercian en Puebla y Tehuacán. Poseen un importante conocimiento de la medicina tradicional. Realizan ofrendas a la lluvia y rituales en torno a la fertilidad de la tierra. Este mito fue tomado de la obra Mitos y leyendas de América de la literata colombiana Melba Escobar.
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Cuando el Señor Tlalocán dio la orden de que todas las cosas brotaran sobre la Tierra, así se hizo. Las montañas se pintaron de verde con las yerbas tiernas, y todos los animales aparecieron.
—¿Quién va a disfrutar de tanta riqueza? ¿Quién podrá utilizarla? -se preguntaba el Señor Tlalocán.
Entonces decidió crear dos seres con más entendimiento que el resto de los animales. Quería que el hombre mandara sobre lo que ya estaba y utilizara el mundo. La mujer se ocuparía de hacer el nido y le ayudaría. El Señor Tlalocán decidió esto y los dejó ahí. Luego se puso a espiarlos pero nada ocurría. Andaban como sombras y ninguno se acercaba al otro.
-¿Qué haré? -se preguntaba.
Intentó varias trampas para obligarlos a acercarse sin ningún resultado. Por fin un día dio con la solución:
Juntó un puñado de piojos y puso una parte en la cabeza del hombre y la otra en la de la mujer. Luego se sentó a esperar. Y como una persona no sabe despiojarse sola, el hombre y la mujer, después de rascarse y rascarse, se comenzaron a espulgar el uno al otro. Largas horas pasaban hurgándose la cabeza entre sí. Y al fin comenzaron a hablar y sus conversaciones eran cada vez más de corazón, al fin un día se unieron y de ellos nacimos todos los que estamos en esta tierra.

Guatemala - Mito Cakchiquel - La creación

Tras el colapso maya, los toltecas se mezclaron con los sobrevivientes mayas y dieron origen a los mayas-toltecas, entre los que están los cakchiqueles, los cuales se asentaron en la región central ocupando el territorioque hoy corresponde al occidente del departamento de Guatemala, Socatepequez, Chimaltenango, Escuintla y Norte de Sololá. Este mito fue tomado de la obra Mitos y leyendas de América de la literata colombiana Melba Escobar.
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Nuestros padres y antepasados, quienes hicieron a los hombres, dijeron esto antes de que los cerros y los valles fueran habitados: Cuando solamente vivían conejos y pájaros en la tierra, los antepasados de Tulán, Gagavitz y Zactecauh, tomaron posesión de los cerros y planicies. Contaban que venimos del otro lado del mar, de la tierra de Tulán, donde fuimos concebidos y nacimos. De las cuatro direcciones vinieron los hombres de Tulán. Un Tulán está situado en donde sale el sol, otro está en el reino de los muertos, otro en donde se pone el sol, y el cuarto donde está dios. Así hubo cuatro lugares llamados Tulán. Nosotros venimos del situado en donde se pone el sol, que está al otro lado del mar. En ese Tulán fuimos concebidos y ahí nacimos.

Primero nació la piedra de obsidiana, por el inframundo del color verde y amarillo, y entonces el creador hizo al hombre para alimentar a la piedra de obsidiana. Cuando se hizo al hombre por primera vez, se hizo con madera y con hojas, pero solamente la tierra servía para su creación. Estos antepasados no hablaban y tampoco caminaban; les faltaba sanare y carne. Solamente después se encontró algo apropiado para hacer a los hombres. El cuervo y el coyote sabían que existía un lugar llamado Paxil en donde había maíz. El maíz estaba en los excrementos del coyote entonces los antepasados mataron al coyote y le abrieron el intestino para recuperar el maíz. El colibrí ayudó a buscar algo con qué amasar y consiguió sanare de serpiente para amasar el maíz con ella; así se formó la carne del hombre. Sabio el creador que hizo así a los primeros humanos. Según cuentan, al principio eran catorce hombres y catorce mujeres. Todos tenían cabeza, sabían hablar y sabían caminar. Estaban hechos de sanare y carne. Todos se casaron y uno de los hombres tenía dos esposas. Hombres y mujeres se unieron para tener hijos e hijas, que fueron los primeros hombres.

Así se creó el hombre y así fue como se hizo la piedra de obsidiana. Para ese momento, seguía cerrada la puerta de Tulán, de donde vinimos. Un murciélago cerraba la puerta de Tulán donde fuimos concebidos y donde nacimos, todavía en tiempos de oscuridad. Eso dijeron Gagavitz y Zactecauh, y lo que contaron no ha sido olvidado porque ellos eran los más grandes, y porque sus palabras dieron origen al inicio de los tiempos del hombre.