Este blog desea servir de vehículo de encuentro y de divulgación de los mitos latinoamericanos, para contribuir a que los antiguos personajes y situaciones simbólicas arquetípicas se contacten de nuevo con nuestras conciencias, despertando esa antigua habilidad que tenían nuestros antepasados de leerlas intuitivamente y de servirse de ellas como alimento espiritual. Para contextualizar el tema recomendamos iniciar con las lecturas de Pueblos indígenas en Latinoamérica, Pueblos indígenas en Colombia, Sentir Indígena, Definición de Mito, Consecuencias de olvidar los mitos, Mitos en Latinoamerica, Formas del Mito y Mitos de Creación. En estos últimos se desea hacer un especial énfasis.



Para hacer de este Blog un espacio compartido, agradeceremos los aportes de los lectores, ya sea para transcribir el mito de un país, como para expresar sus opiniones sobre la página o sobre algún mito en particular. En ambos casos pueden utilizar el vínculo de COMENTARIOS que hay al final de cada mito.

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viernes, 25 de julio de 2008

Venezuela - Mito Warao - Origen de los astros

Los Warao son un pueblo indígena de Venezuela que habita el delta del Orinoco y parte del sur del estado Monagas, compuesto por más de 36.000 personas. El mito que transcribimos sobre el origen de los astros fue recogido por Johannes Wilbert en su libro Textos Folklóricos de los Indios Warao, y fue tomado de la página web El firmamento Warao.
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Los Warao vivían "allá arriba en el cielo". Había casas muy largas y cerca de ellas crecían las palmas manaca. Había un joven Warao a quien llamaban 'Buen brazo' que tenía su arco y su flecha.
Cuando el disparaba a un pájaro jamás erraba el blanco; caía del primer flechazo. /.../ pero una vez le sucedió que, al flechar a un pájaro, erró la puntería y la flecha se alejó, rozando las plumas del pájaro. El flechero se fijó en la trayectoria de la flecha: comprobó que caía en la orilla del río. Allá se dirigió, el flechero y llegó al lugar de la caída. ¿Dónde habrá caído mi flecha? La buscó por todas partes pero no podía encontrarla.


De pronto observó un huequito y comenzó a cavar. Y cavando, atravesó el piso del cielo. Al desfondarlo contempló la tierra. Entonces aquel joven cogió las cabullas de un chinchorro y las descolgó hasta la tierra. Por ellas se deslizó hasta abajo. Así deslizándose llegó a la tierra.


Observó si había comida. Había yuca, moriche, báquiros y toda clase de animales, toda clase, mucha. /.../ El joven estuvo buscando su flecha pero no la encontró. Se dispuso a subir de nuevo al cielo para informar a sus congéneres.
En cuanto llegó al cielo, aquel joven se puso a contar. /.../ Entonces todos los Waraos comenzaron a gritar: -Vámonos: Aquí no teníamos comida y la hemos encontrando en abundancia... Inmediatamente prepararon sus chinchorros para bajar a la tierra. Aquel joven fue el primero en salir y caer sobre la tierra. Detrás bajaban cantidad de Waraos. Bajaban sin dificultad, pero todavía quedaban muchos Waraos arriba en el cielo.


En eso le tocó bajar a una mujer grávida y llegó al lugar del hueco. Pero quedó atascada por causa de su preñez y quedaron asomando sus nalgas que se convirtieron en el lucero de la mañana. Esa estrella brillante es el trasero de aquella mujer grávida. Así que la mitad de los Waraos se quedaron en el cielo. Vale decir que así nace el planeta Venus.

domingo, 20 de julio de 2008

Colombia - Mito Okaina - Creación

Los Okainas son un pueblo indígena que hace parte de una etnia muy cercana cultural y linguísticamente a los huitotos de la Amazonía Colombiana. El siguiente mito fue relatado por el Abuelo Siake, y tomado de la obra Racionalidad y Discurso (2003) de los autores Adolfo Chaparro y Christian Shumacher.
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En el principio, el Padre abrió los ojos. Sus ojos estaban vacíos y no vio nada. Después de mucho parpadear terminó por percibir un puntito entre la nada, una basurita de nada.


A medida que parpadeaba y parpadeaba con sus ojos vacíos, ese punto fue creciendo.


Se acercaba y se alejaba, se agrandaba y se achicaba esa basurita de nada, hasta que ese punto se metió entre su ojo y se convirtió en el iris.


Pero a esto mismo, a esto que era casi nada, lo empezó a extender y a darle consistencia, hasta que fue bien firme aquella cosa.


En ella se sentó y comenzó a crear todas las cosas. Las creaba buscando las palabras desde su banco de sabedor.

Paraguay - Mito Lengua - Origen seres humanos


El siguiente mito relata el origen de los seres humanos, según el pueblo indígena de los Lengua, de Paraguay. Esta narración fue recogida por el antropólogo escocés James G. Frazer (1994) en su obra El Folklore en el Antíguo Testamento.
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El creador, en forma de esacarabajo, habitaba en un agujero del suelo, y formó al hombre y a la mujer con el barro que extraía de su morada subterránea.

Al principio, hombre y mujer estaban unidos "igual que dos hermanos siameses" y fueron enviados al mundo en esa incómoda situación. Una vez en él tuvieron que luchar con gran desventaja contra una raza de seres poderosos que el escarabajo había creado anteriormente.

De modo que el hombre y la mujer rogaron al creador que los separase.

Él accedió a la petición y les dio la capacidad de propagar la especie.

Y el hombre y la mujer fueron los primeros antepasados de la humanidad.

Pero el escarabajo, tras haber creado el mundo, dejó de interesarse por él o de tomar parte activa en sus destinos.

Perú - Mito Shipibo - El diluvio


Los Shipibo-Conibo forman uno de los grupos indígenas del oriente peruano. Hay dos comunidades que se han mezclado entre si: los Shetebo que antiguamente vivían debajo de Contamana, ahora se encuentran integrados a los Shipibos. La población alcanza unas 25,000 personas repartidas entre 108 caseríos o comunidades nativas. Para explicar los orígenes de los humanos, los Shipibo relatan el siguiente mito, que fue tomado de la página web Mundo Shipibo-Conibo:
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Tiempo atrás apareció al borde del rió Soaya un hombre joven con escamas brillantes. Su piel era clara como un espejo, sus flechas eran de oro y su canoa roja como la sangre. El joven amarró su canoa a un árbol de limón y sujetó una campana de oro a la rama más alta. Cada mañana tocaba la campana y se iba de pesca, regresando con muchos peces que compartía generosamente con los Shipibo.

Por su lado los hombres Shipibo regresaban de la pesca con las manos vacías. Sus mujeres se burlaban de ellos diciendo: ¿Por qué ustedes no pueden traer abundante pescado como el extranjero? Celosos de su exito los hombres decidieron matar al joven, enterrándolo vivo. Un dia, toda la gente salia del pueblo para pescar, menos una pareja que se quedó porque la mujer pensaba que iba a dar a luz. Al constatar su error, ellos corrieron por la playa para alcanzar a los demás cuando los sorprendieron unos gritos desesperados: descubrieron al joven de la tunica brillante enterrado hasta el cuello en el barro resbaloso.
'Déjalo allí', dijo la mujer, pero su esposo decidió rescatarlo. El extranjero, muy agradecido por obtener su libertad, les dijo: ‘regresen ustedes rápido a su casa y suban al árbol genipa, porque el viento vendrá del norte y otro vendrá del sur, y las lluvias no van a cesar hasta que las montañas, los árboles, los animales y todos los seres humanos hayan desaparecido de la tierra'. Diciendo estas palabras el hombre se tiró al agua y no se le vio nunca más. La pareja trato de advertir a sus parientes del desastre inminente, pero ellos estaban tomando masato y no quisieron escuchar.

Tres días más tarde, hubo un eclipse total de sol y el mundo se puso en tinieblas. Una lluvia torrencial empezó a caer, con truenos y relámpagos. Granizos de un tamaño nunca antes visto cayeron del cielo. La pareja subió al árbol del genipa como había indicado el joven. Muy pronto el agua sumergió a todas las casas, las plantas los animales y los seres humanos en el diluvio. Las aguas subieron más y más, inundando los árboles del bosque. Pero la genipa siguió creciendo tal como un hongo desmesurado.
Cuando finalmente cesó la lluvia, el hombre empezó a bajar del árbol, cuidadosamente de rama en rama. Para probar la solidez del suelo, tiró los frutos de la genipa. El primer fruto cayó en el agua, el segundo se cayó en el barro. El tercer fruto cayó sobre tierra firme. El hombre pudo bajar por fin del árbol. Miró alrededor, pero no vio nada. El pueblo entero había desaparecido y en su lugar había una cocha grande.

El hombre llamaba y llamaba, pero nadie contestaba. Caminaba de un lado a otro sin encontrar a nadie. Al regresar al árbol genipa tuvo la sorpresa de encontrar tres grandes ceramios pintados colmados de yuca, carne asada y masato. Después de comer a gusto, el hombre se fue de nuevo en busca de otros seres humanos. Al regresar volvió a encontrar los tres platos llenos de alimentos. Decidió esconderse detrás de la genipa para descubrir quienes estaban trayendo los regalos. Y después de corto tiempo, vio aproximarse por la cocha una canoa manejada por dos hermosas mujeres. El primer impulso del hombre fue agarrar a la primera mujer. ¡Suéltame! grito la primera mujer, ¡yo no soy para ti ! pero el hombre no hizo caso y la tomo por la fuerza. Como resultado de aquella unión imprevista, nacieron de entre los dedos de los pies de la mujer, seres humanos diminutos para repoblar el mundo. ¡Idiota!, dijo la mujer, ‘mi acompañante, que es hija del inca, iba a ser tu esposa. Yo solamente soy su sirvienta. ¡Cometiste un error imperdonable!
La historia trata de la destrucción por inundación del tercer mundo y el inicio del presente, el cuarto mundo. El primer mundo fue destruido por un incendio y el segundo reventó cuando el cielo cayó sobre la tierra. Al inicio de cada recreación de los seres humanos emergían al mundo siguiente por una escalera invisible. Se cree que el mundo presente tiene que desaparecer muy pronto, pero que la humanidad reaparecerá en el mundo siguiente. Su concepto del mundo no es lineal sino cíclico donde los opuestos se concilian y la destrucción la vida y la muerte, el verano y el invierno, el dia y la noche lo bueno y lo malo.
El árbol de genipa simboliza al árbol cósmico. Todos los frutos cuelgan del árbol y, en otras versiones, cuando se tira el tercer fruto al suelo, éste revienta derramando muchas semillas sobre la tierra. Cultivos como el pimentón, la calabaza y la yuca brotaron debajo del arbol, la genipa simboliza también la escalera invisible que reúne la tierra con el cielo. Los espíritus tienen que bajar por ella para renacer en nuestro mundo. Por estar razón los niños que han de repoblar el mundo tienen que nacer debajo del árbol cósmico.
Después del diluvio, el río sagrado se convirtió en el laberinto de canales y lagunas que caracterizan la Amazonas de hoy. Los conibo creen que su lugar de emergencia en el mundo presente fue Cumancaya y no Soaya. Cuando el agua luce cristalina como un espejo, aun puede vislumbrar el reflejo del primer pueblo que desapareció debajo del diluvio.

Perú - Mito Shipibo - Origen de los astros


Los Shipibo-Conibo forman uno de los grupos indígenas del oriente peruano. Hay dos comunidades que se han mezclado entre si: los Shetebo que antiguamente vivían debajo de Contamana, ahora se encuentran integrados a los Shipibos. La población alcanza unas 25,000 personas repartidas entre 108 caseríos o comunidades nativas. Para explicar los orígenes de los humanos y de algunos astros, los Shipibo relatan el siguiente mito, que fue tomado de la página web Mundo Shipibo-Conibo:
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Dios había creado al sol y la luna como dos divinidades que no deberían juntarse jamás, pero desobedecieron los consejos. A consecuencia de estos amores siderales la luna se vio embarazada.

Una noche de tormenta un rayo abrió el vientre de la luna y bajaron a la tierra siete niños de conformación humana. El más pequeño de los hijos del sol y de la luna llegó al mundo con habilidades que no poseían sus otros hermanos. Para escaparse de las persecuciones en la tierra, el hermano menor disparaba cantidades de flechas al aire construyendo así una escalera por la que regresarían hasta el infinito. Por esa escalera endeble, y convertidos en hormigas curiuinsis provistas de trocitos de hojas, los siete hermanos subieron en busca de sus padres portando el mensaje de la selva.

Al llegar a un inmenso lago poblado de caimanes feroces quisieron ganar la otra orilla utilizando los lomos de los lagartos como pasaderos. Una de las fieras tronchó el muslo del hermano- guía y en la lucha siguiente todos corrían el riesgo de ser devorados. El sol se compadeció de sus hijos y les convirtió en la constelación, que los colonos conocen por el nombre de las Siete Cabritas (las Pleyades) y que los Shipibo llaman huishmabu. Una de las estrellas se llama quishi huma, sin pierna en recuerdo del hombre-guía.

La altura y posición de estas estrellas con relación a la tierra es interpretada por los indígenas como el avance de las estaciones del año que orientan la vida de los Shipibo. El invierno y el verano están anunciados por la declinación de las Siete Cabritas y ese conocimiento sirve a los Shipibo para orientar sus actividades de caza y pesca.

Así, el mito de huishmabu forma parte del calendario. Después de las privaciones del invierno, cuando los crecientes son muy grandes, ‘los peces se pierden en el agua' y la lluvia cae dia tras dia. Asi cada estrella cada constelación es conocida y tiene su nombre y su historia.

Las estrellas dan vueltas alrededor del sol. Pasan por el río-cielo en sus canoas. La estrella Nete Huishtin (Venus) siempre busca sube y baja tres veces antes de subir definitivamente. Allí hay fuerte corriente. Todo se relaciona con el conocido río. No estamos solos en el universo. Existen otros mundos poblados, por ejemplo la Vía Láctea, o Nahua Bay, el camino de otras gentes.

República Dominicana - Mito General - Espíritu


La ciguapa es un personaje mítico que vive en el corazón rural de la República Dominicana, especialmente en las regiones montañosas. Aunque también se habla de ciguapas en Holguín, Cuba, parece que es un personaje típicamente dominicano y que habría sido llevado por los dominicanos que fueron a luchar por la Independencia cubana. Se asemeja al Curupí guaraní y la Churel hindú. Este mito fue tomado y adaptado de la página web Mi país:
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Las ciguapas son mujeres de tez morena con ojos negros rasgados y con el pelo negro, suave y lustroso. El pelo es tan largo que llega a constituir su única vestimenta. Para algunos son pequeñitas, con el cuerpo desproporcionado, mientras que para otros tienen piernas largas y delgadas. Incluso algunos dicen que su piel es azul.
Pero lo que verdaderamente distingue a la ciguapa "moderna" es que tiene los piés al revés, dirigidos hacia atrás.
Suelen salir de noche de los bosques y cuevas donde residen en nuestras montañas, emitiendo un gemido suave, que es su único medio de comunicación vocal. Son inofensivas, muy tímidas y temen a los humanos. Atraen a los caminantes de sexo masculino, los que desaparecen luego de haber sido seducidos.
Pueden atraparse en una noche de luna llena con el auxilio de un perro manchado (blanco y negro) y que sea "cinqueño" (polidactílico), es decir que tenga seis dedos (pero la mayoría de las personas cree que los perros solamente tienen cuatro dedos). Por esas condiciones, se puede decir que es prácticamente imposible atrapar las ciguapas.

jueves, 17 de julio de 2008

Chile - Mito Rapa Nui - Espiritu


Rapa nui es el nombre de una etnia habitante de la Isla de Pascua, Chile. Esta denominación se hizo posteriormente extensiva para denominar tanto al pueblo aborigen como a su idioma y a la isla que habitan. La comunidad estaba dividida en tribus con clases muy estratificadas, cada una de las cuales ocupaba una zona, siempre con franja costera. Se estima que su población sufrió en el pasado una crisis de sobrepoblación, lo que habría provocado guerras entre las tribus, luego de las cuales los nativos comenzaron a vivir en cuevas y debieron padecer periódicamente la escasez de alimentos. El siguiente mito, versión de Oreste Plath, trata sobre el demonio Aku Aku y fue tomado y adaptado de la web Todohijos.cl.
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Unos diablos, una tarde calurosa, se despojaron de sus ropas para entregarse al sueño. Pero aconteció que pasó un joven de apuesta figura y pudo observar con gran admiración que sus cuerpos carecían de carne y se les podía ver y contar las costillas. A Takuihu -que así se llamaba el joven- se le quedó fuertemente grabado en la memoria tan extraño espectáculo.
Otro diablo por ahí cercano había estado observando la escena y prorrumpió en grandes gritos, hasta despertar a sus colegas y les refirió que Takuihu los había sorprendido durmiendo.
Los diablos, por temor al ridículo en que caerían entre los isleños si Takuihu contaba algo sobre su curiosa contextura, resolvieron salirle al encuentro, jurándose darle muerte si les decía que los había visto desnudos.
Interrogado el joven, que no tenía un pelo de tonto, negó con todo aplomo. Juró en tal forma, que los diablos lo creyeron sincero.
Los diablos lo acompañaron hasta su casa y no dejaron de vigilarlo y escuchar sus conversaciones, por si hacía comentarios sobre sus escuálidos cuerpos. Durante dos días estuvieron escuchando pero el joven les había espiado y guardaba la más absoluta reserva.
Después de este tiempo se retiraron, seguros de que el secreto de sus ridículos cuerpos no era conocido por ningún mortal.
Pero cuando Takuihu se vio libre de los diablos, cogió un trozo de toromiro y talló en él la figura descarnada que tenía en su memoria.
Tal fue la razón de las primeras imágenes de Aku Aku que se tallaron en Pascua y éste el medio de comunicación que encontró el nativo sin recurrir al lenguaje, para contar lo que había visto.

Chile - Mito Rapa Nui - Origen de los seres


Rapa nui es el nombre de una etnia habitante de la Isla de Pascua, Chile. Esta denominación se hizo posteriormente extensiva para denominar tanto al pueblo aborigen como a su idioma y a la isla que habitan. La comunidad estaba dividida en tribus con clases muy estratificadas, cada una de las cuales ocupaba una zona, siempre con franja costera. Se estima que su población sufrió en el pasado una crisis de sobrepoblación, lo que habría provocado guerras entre las tribus, luego de las cuales los nativos comenzaron a vivir en cuevas y debieron padecer periódicamente la escasez de alimentos. El siguiente mito sobre el Hombre - Pájaro fue tomado y adaptado de la web Viaje Oceanía.
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Al principio no había pájaros en la isla de Pascua. Una bruja llamada Hitu estaba sentada en Hotu Nui cuando vio una calavera humana sobre una roca. Cuando iba a cogerla, una ola la tiró al mar y la bruja, fue tras ella para intentar alcanzarla. Aunque nadó todo lo que pudo, las corrientes marinas y las olas no dejaban que la alcanzase y cuando quiso darse cuenta, la fuerza del mar la había alejado de la isla.

Nadó toda la noche para mantenerse a flote y al día siguiente vio que estaba cerca de los islotes motu Matiro Hiva (Sala y Gómez). La calavera le seguía llevando la delantera y cuando toco tierra se transformó en Make Make, que ayudó a Hitu a salir del agua. En la isla vivía el dios Hava quien acogió a los recién llegados en su casa y les dio de comer durante algunos días. La isla estaba llena de pájaros y Make Make pidió a Hava un par de ellos para poblar Pascua.
El dios volvió y soltó a las aves cerca de la península de Poike. Al regresar en época de cría vio con disgusto que los isleños se habían comido todos los huevos, por lo que decidió trasladar las aves a otra parte de la isla aunque con el mismo resultado. Después de varios intentos, uno de los huevos que cayó por una grieta de la zona de Vai a Tare escapó de la depredación de los hombres y se convirtió en el primer Manutara (pájaro sagrado) de la isla. Para evitar que siguieran comiéndose los huevos, Make Make decidió restringir la zona de cría a los islotes que se erigen frente a Orongo, donde los manutara se reprodujeron en gran número. Por eso, los hombres tienen que nadar hasta Motu Nui a buscar los huevos de manutara.

Chile - Mito Rapa Nui - Origen de los seres


Rapa nui es el nombre de una etnia habitante de la Isla de Pascua, Chile. Esta denominación se hizo posteriormente extensiva para denominar tanto al pueblo aborigen como a su idioma y a la isla que habitan. La comunidad estaba dividida en tribus con clases muy estratificadas, cada una de las cuales ocupaba una zona, siempre con franja costera. Se estima que su población sufrió en el pasado una crisis de sobrepoblación, lo que habría provocado guerras entre las tribus, luego de las cuales los nativos comenzaron a vivir en cuevas y debieron padecer periódicamente la escasez de alimentos. El siguiente mito ofrece unas explicaciones muy singulares sobre la creación del hombre y de su territorio, y fue tomado de la web Icarito:
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Make-Make es el creador del mundo. Él siempre miraba la Tierra que había creado, pero sentía que algo le faltaba. Un día, por casualidad, tomó una calabaza que estaba llena de agua, y al mirar dentro, vio con asombro que su rostro se reflejaba en ella. Muy sorprendido por lo que había descubierto, saludó a su propia imagen y en ese preciso instante un pájaro de posó sobre su hombro. Al ver que su imagen en el agua se aparecía con un pico, alas y plumas, Make-Make tomó el reflejo y lo unió con el del pájaro, naciendo así su primogénito.

Después de algún tiempo, Make-Make pensó crear a un ser a su imagen, que supiera hablar y pensar como él lo deseaba. Fue así como probó fecundar las aguas del mar, las que se poblaron de peces. Finalmente, fecundó una piedra en la que había tierra colorada, y de ella surgió el hombre. Make-Make se puso muy contento al ver que el hombre estaba formado a su imagen y semejanza, pero como encontró que se veía muy solitario, lo hizo dormir y fecundó una de sus costillas izquierdas, creando así a la mujer.

En los tiempos antiguos la tierra de Rapa Nui era muy grande, y Uoke, el dios devastador, tenía gran poder sobre ella. Podía producir movimientos sísmicos para hundirla o levantarla cuando lo deseaba, usando para ello una palanca. Cierto día, cuando Uoke estaba divirtiéndose levantando parte de Rapa Nui, se le quebró la palanca. De esta manera, Rapa Nui quedó más abajo, y como afloraron sólo las cúspides de las montañas, el continente sobresalió. Fue así como se formó esta isla, bautizada con el nombre de Te-Pito-Te-Henua o El Ombligo del Mundo.

miércoles, 16 de julio de 2008

Ecuador - Mito Jíbaro - Origen del Fuego


Los Jíbaros o Shuar son tribus indígenas encontradas en la región amazónica del Perú, en el este del Ecuador y en Colombia occidental. El Jíbaro era violentamente agresivo con otras tribus y extranjeros, luchando con lanzas, y cerbatanas. Las cabezas de sus enemigos caídos eran preservadas con humo y conservadas como trofeos. Los jíbaros eran reacios a todo tipo de influencias del exterior, ya fuera la subyugación Inca, la influencia europea (sobre todo española) y la cristianización. El mito que se relata a continuación, fue tomado del bolg Glorfindel y transcribe el relato registrado por Rafael Karsten en la obra Mitos de los indios jibaros (Shuara) del Oriente del Ecuador (1919):
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Los ancestros Jíbaros no conocían el fuego, y acostumbraban tomar los alimentos manteniéndolos durante buen tiempo entre sus mandíbulas cerradas, para lograr entibiarlos. También aquellos antiguos dejaban la comida en los claros de la selva para que el Dios Padre Sol, «Etsa» lo calentara con su divina alma ardiente.
En esos tiempos tan lejanos, los Jíbaros no tenían forma humana, sino que eran Pájaros, y sólo uno de ellos, de nombre Takea, conocía el secreto para producir fuego, frotando dos palos entre sí. Takea era envidioso. No quería que nadie más supíera hacer lumbres, y su alma temebrosa lo hacía estar al pendiente de los intentos que hacían los otros Jíbaros para robarle el fuego, así que en el momento en que escuchaba aleteos de Pájaros acercándose a su guarida, esperaba el momento justo para destrozar al ave intrusa, cercenándola con el filo de la puerta y el muro de su madriguera.
Sin embargo un día llega un minúsculo Pájaro-Mosquito y les propone a los demás Jíbaros una estratagema para hurtar a Takea el secreto del fuego. Todos consienten. El Pájaro-Mosquito moja sus pequeñas alas, y se pone a simular temblores de escalofrío cuando mira acercarse a la mujer de Takea. Esta siente compasión por el pajarillo y lo introduce a la casa, acercándolo al fuego. Como el Pájaro-Mosquito es demasiado pequeño para cargar uno de los troncos ardientes, finge todavía más su falsa enfermedad, y engaña a la mujer de Takea, quien lo coloca a la misma orilla de las chispeantes ramas. Entonces el Pájaro-Mosquito acerca las plumas de su cola a las lumbres, se le encienden y antes de otra situación, escapa rumbo al bosque.
En esa parte las “almas” de los árboles son ancianas, de manera que sus cortezas están llenas de rugosidades y están prestas a arder. Las chispas de sus plumas traseras queman, en efecto a unas ramas, y el ingenioso ladrón la toma con el pico para de inmediato dirigirse al escondite donde lo aguardaban sus secuaces. Les grita: «Ahora ya tenéis el Fuego. Tomadlo y llevádselo lejos de Takea. En adelante, no tendréis necesidad de calentar vuestros alientos debajo de los brazos y dentro de sus mandíbulas».
Takea mientras tanto reclama enfurecido a su mujer: «¿Por qué dejaste entrar a ese ladrón Pájaro-Mosquito? ¡El miserable nos ha robado nuestro fuego y ahora todo mundo podrá tenerlo! ¡Y tú mujer, tú eres la responsible de esta fechoría!».
Desde entonces, los Shuar son dueños del secreto del Fuego, y saben producirlo al frotar reciamente a dos trozos de madera de algodón, uno contra el otro.

viernes, 11 de julio de 2008

Chile - Mito Atacameño - Creación


Los atacameños son una etnia indígena de Sudamérica que habitó en el interior del desierto de Atacama, en el Norte de Chile, Argentina y Sur de Bolivia, en torno al curso del río Loa hasta Copiapó. Sus descendientes actuales en gran parte viven en las tierras ancestrales aunque muy mixogenizados formando parte de la población criolla. Este mito sobre el origen del mundo aparece en el texto Monitores Culturas Originarias, del Ministerio de Cultura Chileno y fue tomado de la web Ser Indígena.
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Los vecinos de la sierra cuentan, desde Cupo a Socaire, desde las cumbres hasta el llano, que en un comienzo en el mundo todo era sólo noche, todo era sólo penumbras, como cuando la neblina invade la quebrada. Nada iluminaba la existencia de los hombres, quienes deambulaban por los cerros, las quebradas y las vegas en busca de esquivos alimentos. Dicen que la falta de calor y de luz impedía la germinación de las semillas, el crecimiento de las plantas; sólo existía lo que ya estaba allí.
La tierra comenzaba recién a adquirir su forma actual, aparecían los paisajes de volcanes y planicies, con su amplia gama de colores. El agua caía copiosamente; llovía y llovía. Ríos caudalosos descendían desde lo alto, gastando los cerros, arrastrando grandes rocas con las cuales desgarraban el llano, abriendo profundas grietas.
"Saire", que significa agua de lluvia, frío, hambre y soledad eran los compañeros de algunos hombres "antiguos", los cuales difícilmente lograban sobrevivir. Se ocultaban en cuevas existentes en lugares tan separados como en Socaire, camino a las lagunas, y en la quebrada del Encanto, cerquita de Toconce, donde suelen verse sus sombras en las noches sin luna, pero es necesario ir sin compañía hasta dichos lugares para poder apreciarlo.
De estos hombres se dice que los de la cuenca del río Salado murieron por no resistir la presencia del sol; y los del sector socaireño, debido a la intensidad de las lluvias, acompañadas con sus truenos y relámpagos.
De ellos sólo perduran sus pueblos destruidos y sus tumbas saqueadas. También, a medio camino entre Toconce y Linzor, sus grandes pies quedaron marcados sobre las blandas rocas de aquella época. Hoy es posible ver esos rastros allí donde quedaron definitivamente grabados por ejemplo en Patillón.
En Socaire, cuentan algunos vecinos, cuando "los abuelos" habían hecho los terrenos y las eras, llovió durante cuarenta días y cuarenta noches, y el agua corrió y corrió, después, quizás cuántos años, demoró en terminarse el agua.
La gente en ese entonces era muy tímida, vivían en los graneros. No tenían casas, tampoco tenían nombres porque no eran cristianos. Aunque no eran gente educada eran personas muy buenas que vivían inocentemente. Trabajaban la tierra, sin herramientas porque no conocían la picota, ni la pala ni el chuzo; sólo usaban una rama de árbol y la pura mano. Sin embargo, ¡fue tanto terreno el que trabajaron!...
Ellos le cantaban al agua y el agua les ayudaba en sus trabajos, corriendo de piedra en piedra para hacer los muros de esos largos canales que aún se ven. Sin embargo, después de la larga lluvia lo perdieron todo: los terrenos, los sembrados, la vida. Por eso ahora, nadie sabe cantarle al agua para que vuelva a brotar como antes, para que haya tantos sembríos como antes, para que la gente sea buena e inocente, como antes.

Chile - Mito Chilote - Espíritu


Los chilotes son indígenas que habitan el archipiélago de Chiloé, de donde les viene el nombre. Sus antepasados fueron náufragos mapuches. Se han esparcido por toda la Patagonia en territorios de Chile y Argentina. El siguiente mito sobre el espíritu Millalobo fue recogido de la página web Ser Indígena:

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El Millalobo habita en lo más profundo del mar, y fue concebido bajo el mandato y protección del espíritu de las aguas Coicoi-vilu, por una hermosa mujer en amores con un lobo marino durante el período en que las aguas del mar invadieron la tierra.
Tiene el aspecto de una gran foca, su rostro tiene aspecto de un hombre y de pez.
La parte superior del tórax tiene aspecto humano y el resto de su cuerpo tiene formas de lobo marino. Está cubierto de un corto y brillante pelaje de color amarillo oscuro, de ahí su nombre Millalobo (de milla: oro) o Lobo de Oro.
Comparte su vida con la Hunchula, hija de una vieja machi, llamada la Huenchur, y cuando las condiciones lo permiten sale con su amada a las playas solitarias con la intención de disfrutar de los rayos del sol.
El Millalobo, fue envestido por Coicoi-Vilu, como amo y señor de todos los mares y por lo tanto es el jefe supremo de todos los seres que en ellos habitan. De esta manera está en el nivel jerárquico más alto del gobierno de los mares y se le puede comparar con Neptuno de la mitología griega. Como dueño y señor, de gran poderío, delega sus importantes funciones, en varios miembros subalternos encargados de hacer cumplir sus mandatos y voluntad. Esto va desde sembrar peces y mariscos, cuidar de su desarrollo y multiplicación, dirigir las mareas o controlar las calmas y tempestades. También están bajo su mandato las acciones de seres maléficos como la Vaca Marina, el Cuero, el Cuchivilu y el Piuchén.
De su unión con la hermosa Henchula nacieron la Pincoya, la Sirena y el Pincoy, quienes como buenos hijos ayudan y desempeñan importantes papeles en los vastos dominios de su poderoso padre.

miércoles, 9 de julio de 2008

Perú - Mito Huachipaeri - Cataclismo


La comunidad nativa de Queros se encuentra ubicada en la zona amazónica de la Reserva del Manu, en el departamento del Cusco, Perú. Sus habitantes pertenecen al grupo étnico Huachipaeri, quienes han habitado la zona desde épocas ancestrales, realizando intercambios comerciales con los Incas, y estableciendo alianzas pacificas en la zona. Actualmente, la población de esta comunidad se halla integrada por aproximadamente 40 personas. Este mito sobre Wanamei, el árbol de la vida, que presentamos a continuación, fue relatado por Julián Dariquebe Jerehua, poblador de la comunidad de Queros, y fue tomado de la página web de la Comunidad Nativa de Queros:
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Mucho tiempo atrás nuestros antepasados no contaban el tiempo, vivían de manera armónica y sin conocer la muerte, pasando la mayor parte del tiempo protegiéndose de las constantes y torrenciales lluvias. Pero hubo una época en que se produjeron grandes cambios e incluso la supervivencia de la gente se vio seriamente amenazada, logrando sobrellevar esa etapa el Wanamei, el árbol de la vida.
Esta amenaza surgió como resultado de un conflicto entre el fuego y el agua, manifestados a través de un gigantesco incendio y una gran inundación, que iban cubriendo todo el territorio y aniquilando a familias enteras, además de todas las personas, animales y plantas que encontraban a su paso.
Sin embargo, los pobladores se enteraron que en un determinado lugar crecía al Wanamei, un enorme árbol amigo donde muchas personas al subirse sobre sus ramas se habían salvado de las amenazas del incendio y la inundación.
Por ello se fueron a buscar el árbol, pero al llegar al lugar no encontraron al Wanamei, por lo cual disminuyeron sus esperanzas de sobrevivir, sin embargo, al poco tiempo apareció el loro Jokma, quien les ofreció la posibilidad de traerles la semilla del Wanamei si a cambio de esta le ofrecían a la doncella virgen mas joven que había entre ellos
El grupo aceptó las condicione del loro, y este les brindó la tan ansiada semilla. Al poco tiempo de plantarla, el árbol empezó a crecer y a desarrollar frondosas ramas. Los pocos sobrevivientes que quedaban, incluyendo personas y animales, subieron inmediatamente al árbol, pero algunos de ellos no lograron salvarse por que fueron alcanzados por las llamas o porque el humo no les permitía respirar.
Los que lograron alcanzar las ramas más altas permanecían inquietos, porque los ciclos normales del día y la noche habían desaparecido, permaneciendo todo el tiempo en la oscuridad. Ocasionalmente, cuando las aguas o el fuego se acercaban, ellos pedían al Wanamei que crezca un poco más para que puedan salvarse, y el árbol obedecía.
De ésta manera, el fuego empezó a apagarse hasta que un tiempo después desapareció, pero la tierra continuaba caliente y suave, por lo cual los habitantes del árbol todavía no podían bajar. Las pocas personas y animales que descendieron de manera prematura se hundieron en el suelo y desaparecieron.
Entonces los pobladores tuvieron que permanecer en el Wanamei por tiempo indefinido. Como eran tan pocos, se casaron y convivieron entre hermanos, estableciendo relaciones incestuosas que no estaban permitidas. Como resultado de la trasgresión a estas normas, las personas empezaron a morir después de poco tiempo. Desde entonces las personas conocen la muerte tal como es ahora.
El árbol de Wanamei estaba molesto por la conducta de las personas, por lo cual empezó a balancearse para hacerlos bajar. Cuando el árbol se movía, algunas personas caían al suelo y ya no volvían a subir, y lo mismo pasaba con muchos animales que resbalaban. Un tiempo después, las aves empezaron a volar y a explorar el estado del suelo, hasta que un día éstas comenzaron a cantar, indicando la proximidad de un amanecer que no habían visto en mucho tiempo, y el retorno de las condiciones de vida favorables. Después de eso la luz apareció, pero en el suelo no quedaba nada de lo que había antes.
Sin embargo, bajaron del árbol y se establecieron nuevamente en la tierra. Al poco tiempo empezaron a brotar algunas plantas comestibles que sirvieron para su alimentación, pero después de eso las personas se volvieron torpes y olvidaron muchos de sus conocimientos anteriores, y así como hemos visto hasta ahora”

Perú - Mito Mochica - Creación ser humano

La Cultura Moche o Mochica se manifestó entre los siglos I y VI d. C., ocupando un territorio que se extendió por gran parte de lo que hoy es la costa norte del Perú, abarcando lo que vendrían a ser, los departamentos de Ancash, Lambayeque y La Libertad, en la actualidad. Este mito fue tomado de la página web del Boletín de Nueva York:
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Luchaban en todas las esferas cósmicas los dos poderes eternos: los Dioses y los Demonios, el genio del Bien y el Poder Maligno, para establecer la supremacía de sus propios derechos y rodaban por los diferentes mundos y los espacios siderales, en abierta y constante rebelión.
El Bien pretendía crear al ser que los ayudara en la obra de la evolución, al hombre, y el Mal quería impedir esta realización, que le conllevaría un enemigo declarado.
Surcando el Universo, llegaron aquellas fuerzas luchadoras a la Tierra, en la cual nada existía fuera del algarrobo, que era una planta rastrera, reptante, endeble y raquítica, la cual nada era, nada significaba, ni nada producía. Y a pesar de su mínima importancia, una de las lianas del algarrobo, se enroscó en los pies del Genio del Mal, accidente que fue aprovechado por su enemigo para dominarlo.
Entonces, y en agradecimiento, dijo el jefe de los Dioses: "Como si te hubieras adelantado a mis deseos, has contribuído a mi victoria. Tú serás desde hoy mi siervo, mi semejante y mi aliado. Para que tengas poder, tú serás el candidato elegido para ser Hombre y tendrás las características de un Dios encerrado, de un Dios en potencia, de un Dios encadenado. Hombre por fuera y Dios por dentro serás, desde ahora, grande y fuerte en tu aspecto; severo y sereno en tu forma; eterno y constante en tu vida. No necesitarás de Mí, el Sol, para vivir, porque a nadie debes tu emancipación sino a tí mismo y a mí."
Y al conjuro mágico se creó el indio mochica, que salió del propio árbol del algarrobo, ya mayestático.
Pero el demonio, que no estaba muerto sino cautivo, produjo su maldición, diciendo: "Puesto que te has tornado en mi enemigo y has contribuído a mi derrota, Yo, el Genio del Mal, en oposición a las virtudes que te han sido otorgadas, te concedo, para siempre una parte de mí mismo. Serás mi vasallo, mi prójimo y mi aliado. Aunque seas grande y fuerte, el fuego de la pasión te convertirá en cenizas; aunque seas severo y sereno, te conmoverás cuando el viento de la adulación te roce; aunque seas eterno y constante en tu vida, pesará sobre tí el soplo del olvido y de la ingratitud, y aun cuando sólamente necesitarás del Sol para vivir y perdurar, estarás unido a la Tierra, con todos sus vacíos y defectos, puesto que sólo así podrás aprovechar aquella primicia celestial. Y ten presente que a Mí también debes tu liberación. A tí y a Mí."

miércoles, 2 de julio de 2008

Colombia - Mito Arhuaco - Creación



Los Arhuacos son un pueblo amerindio que habita la vertinte meridional de la Sierra Nevada de Santa Marta, Colombia. Son aproximadamente 9 mil personas. Viven en los valles altos de los ríos Piedras, San Sebastián, Chichicua, Ariguaní y Guatapurí, en un área reconocida como resguado indígena de propiedad colectiva. Su territorio encierra varios de los sitios sagrados a los cuales siguen acudiendo los indígenas a hacer sus ofrendas o pagamentos. Los mamos han mantenido la tradición desde inmemorables siglos y en ella relatan sobre la creación del mundo. El fragmento que transcribimos y adaptamos fue narrado por los Mamos José Francisco Zalabata, JJuan Marcos Pérez, Norberto Torres, Gregorio Pérez y Arua Viku, y fue tomado de la web de la Revista Prometeo:
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Al principio, en la formación del mundo, siendo un estado de tinieblas desde mucho antes de aparecer nuestro Padre Sol -Kaku Bunkuaku- y nuestra Madre Luna -Atytima- para dar luz al mundo, de cómo se había formado nuestra primera Madre la tradición, donde fue formándose la tierra se denomina el cerro Elunmake Gunllunmake. Allí fue donde empezó la creación de cuantos seres debían de existir en el mundo entero y fue el origen de nuestra primera población con su sangre roja y blanca de quienes son cuatro Madres y cuatro Padres. Estos seres existieron en Espíritu antes de formarse el mundo, y en esta forma espiritual vinieron, dando sus nombres para representarnos como nuestros primeros Padres y nuestras primeras Madres.
Desde entonces, ellos se hicieron amos de la sangre que circula en nuestras venas, nuestro cuerpo y en nuestros cabellos, y así existen entre los hombres y mujeres, lo cual quiere decir que ellos fueron nuestros primeros autores, Padres y Madres primitivos.
El mundo, para formarse en un principio, el creador en espíritu fue el mamo Ñiankua y otro hermano menor que se llama Kaku Serankua, los verdaderos constructores, empezando la obra en forma de un caracol. En esta forma se fue engrandeciendo, a medida que se iba esparciendo fuera de un peñasco por todos los lados hasta llegar la formación de las cordilleras y las altas serranías, pero tierra de producción y vegetación, no había aún.
Entonces, vino otro ser en Espíritu, de igual manera y con poder también que se llama Yuga -hermano Nansiki- y él se llevó al amo de las serranías, de los picos y nevados del punto que hoy mencionan como el Páramo de las Papas. Este es un ser potente, de sabiduría y virtuoso que nadie podía contenerlo o levantarlo según el peso que él mismo contenía. Con el buen trabajo y la lucha, hizo el esfuerzo para transformar el mundo, ayudado por Kaku Serankua quien representa a un Dios de todos, según la historia de las tradiciones, desde el comienzo del mundo, hasta quedar formado tal como ha quedado por los creadores mencionados: Mamu Ñiankua, Kaku Serankua y Yuga Mansiki.
Después de formado el mundo, Kaku Serankua estudió cómo conseguirse cuatro Simunu, unas varillas color de hierro llamadas Yuisimanu, y escogió para el sostén del mundo cuatro deidades de oro en reliquia, a imagen y semejanza de él. Los designó para ser dueños de los temblores y los colocó de Norte a Sur y de Este a Oeste, o sea en los cuatro puntos cardinales. Estas deidades, transformadas en Espíritu de gran potencia son quienes sostienen el mundo por las cuatro puntas de las varillas, que están colocadas para que no se derrumbe nunca jamás y permanezcan por siglos y siglos, hasta el confín del mundo.
Esto quiere decir, que son los seres designados para promover la acción del temblor de tierra, quienes están permanentemente sosteniendo el peso del mundo; la referencia de los temblores es muy significativa, ya por causa o como consecuencia de la humanidad en general.
Seguidamente, el padre Ñiankua quien hizo el mundo, también dio el principio de cómo debía construirse el mundo entero. Ahora, la que se destinó para bautizar las casas de tamaño grande o pequeño, o de la forma que quisieran construirla, fue nuestra madre Ronarivan y nuestro Padre Kakuno Anas, el hijo de ellos llamado Geinnkinamaku fue quien bautizó las serranías y los puntos históricos y también le dio el nombre a todas las cosas que se habían creado. Los grandes cerros que se formaron en un principio, son denominados como Kankuruas Sagradas. Son siete y están representando el amor de todas las demás Serranías que encierra el mundo entero.