Este blog desea servir de vehículo de encuentro y de divulgación de los mitos latinoamericanos, para contribuir a que los antiguos personajes y situaciones simbólicas arquetípicas se contacten de nuevo con nuestras conciencias, despertando esa antigua habilidad que tenían nuestros antepasados de leerlas intuitivamente y de servirse de ellas como alimento espiritual. Para contextualizar el tema recomendamos iniciar con las lecturas de Pueblos indígenas en Latinoamérica, Pueblos indígenas en Colombia, Sentir Indígena, Definición de Mito, Consecuencias de olvidar los mitos, Mitos en Latinoamerica, Formas del Mito y Mitos de Creación. En estos últimos se desea hacer un especial énfasis.



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sábado, 24 de octubre de 2009

Colombia - Mito Huitoto - Origen del tabaco

Los indígenas Huitoto (o witoto) habitan en la zona del sur del departamento del Amazonas de Colombia. Se estima que esta etnia tiene una población de 6.245 personas. Los Huitoto hablan diversos dialectos de acuerdo con la zona donde se asientan. Este relato del mito de la creación está tomado del libro El Hombre Sentado, del antropólogo colombiano Fernando Urbina, y fue tomado de la Biblioteca Virtual de la Biblioteca Luis Angel Arango, Bogotá. La narración es la siguiente:

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En este mundo no había nada,
ni selva, ni serranías
y tampoco nosotros -los hombres- habíamos aparecido.
Estaba el mundo solo y triste.
Entonces,
por mandamiento de Dios apareció Buinaima.
Él buscaba por todos los rincones
después que habla pasado el diluvio y decia:
-¿A quién podria preguntar?
¿Con quién podria hablar?
Pues yo soy hombre.
Yo soy brujo.
Yo soy poderoso.
Yo soy el que conoce a Dios.
¿Quién habrá que me responda?
Asi andaba por el mundo...
No habla hierba. No había nada.
Apenas estaba mermando el diluvio,
enfriándose el agua.
Él continuaba andando,
escuchando,
preguntando,
conversando consigo mismo.
A nadie encontraba.
Nadie contestaba.
Entonces,
apareció una mujer en medio de la playa
que se formó al bajar las aguas.
Era una isla seca en medio del mundo.
Alli se formó una mujer.
Era sapo.
Sapo venenoso.
Pero en ese tiempo era gente.
Era como sirena.
Ella cantaba solita
y ese hombre andaba escuchando,
poniendo atención,
pero nada oía;
ni mosca,
ni zancudo,
nada.
Ningún animal hablaba.
El hombre andaba lleno de tristeza.
A media noche oía cantar a ese sapo (...)
Entonces él caminaba y caminaba y caminaba.
Descansaba un rato y luego,
otra vez,
caminaba y caminaba.
y al otro día ella cantaba nuevamente en medio de la noche.
Él seguía acercándose,
acercándose.
Llevaba tres días de camino:
día y noche buscando quién cantaba en medio de la noche.
Por fin llegó al lugar donde cantaba esa mujer.
(...)
El hombre al verla al otro lado del agua
se puso muy contento (...) y dijo:
-Yo vine (...) para ver si quieres ser mi compañera,
para ver si me quieres acompañar en este mundo.
(...)
¡Ven donde yo estoy!
y así respondió la mujer:
-Cómo es que yo, siendo mujer,
deba ir a buscarte?
Has de ser tú, por ser hombre,
quien debe venir a buscar la mujer.
Entonces, Buinaima dijo:
-Pero, ¿cómo voy a pasar?
Estás rodeada de agua.
y la mujer replicó:
-¿Es que no vas a encontrar,
ahí, donde estás,
una rama, un bastón,
algún resto del mundo destruido?
Coge unos palos-de-corazón,
una rama,
y golpea con ella el agua.
Verás que ha de quedar como un camino.
Asi, lo hizo,
por ese sendero corrió Buinaima
y llegó por fin donde ella estaba.
(...)

Colombia - Mito Okaina - Creación

Los okainas u Ocainas viven en el departamento de Loreto, Perú y en el Amazonas colombiano. Este relato del mito de la creación fue recogido de los vecinos de La Chorrera en el río Igaraparaná, Colombia, y fue tomado del libro El Hombre sentado, del antropólogo colombiano Fernando Urbina, de la Biblioteca Virtual de la Biblioteca Luis Angel Arango, Bogotá. La narración es la siguiente:

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El Padre Creador,
sentado en el aire,
averiguaba muchas cosas.




Se sentó y comenzó a crear todas las cosas.
Cerró sus ojos y apareció una bolita negrita,
apareció entre algo que era nada.
Al cerrar los ojos veía una bolita negra.
Abría los ojos y no veía nada.
Cerraba los ojos de nuevo y esa bolita se agrandaba.

Esa bolita es la que tenemos en los ojos,
se agranda y se achica.
Luego de mucho sufrir
esa bolita que él vio vendría a ser su asiento.
(.. .)
Esa bolita vino amaneciendo,
vino apareciendo más y más cerca.
Al rato,
él empezó a hacer fuerza,
a luchar,
imaginando,
estudiando.
Se fue acercando poco a poco.
Él ya casi cogía esa bolita.
Al fin la agarró y en eso él se sentó quieto,
tranquilo.
Asi él comenzó a crear todas las cosas.

Eso que él miró cuando cerró sus ojos,
espiritualmente quedó en su vista.
(...)

Colombia - Mito Huitoto - Origen seres humanos

Los indígenas Huitoto (o witoto) habitan en la zona del sur del departamento del Amazonas de Colombia. Se estima que esta etnia tiene una población de 6.245 personas. Los Huitoto hablan diversos dialectos de acuerdo con la zona donde se asientan. Este relato del mito de la creación está tomado del libro Mitos y petroglifos en el río Caquetá, del antropólogo colombiano Fernando Urbina, y fue tomado de la Biblioteca Virtual de la Biblioteca Luis Angel Arango, Bogotá. La narración es la siguiente:
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Gua.m' dios venía a repartir la gente, a crearla. Los puso en Diá Pró Má.Wii-Diá-mú Tore Wii. Gua,m' puso en la barca en forma de güío a la gente. ...Gua.m' trajo a los cuatro hermanos cada uno como jefe de una tribu. Venían todas las tribus: barasana, desana, karapana, yurutí... Cada tribu venía con su propio jefe. Siriano tiene cuatro jefes: el mayor es Tubú... De ahí subieron y entraron al río Dejkómak m.riunuma. Subieron todos, más arriba de la boca del Amazonas. El güío subía creando el río por detrás de él y bajo el agua. Iban haciendo el río, creando el río. Guam' estaba con ellos y venían haciendo el río. ... Pararon.., allí en Diá Pinnú Tüngu.Wii. resucitaron como gente Volvió a embarcar, subió hasta Butitara. Hicieron una fila, resucitaron todos ya gente, no güío; tomaron cuerpo.

Colombia - Mito Huitoto - Origen de seres y nombres



Los indígenas Huitoto (o witoto) habitan en la zona del sur del departamento del Amazonas de Colombia. Se estima que esta etnia tiene una población de 6.245 personas. Los Huitoto hablan diversos dialectos de acuerdo con la zona donde se asientan. Este relato del mito de la creación está tomado del libro Mitos y petroglifos en el río Caquetá, del antropólogo colombiano Fernando Urbina, y fue tomado de la Biblioteca Virtual de la Biblioteca Luis Angel Arango, Bogotá. La narración es la siguiente:

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Añiraima inaugura el nuevo tiempo dando origen mediante un pelo de su barba a Jituri Páinueni, quien será el estantillo, el sostén central y el que establece los puntos cardinales, sustentando cada uno en un poste al igual que una maloca, la gran casa comunal.

Amasa la tierra como cuando se confecciona el budare (tiesto), le da consistencia. Se sienta a charlar... ve la luz azul, señal de la coca, y la blanca, señal del día, y la roja, símbolo de la sangre. Hace aparecer todo: es la generación de la gente. Ellos, los primordiales, los que sostenían los extremos, marcharon hacia los cuatro puntos cardinales. Ellos y sus gentes partieron sin nombres.

Jíturi Páinueni quedó solo y comenzó a observar el lugar donde se gestó la humanidad. Solamente quedaba el vapor -el calor de las gentes- y el ombligo. En ese cordón umbilical -es como una hebrita roja formada por la reunión de todos los ombligos de los hombres-, en ese canangucho rojo (palma) con cuyo fruto se prepara la bebida empleada en la ceremonia de cambio de nombre, reside el secreto de la nominación de los humanos. Los creados, convocados por Jíturi Páinueni, retoman de la diáspora para allegarse al origen donde procuran infructuosamente capturar la Boa-de-los-hombres.

Será el mismo Jíturi Páinueni quien acometerá la empresa convertido en gavilán, símbolo de los muinanes, cuyo poder es similar al viento inasible, sólo reactualizado en las palabras buenas. Ascenderá en vuelo circular hacia el sol bebiendo su fuerza y desde lo alto picará sobre la sierpe. Después de agarrarla, la reparte entre la concurrencia. Una vez recibido el correspondiente segmento, se obtiene el respectivo nombre, según el recipiente en donde se recoja la porción: Gente-de-hoja-de-yuca, Gente-de-hoja-de cumare... los muinanes obtendrán el nombre al bañarse con la sangre de la anaconda: los Untados-de-sangre. Dispersos de nuevo y ya en posesión de sus nombres y dialectos, los jefes de las tribus serán entronizados como tales cuando al retomar al lugar del origen hayan recibido las historias ( ráfue), la coca y el tabaco, dones de Jituri Páinueni con los cuales la humanidad podrá medrar en el buen vivir.

Colombia - Mito Muinane - La Gran serpiente

Los muinane se ubican en la región del Aracuara, sobre el río Caquetá, Colombia. Antiguamente ocupaban la sabana de Cahuinarí, pero gracias a la explotación cauchera fueron desplazados de la zona, como diezmados en su población. La dureza de los trabajos en la explotación cauchera diezmósu población. En la actualidad se tienen registro de 547 personas. Este relato del mito de la creación está tomado del libro Mitos y petroglifos en el río Caquetá, del antropólogo colombiano Fernando Urbina, y fue tomado de la Biblioteca Virtual de la Biblioteca Luis Angel Arango, Bogotá. La narración es la siguiente:

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Dijoma es un gran cacique. Quiere seguir el 'estudio', el 'camino' de la boa de agua -anaconda- con el fin de saber qué hay en el mundo acuático. Dentro del proceso de aprendizaje infringe la dieta sexual. Aquello serpentino que ya se había formado en él, cae de su frente durante el baño, sin que el irresponsable aprendiz se percate de ello, y se convierte en una culebrita que posteriormente encuentran sus hijas en la quebrada. Llevan el animal a la casa y lo depositan en forma sucesiva en diferentes recipientes vacíos, cada vez más grandes, los cuales terminan rebosantes de agua, pues esa víbora es la 'dueña del agua'. Luego, puesta en un hoyo en el patio de la maloca, lo va agrandando hasta convertirlo en una gran laguna. La más hermosa de las hijas de Diijoma alimentaba a la culebra con bolas de almidón de yuca. El día en que el ostentoso cacique celebra un baile ritual para hacer conocer de toda la gente la mascota de sus hijas, el animal devora a su cuidandera junto con el almidón que ésta le ofrece. Diijoma, resuelto a vengar a su hija y a recuperar los collares que ella luciera el día de la tragedia, y en los cuales reside su poder como cacique, se deja devorar por la bestia. Recupera los tesoros y procede a rasgar lentamente el costado de la sierpe. Sufre al hacerlo porque a quien hiere es a su propio espíritu. El animal inicia un largo recorrido hasta llegar al mar. En este pasaje devora muchas gentes que viajan con sus respectivos productos hortícolas y bebe de todas las aguas con la intención de ahogar a su verdugo. Del mar regresa agonizante; del mar del oriente. Llega al sitio de partida donde el vengador concluye su labor dándole muerte para luego salir por el costado roto. Muchos de los episodios de este largo viaje sirven para nominar ríos y lugares, codificando el territorio. La hija superviviente convence a su padre para repartir segmentos del ofidio; las gentes al recibirlos obtienen de paso sus nombres como naciones: serán los mirañas, los boras, los uitotos, los diversos grupos muinanes, los brasileños, los peruanos, los colombianos, los gringos, los enanos.., todos los pueblos. El vindicador siembra la yuca cuyos esquejes había almacenado la boa en su panza, y continúa planeando venganzas. La infidelidad de su mujer durante tan larga ausencia (ciclo anual) lo impulsa a la siguiente metamorfosis, esta vez sí lograda a cabalidad: se convertirá en águila con el concurso de la paloma quien lo instruye en los secretos del vuelo. Empolla un huevo, hecho con el almidón de la yuca que la anaconda llevaba en su vientre. Los esquejes que ha plantado, poco a poco dan lugar a una gran ceiba; en sus ramas confecciona el nido. Al nacer la cría, la alimenta con presas humanas, comenzando por el amante de su mujer y continuando con casi todas las gentes de la tribu de ésta, para luego extender la vindicta a los miembros de la propia comunidad y, posteriormente, a otras naciones. Reunidos los sobrevivientes y poseídos algunos de ellos por el espíritu avizor del yajé, descubren la causa de sus males y planean la destrucción del comegente. Vencido al fin con la ayuda de su hija, despedazan su cuerpo y, siguiendo las instrucciones del propio gavilán, con los miembros fabrican los instrumentos y atuendos utilizados en la ceremonia del yáadiko, el palo ahuecado que representa la Canoa- serpiente, el tronco de la yuca, el principio serpentino de la creación, el origen de las tribus, el pilar invisible de la casa-templo comunal.
Los abuelos consejeros echan mano de este complejo relato en muchas circunstancias: el humano pertenece a la comunidad que tiene su ámbito propio en la maloca, el espacio humanizante por excelencia, donde se afirma la existencia comunitaria; no es lo propio del hombre estar tratando de volverse animal, dejando su puesto, y recurriendo al acto muy individualista de la brujería; el hombre encuentra en el animal su interlocutor pero no debe hacerse como él, y en el caso extremo de intentarlo ha de cumplir con todas las prescripciones hasta el final, sin dejar cabos sueltos; a fuerza de no contar con los otros, a fuerza de radicalizar el sí mismo, Diijoma sufre y perece: no es un ser del mundo de arriba -águila-, ni de abajo -serpiente-, es un ser para vivir en la comunidad de los hombres en donde finalmente queda repartido, integra do. Todo en este mito es circular como los mismos anillos de la sierpe.

Argentina - Mito Mocobí - Dioses del bien y del mal



Los mocobíes o mbocobí pertenecen a la familia mataco-guaicurú. En el año 2000 había unos 9.805 hablantes en el sur del Chaco y el noreste de la provincia de Santa Fe, Argentina. El siguiente mito fue tomado y adaptado de la obra Mitología Americana, del R.P. Mariano Izquierdo, C.M.F.


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Los mocobíes del Chaco creen en el genio del Bien, a quien llaman Cotaá. Ese genio invisible está en el cielo y es el que hizo la tierra. Por eso dicen: «Cotaá hizo la tierra». Además hace marchar el sol, la luna, hace aparecer las estrellas en el firmamento y fructificar los árboles y plantas.
Como es lógico, Cotaá tiene su enemigo. Es Neepec, el genio del Mal. Como decir el demonio. Neepec hace, por odiosidad, salir mal las cosas. Se empeña en hacer desgraciados, siempre que puede, a los hombres, ya frustrando las cosechas, ya provocando catástrofes, ya sembrando desavenencias, ora inspirando malos pensamientos y designios, ora atizando discordias.
Es evidente que la pugna de Cotaá y Neepec es tan antigua, como la raza de los mocobíes, porque de esos dos espíritus arranca el teísmo primitivo de todos los pueblos de la tierra.

Paraguay - Mito Toba - Espíritus



Los tobas y los chorotis son etnias del grupo pámpido que habita en el Gran Chaco. Hacia el siglo XVI habitaba gran parte del Chaco Central y del Chaco Austral. El siguiente mito sobre fue tomado y adaptado de la obra Mitología Americana, del R.P. Mariano Izquierdo, C.M.F.


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Estas comunidades temían y reverenciaban a los demonios o espíritus inferiores, a quienes consideran hostiles a los hombres. A todos esos espíritus adversos los chorotis los llaman Mohsek, así como los tobas los denominan Peyak; a ellos atribuyen todos los fenómenos naturales y, particularmente, las enfermedades, desgracias y muertes.
Tanto los chorotis como los tobas, se figuran a los malignos espíritus cual seres humanos, dotados de agilísimas alas, pero con esta diferencia: en concepto de los chorotis, los Mohsek andan con aspecto de ancianos; al paso que los tobas se imaginan a los Peyak en forma de niños.

Tal diferencia es debida a la costumbre que tenían ambas tribus de matar, respectivamente, a los ancianos o a los niños que veían desahuciados, por creer que, de otra manera, se les transformarían ante sus ojos los enfermos en Mohsek o en Peyak. Por eso, al darles muerte, más que practicar con ellos la eutanasia, realizan una especie de apoteosis, pues que, a cuantos así morían, los miraban después como deidades.
Los Mohsek o Peyak son al mismo tiempo demonios de la naturaleza, los cuales viven dentro de los animales, como jaguares, ñandúes y serpientes; dentro de las plantas, como en los algarrobos, y hasta en los peñascos.

Los tobas creían que cuando una persona se enfermaba ello era debido al genio maligno de Payak, que se introduce en el cuerpo. El alma entonces abandona el cuerpo, para refugiarse en el tronco de la ceiba (llamada también palo borracho), del cual no vuelve hasta que el maligno abandona el cuerpo; y sólo así es como el enfermo se restablece. Al respecto, cuentan que en un tiempo quiso Payak desgraciar a todos los seres humanos. Pera ello necesitaba coexistir en el cuerpo con el alma de cada hombre, para así pervertirla. Pero Cotaá (Dios), dicho también Yaguec, pudo más. Hizo huir las almas de todos los cuerpos y las mandó a ocultarse dentro del tronco de la ceiba, al que al propio tiempo recubrió de largas espinas, a fin de impedir todo acceso de Payak.
Desde aquellos remotísimos tiempos, cuando el maligno entraba en los cuerpos, no hallaba las almas para consumar en ellas sus malévolos designios, y las esperaba días y días. A veces ocasionaba la muerte del cuerpo, pero jamás la del alma, la cual nunca retornaba, hasta que el espíritu del mal no se ausentera.
Cuando el enfermo se curaba era que Payak se había alejado y el alma había vuelto. Cuando fallecía era porque no se había ausentado y, cansado de esperar el alma, había absorbido la sangre del enfermo, hasta ocasionarle la muerte.

Paraguay - Mito Chamacoco - Origen seres humanos



Los chamacoco, son un pueblo indígena del Paraguay que habita el departamento Alto Paraguay del Chaco Boreal junto a la costa del río Paraguay. Existen también unos 40 (en 1994) en el adyacente estado brasileño de Mato Grsso del Sur en la reserva indígena Kadiwéu. El siguiente mito fue tomado y adaptado de la obra Mitología Americana, del R.P. Mariano Izquierdo, C.M.F.
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Los chamacocos, y también los blancos y los demás hombres, vivían debajo de la tierra. Los chamacocos subieron hasta la superficie por un bramante o hilo de cierto cáñamo que llaman caraguatá.


El primero que apareció en la tierra fue un chamacoco muy pequeño; detrás fueron llegando otros muchos. Un perro cortó el bramante. Sólo unos pocos subieron porque en la tierra había pocos animales para comer.


Por eso, más tarde, los chamacocos y, con ellos, los blancos y los demás hombres, subieron por un palo altísimo hasta el cielo, en donde hay más abundante caza. Entonces vino el daola, que (según afirma el viejo cacique Orpa) es un pájaro muy pequeño. Y ¿qué hizo el daola? Cortó el palo, y todos los chamacocos, como también los blancos y los demás hombres que subían palo arriba, se cayeron a tierra.


Por eso ahora hay tan pocos chamacocos.



Colombia - Mito Chibcha - Creación


Los Chibchas o Muiscas, son un pueblo amerindio perteneciente a la familia lingüística chibcha que habitaron las riberas del río Magdalena, cerca de Bogotá, Colombia. En el pasado ocupaban parte de la actual Panamá y los altiplanos de la cordillera Oriental de Colombia. El siguiente mito sobre el origen del mundo fue tomado y adaptado de la página web Wikipedia:
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Bague es la Gran Madre Creadora del Universo en la mitología muisca.
Ella es la intangible, ella es el pensamiento, la imaginación y la fuerza que vino.
En Ella y en su pensamiento, esta todo lo que hoy existe.
En el tiempo de unquyquie nxie, cuando Bague pensó, su pensamiento se transformó en obra.
Antes de esto no había nada.
Así Bague, la gran abuela creó a los hacedores y formadores del universo y les dio la orden de comenzar la creación del universo.